lunes, 16 de febrero de 2009
domingo, 15 de febrero de 2009
La Tertulia - 10/02/09 (LDTV)
Pena y asco
Nada encuentro más repugnante y triste al mismo tiempo en el comportamiento del ser humano que la práctica del aborto. Que no sea considerado así universalmente sólo es una prueba de que vivimos en una sociedad más que enferma, en descomposición. ¿Puede haber algo peor que abortar una vida antes de que pueda ver la luz, respirar por sí sola? Es repugnante que cuando se discute sobre esta cuestión, todo el mundo se acoja a su ideología o a sus creencias. Así, es casi imposible encontrar a un ateo, un agnóstico o un "progresista" que se declare contrario al aborto. Es triste ver como personas que exhiben con orgullo su defensa de los derechos humanos, e incluso de los derechos de los animales, son al mismo tiempo firmes partidarios de la "interrupción voluntaria del embarazo". Como si hubiera un derecho humano más importante que el derecho a la vida y el no nacido fuese menos que un toro o un perro y no lo más necesitado de protección que se pueda imaginar. Es repugnante el ya rancio lema "nosotras parimos, nosotras decidimos". Como si alguna mujer hubiera sido capaz de autofecundarse. Como si un embrión o un feto fuera un quiste o un tumor del cual una pueda deshacerse con alivio. Luego querrán que el padre se implique más en el cuidado y la educación de los hijos, pero el embarazo es sólo cosa suya. Es triste que se hable de plazos, como si un embrión fuera menos ser vivo que un feto o un feto de tres meses, menos que uno de nueve. Es repugnante el argumento de que con ley o sin ella, se aborta igualmente y por lo tanto, es mejor que se haga dentro de la legalidad. Por ese razonamiento llegaríamos a la despenalización de cualquier delito. Es triste que se considere el aborto como una solución a los problemas que causan los embarazos no deseados, principalmente entre las mujeres más jóvenes o con menos recursos económicos. En vez de mirar de ayudarlas a criar a sus hijos o, en último término, darlos en adopción, se les presenta el aborto como una opción más, una opción fácil y cómoda incluso. Mentira siempre, pues no hay ninguna mujer que haya abortado sin padecer secuelas físicas o psicológicas, cuando no ambas. Es repugnante, en fin, que se considere a los contrarios al aborto "carcas", retrógrados y así. Cuando esta práctica era habitual, por ejemplo, en tiempos de los romanos. Los primeros cristianos ya se oponían a ella, pero ya se sabe que eran unos tipos malvados que se dejaban comer por los leones, seguramente con la aviesa intención de envenenar a los pobres animalitos.
sábado, 14 de febrero de 2009
Chavelini (3)
Chávez utiliza la complaciente reacción del PSOE para atacar a Herrero
"A Venezuela se la respeta", dice el indigno. Que comience él por respetar a todos los venezolanos y después, si le parece bien, a los españoles.
Luis Herrero denuncia que lo vivido en Caracas fue como "un secuestro"
Las prohibiciones de Chávez
Si usted hace clic sobre estos tres enlaces podrá ver unos anuncios electorales televisivos que les han sido vetados, junto con muchos otros, a quienes tienen que acudir a las urnas en Venezuela para decidir sobre la reforma constitucional destinada a permitir la reelección indefinida de Hugo Chávez como presidente de la "república bolivariana". El chavista Consejo Nacional Electoral ha prohibido que dichas cuñas, en las que los partidarios del "No" advierten de que el futuro de su país será terminar como Cuba, sean emitidas por televisión. Tan sólo una cadena ha conseguido violar dicha restricción.
La prohibida, por opositora al jefe del Estado, Radio Caracas Televisión puede transmitirlos debido a que emite a través de cable desde Miami. De esta manera, al no estar sometida a las represoras leyes venezolanas (por mucho que el Gobierno pretenda que sí lo está), logra llegar a algunos hogares del sufrido país suramericano sin someterse a las asfixiantes regulaciones de Chávez. Aparte de los subscritores de este canal, hay otros venezolanos que sí pueden ver estos anuncios: aquellos que disponen de conexión a internet. La red se ha convertido así en uno de los pocos vehículos disponibles para que la oposición pueda llegar a la población sin demasiados problemas. Al menos por el momento, puesto los "bolivarianos" pretenden terminar también con esta vía de libertad.
El veto a la emisión de estas cuñas propagandísticas es coherente con la forma que tiene Chávez de gobernar y de afrontar el referéndum de la reforma. También ha prohibido que viaje a Venezuela un gigante de la lucha por la libertad y destacado disidente en la época en la que media Europa vivía sometida al comunismo. A pesar de referirse a él como alguien "irrelevante" e "ídolo con pies de barro", el mandatario venezolano ha ordenado que no se permita entrar en el país al ex presidente de Polonia y premio Nobel de la Paz, Lech Walesa. Y no es este el único caso de abuso de poder por parte del peculiar presidente y de los suyos. En el terreno de los medios de comunicación, hace apenas un mes se aprobó una norma por la cual tan sólo la televisión pública está autorizada a acceder a las sesiones de la Asamblea Nacional (el Parlamento).
En una situación así, internet se transforma, mientras se lo permitan, en una baza fundamental para que se expresen quienes no están con el poder o aquellos que, al margen de esto, quieran leer, ver o escuchar lo que el Gobierno no quiere que llegue a los ciudadanos. Por esa misma razón, sistemas políticos como el chino filtran contenidos y encarcelan ciberdisidentes; o el cubano prohíbe a la mayor parte del pueblo acceder a la red. Mientras en Venezuela no se alcance tal grado de control de la web, al menos les quedará un resquicio –aunque pequeño– de libertad y esperanza.
Y a los progres no les gustan los toros
La asociación de operadores de telecomunicaciones con red propia (REDTEL) está manteniendo conversaciones con el Ministerio de Cultura para poner un poco de orden en la anarquía en que se ha convertido internet. A los socialistas les parece fatal que los ciudadanos utilicen las nuevas tecnologías en la forma que estimen oportuna, así que, como España no tiene actualmente ningún problema destacable, van a centrar sus esfuerzos en imponer con carácter obligatorio el sometimiento de todos los internautas a la extorsión de la SGAE y, eventualmente, en que las niñas puedan abortar sin el conocimiento de sus padres. Lo del pleno empleo lo dejan para otra década, porque lo primero es garantizar un bien pasar a los artistas de la ceja y sus representantes, especialmente en tiempos de crisis.
El contenido de las conversaciones entre los operadores de ADSL y el Ministerio permanece en secreto, como las charlas cinegéticas entre Bermejo y el Súper, pero todo indica que el objetivo es imponer en España la tiranía estatal hacia los usuarios de internet que ya se practica en otros países.
Se trata de impedir que podamos intercambiar archivos entre particulares (algo absolutamente legal, como lo demuestran varias decenas de sentencias judiciales) con un método, persuasivo donde los haya, que consiste en lo que se ha dado en llamar "los tres avisos", expresión tan taurina como apropiada para este caso. Las dos primeras veces que los espías de Teddy sospechen que usted ha descargado un archivo le llegará un aviso (no sabemos si será un mensaje electrónico o un pez muerto a la puerta de su vivienda), y a la tercera, su proveedor de ADSL "entrará a matar" y directamente le cortará la conexión.
Sorprende que los empresarios del sector acudan al Ministerio a escuchar educadamente a quienes están dispuestos a hundirles el negocio, porque de implantarse esa medida la pérdida de clientes sería brutal. A los ciudadanos, en cambio, nos vendría bien que ocurriera todo esto, porque la inventiva del ser humano para sortear dificultades es tan portentosa que inmediatamente surgirían empresas de todo tipo capaces de garantizar el servicio completo de banda ancha, aunque tuvieran que radicar su sede en algún diminuto país asiático, lejos del alcance de Teddy y Ramoncín.
Si los operadores actuales quieren sacrificar la parte mollar de su negocio a cambio de otras prebendas gubernamentales están en su derecho. Exactamente igual que los usuarios actuales a prescindir de sus caros, lentos y tercermundistas servicios. La coacción institucional no sólo no funciona, sino que agrava el problema que pretende solucionar. A cambio, en los estados de necesidad surgen individuos con ideas brillantes que mejoran todo lo que había hasta la fecha. Así pues, en estos momentos debe haber varios miles de jóvenes informáticos elaborando sistemas capaces de devolver a internet la libertad que los socialistas quieren erradicar. ¡Ánimo chicos! Os estamos esperando.viernes, 13 de febrero de 2009
jueves, 12 de febrero de 2009
La peor corrupción
Un ciervo llamado Montesquieu, editorial de Libertad Digital
Notas sobre un escándalo, Ignacio Camacho en ABC
La escopeta, Paco Reyero en La Razón
Bermejo, sobre la cacería con Garzón: "Allí se habla de naturaleza y de nuestras cosas"