miércoles, 22 de abril de 2009

Un miembro del séquito de Ahmadineyad insulta a una víctima del Holocausto

Noticia en Libertad Digital

El pelotazo y Ciutadans

Horacio Vázquez Rial en Libertad Digital

Ciudadanos de Cataluña, ja no hi som

Ana Nuño en Libertad Digital

Ahmadineyad visita Auschwitz

Gabriel Albiac en ABC

Nuestro aliado antisemita

Edurne Uriarte en ABC

ETA y los suyos

Hermann Tertsch en ABC

Del pellón al riñón

Antonio Burgos en ABC

La eugenesia que nos viene

Gonzalo Herranz en La Razón

Miniministros

Cristina López Schlichting en La Razón

«Se vende»

Alfonso Ussía en La Razón

Un absurdo legislativo

Ramón Villota Coullaut en Libertad Digital

La semana gloriosa del Banco de España

José María de Azpilcueta en Libertad Digital

¿Dice Sevilla lo que piensa Solbes?

Emilio J. González en Libertad Digital

Bibiana: roja, pija y progre

Juan Morote en Libertad Digital

Propaganda vs eficacia

GEES en Libertad Digital

El Estado también quiebra

Manuel Llamas en Libertad Digital

Griñán y Arenas

Agapito Maestre en Libertad Digital

La hiprocresía progre de la SGAE

Daniel Rodríguez Herrera en Libertad Digital

Se ha devaluado mucho el uso del término "hipocresía". Hoy en día, cualquier desliz se califica automáticamente de tal. Pero la hipocresía es algo mucho más serio. Consiste en predicar constantemente una moral y actuar consistentemente en contra de esa moral. Para entendernos: predicar contra la prostitución e ir un día a un club de alterne no es hipocresía; es simplemente debilidad, seguramente pasajera, aquello de "la carne es débil". Hipocresía es clamar contra la profesión más antigua del mundo y requerir de sus servicios semanalmente. Hipocresía es demostrar con tus actos que no crees en tus palabras.

Y en esta labor, los de la ceja son –ahí sí– unos verdaderos artistas. Siempre claman que lo del canon y los espionajes en las bodas es necesario para salvar la cultura, que los artistas necesitan de esos ingresos para poder ganarse la vida con su trabajo creativo. Pero llega el momento del reparto de ese dinero y resulta que casi todo se lo quedan los de casi siempre. El 75% de los ingresos de la SGAE, 223 millones de euros, se han repartido entre 600 autores, el 1,73% del total. Y las cifras de las demás entidades de gestión son muy similares.

Sin entrar en la letra pequeña, pues no tengo los datos necesarios para ello, este sistema de reparto me parece perfecto. Es dinero recaudado de licencias y de compensación por copia privada, y parece claro que aquellos que más venden también son quienes más escuchan su música en las televisiones y ven copiadas sus canciones en los iPod. Del mismo modo que, dicho sea de paso, quienes se descargan música vía P2P también son quienes más música compran, como indica un nuevo estudio. Así, es justo que los autores de mayor éxito sean quienes más dinero reciben, al igual que lo es que los mejores trabajadores en cualquier sector ganen más que los demás. Al fin y al cabo, justicia es dar a cada uno lo suyo.

Lo que pasa es que no es eso lo que predica la burocracia de los derechos de autor. Para defenderse de quienes les critican por sacar dinero a un bar cuyo dueño trabaja para sacarlo adelante catorce horas al día, siete días a la semana, por el solo hecho de tener un televisor donde poner el fútbol el fin de semana, los artistas aducen que a la "cultura" le resultaría difícil sobrevivir sin ese dinero, que los creadores que no están en el "candelabro" necesitan ese extra que suponen los derechos de autor para llegar a fin de mes.

Si la SGAE y demás compañeros mártires reconocieran que sí, que el dinero que nos quitan a todos nosotros va a parar a Amaral, Alejandro Sánz, La Quinta Estación y otros artistas de éxito y que es un derecho que tienen, y que el dueño del bar tiene obligación de pagar por ello igual que paga por la cerveza que sirve, seguiríamos protestando igual ante la imposición del canon, pero al menos no tendríamos que aguantar ese aire santurrón que se gastan. Pero claro, entonces tendrían que renunciar a su imagen de izquierda solidaria que les es tan preciada. Y ya se sabe que para un progre lo principal y casi lo único es sentirse satisfecho consigo mismo.

Mi guión para el cine español

José Antonio Martínez-Abarca

Chorradas y gordas

Pablo Molina en Libertad Digital

A través de ciertos vericuetos de internet que aún permanecen expeditos a la espera de que la ministra del ramo los cancele, he podido echar un vistazo al último taquillazo del cine español de cuyo guión es coautora precisamente la ministra Sindescargas. Me ha pasado como a aquel catedrático que durante la II República aparecía a veces por la facultad de Filosofía anunciando que no podía dar clase ese día por encontrarse "transido de Kant". Yo, amigos, también estoy transido de Sinde, y perdonen el trabalenguas.

La clave del éxito de esta película es su ortodoxia respecto a los tres pilares básicos que explican el éxito rutilante de nuestro cine actual: Diálogos oligofrénicos, tetas en primer plano y drogas a mogollón. El argumento de Mentiras y gordas está a la altura de las grandes producciones cinematográficas que han hecho historia en el séptimo arte, con unos actores de personalidad arrebatadora y una trama magistral que te mantiene en vilo hasta que aparecen los títulos de crédito. Básicamente se trata de mostrarnos las apasionantes vivencias cotidianas de un puñado de fumetas analfabetos entre los que encontramos a un gay que quiere perforar a su mejor amigo, una lesbiana vergonzante intentando encontrar su identidad sexual, una gorda deprimida porque su novio quinqui la ha dejado y otras dos chicas que no hacen nada pero enseñan mucho las tetas. Para redondear el argumento, mientras la trama se va desarrollando en un intenso crescendo con giros magistrales y los espectadores se plantean incesantes preguntas cada vez más angustiosas (¿Se lo montarán estos dos en el retrete? ¿En qué serie de TV he visto yo este culo?), los protagonistas se ponen de pastillas y coca hasta las trancas.

Se ha dicho de este guión, obra de la flamante ministra de Kultur, que es el peor que jamás se ha escrito y se escribirá en la Historia del Cine. También hay quien dice que lo que pasa es que no hay guión, sino sólo un señor con una cámara filmando cretinos mientras fornican y consumen estupefacientes. No estoy de acuerdo. Aquí hay una historia muy bien trabajada y brillantemente resuelta, como lo demuestran algunos diálogos, a cuyo lado palidecen Casablanca y Blade Runner. Sólo un par de ejemplos:

– Yo no soy lesbiana.
– Yo tampoco. Yo amo a las personas. No creo en las etiquetas. Eso es producto de una educación lamentable.

¡Guau! Qué fuerte ¿no? Pero eso no es todo. Atención a la reflexión metafísica de un joven efebo respecto al papel del ser humano en la sociedad actual:

– Si no haces nada no cambiará nada.
– ¿Y tú qué haces para cambiar las cosas?
– Vivir, follar, usar condón, drogarme... Esa es mi forma de protestar.

Después de estos dos ejemplos que sobrecogen a los espíritus más cultivados ¿Seguirá algún indocumentado sosteniendo que Mentiras y gordas es la basura más fétida que jamás ha producido el ya de por sí mefítico cine español?

Por cierto, Ana Polvorosa es la única actriz que desentona en esta producción surgida del caletre de la ministra. Su dicción correcta, su rostro expresivo y su elegancia interpretativa deberían proscribirla para futuros papeles, porque si el ejemplo cunde nuestro cine puede acabar perdiendo sus señas de identidad. Afortunadamente tenemos a la coguionista de esta obra maestra como ministra de Kultur para llamar al orden a los rebeldes. Que se lo pregunten a las asociaciones de usuarios de internet.

Contra Juan Marsé

José García Domínguez en Libertad Digital

Las dos tardes de Jordi

Editorial de Libertad Digital

martes, 21 de abril de 2009

De leyes y aplicaciones

Dice el secretario de Política Lingüística (¡menudo cargo! Política y lingüística mezcladas, ingeniería social asegurada) de la Generalidad catalana que sólo se multa al uno por ciento de los comercios que no rotulan en catalán (es decir, seamos claros, que rotulan en castellano) y se queda tan ancho. Como si la bondad de una ley se midiera por el porcentaje de ciudadanos a los que afecta o por su aplicación. Un suponer: imaginemos que se promulga una ley que sanciona a todos los habitantes de un territorio determinado que midan más de dos metros. Aunque en la práctica no se aplicase nunca, no dejaría de ser una ley inaceptable bajo cualquier punto de vista.

¿Con qué autoridad moral se permiten multar a los comerciantes que pagan sus impuestos religiosa y hasta laicamente? Ni aunque no los pagaran. ¿Quienes se creen para negarles el derecho a rotular no ya en castellano, en tagalo si les apetece? ¿Estaría bien multar a los que sólo rotulan en catalán? Los comerciantes no están obligados a practicar el bilingüismo y tienen todo el derecho a utilizar la lengua que les venga en gana o les sea más favorable para su negocio. Esta ley es propia de una dictadura, contraria a la Constitución, ilógica e inmoral y debe ser derogada sin más.

De cómo Perón y Fidel inventaron Seattle

Horacio Vázquez-Rial en Libertad Digital

Que el mundo se abra al pueblo cubano

Matías Jove en Libertad Digital

Cinco días, catorce semanas, nueve meses

César Nombela en ABC

Gentuza en Ginebra

Hermann Tertsch en ABC

Pídeselo a Al Gore

Ignacio Ruiz Quintano en ABC

Resistencia o apaciguamiento

Cesar Vidal en La Razón

Lo pago yo

Alfonso Ussía en La Razón

Inmigración libre pero con reglas

John Stossel en Libertad Digital

Obama, sólo si el puño se abre

Amando Añel en Libertad Digital

Con los santos y con sus limosnas

Víctor Llano en Libertad Digital

Purgando culpas

Clemente Polo en Libertad Digital

Obama torturado

GEES en Libertad Digital

Palabras y acepciones

Amando de Miguel en Libertad Digital

¿Y tú de qué vas, enano?

Fray Josepho en Libertad Digital

¿El pasado nunca vuelve?

Guillermo Dupuy en Libertad digital

Montes, héroe médico del socialismo

Cristina Losada en Libertad Digital

La ETA, hoy

Pío Moa en Libertad Digital

Vergonzosa ONU

Editorial de Libertad Digital

lunes, 20 de abril de 2009

...dígala Agamenón o su porquero

Rouco dice que "el crimen del aborto ensombrece la historia de la humanidad"

Un estudio revela que el feto humano podría soñar en fases tempranas de gestación

Fahrenheit en la ONU

Gabriel Albiac en ABC

El ocaso de los profetas

Juan Manuel de Prada en ABC

La Casa Blanca choca con los Castro

Carlos Alberto Montaner en ABC

La biblia del idiota

Edurne Uriarte en ABC

Cristianos y vida pública

José María Marco en La Razón

Al límite

Enrique López en La Razón

Obama y la Cumbre de las Américas

Fundación Heritage en Libertad Digital

EEUU-Cuba: La pelota en el tejado

Gina Montaner en Libertad Digital

¡Socorro!

Pedro de Tena en Libertad Digital

El software libre ya es mainstream

Borja Prieto en Libertad Digital

La bronca y la fiesta

José Vilas Nogueira en Libertad Digital

Los piratas como amenaza

GEES en Libertad Digital

Federalismo para España

José Carlos Rodríguez en Libertad Digital

Ni saben lo que dicen ni les interesa

Juan Ramón Rallo en Libertad Digital

Parálisis general e inhibición de Rajoy

Agapito Maestre en Libertad Digital

Justicia en Teherán

Emilio Campmany en Libertad Digital

Corbacho y las pensiones seguras

Carlos Rodríguez Braun en Libertad Digital

El Tripartito amenaza al Constitucional

José García Domínguez en Libertad Digital

Obama: una de cal y otra de arena con Cuba

Editorial de Libertad Digital

domingo, 19 de abril de 2009

Debates en Libertad: España, todos contra todos - 18/04/09

Se empieza por dejar de ser independiente de la mañana...

El País lanza una campaña contra sí mismo a cuenta de las descargas

Aquí no hay quien viva

Francisco Pérez Abellán en Libertad Digital

Una película bella y siniestra

Santiago Navajas en Libertad Digital

Por sus derechos los conoceréis

Si los que están en contra de las redes P2P (algunos de Internet, en general) tuvieran o tuviesen un mínimo de coherencia, tendrían que estar exigiendo el cierre de todas las bibliotecas públicas. ¿Qué es eso de que más de una persona o animal pueda leer el mismo ejemplar? Quien quiera libros, que se los compre. Se dirá que las bibliotecas acercan la cultura a todo el mundo. Y entonces Internet ¿qué hace? ¿Alejarla? Lo dicho: unos incoherentes.

Asimismo, deberían solicitar airadamente, muy airadamente, que los múltiples y muy diversos cuerpos policiales vigilen para que las personas y seres humanos en general no se presten ni intercambien entre sí libros, discos, películas, videojuegos, sartenes, cepillos de dientes, etc. Quien quiera lavarse los dientes, que se los ensucie primero con su propia comida cocinada en su propia sartén mientras ve su propio DVD.

Mal van las artes y las letras cuando los autores están más preocupados por sus derechos que por la calidad de sus obras. ¿Se imagina alguien a Juan del Encina dirigiendo la SGAE?

Bolonia

Jon Juaristi en ABC

Caso Marta: cobrar por mentir

Antonio Burgos en ABC

Vuelve el motín del té

Ramón Pérez-Maura en ABC

La «base» ataca de nuevo

Jorge Trias Sagnier en ABC

Dos generales

Alfonso Ussía en La Razón

Gracias, don Antonio

César Vidal en La Razón

Inseguridad social

Ángela Vallvey en La Razón

Caminos

Sabino Mendez en La Razón

Zapatero vuelve a la pancarta

Editorial de Libertad Digital

sábado, 18 de abril de 2009

La Tertulia con Los Catedráticos - 17/04/09

¿Se ha mirado Sarkozy al espejo?

Pablo Molina en Libertad Digital

Violadores, pero menos

Luis Margol en Libertad Digital

Estamos mejor que nunca

Ignacio Ruiz Quintano en ABC

Lo que es

Laura Campmany en ABC

Las niñas putas y los niños en taxi

Juan Manuel de Prada en ABC

Todos somos gilipollas

Tomás Cuesta en ABC

Bocazas Sarkozy

Edurne Uriarte en ABC

La inteligencia de Zapatero

Ignacio Camacho en ABC

Nosotros...

Alfonso Ussía en La Razón

El ministro nihilista

José María Marco en La Razón

Iberismo

José Antonio Vera en La Razón

Brava Galiana

Carlos Rodríguez Braun en La Razón

Sindicato mata-empleos

Luis Pazos en Libertad Digital

La sociabilidad de las redes sociales

Eva Miquel Subías en Libertad Digital

Puritanismo censor progresista

Antonio José Chinchetru en Libertad Digital

La Confederación Galega de APAs de Centros Públicos (Confapa) es una organización de padres muy "progresista". Lo es tanto que aparece en el listado de miembros de la Plataforma Nunca Mais y colabora con, entre otras, la Fundación Mujeres, una organización "no gubernamental" que tiene como presidenta de honor a una ex diputada socialista y un patronato plagado de miembros (o miembras, Bibiana Aído dixit) del Grupo Parlamentario Socialista. Ser tan progre tiene una ventaja: se puede defender la censura por motivos morales sin ser tachado de carca o inquisidor.

Una cosa curiosa de los progres es que en pocos años han cambiado de forma radical su discurso sobre la moral. Han pasado de defender la quema de sujetadores y la chica de los limones salvajes del Caribe como ejemplos de la liberación de las mujeres a condenar la muestra de carne femenina por machista y reaccionaria. Si para la izquierda antes era una cosa perversa que existieran clasificaciones por edad para todo tipo de contenidos, ahora lo realmente moderno es impedir que los niños puedan ver imágenes violentas o con carga sexual. Y claro, como buenos intervencionistas de izquierdas, los señores de Confapa defienden que el Estado se encargue de eso cuando atañe a internet.

La "progresista" organización gallega de Asociaciones de Padres de Alumnos pretende que el Estado controle y restrinja el acceso de los menores de edad a determinados contenidos de internet, entre ellos a YouTube. Cómo hacer eso sin violentar los más elementales derechos, como a la libertad de expresión o la intimidad, es algo que no han explicado. Y no lo han hecho por el simple motivo de que es imposible. Lo que pretenden es que la red esté sometida en España a un régimen en el que se pueda saber no sólo desde que ordenador se visita ciertas páginas, sino también qué persona está ante la pantalla. Sólo conociendo de quién se trata puede a su vez conocerse la edad. El único modo de controlar eso sería estableciendo un sistema obligatorio de identificación personal para conectarse a la red, con los peligros que eso conlleva: bienvenidos a 1984.

El control de los contenidos a los que acceden los menores y la valoración de si son adecuados o no, debe corresponder tan sólo a los padres. Son los progenitores los que deciden si sus hijos pueden ver un programa televisivo o si un libro es adecuado para su edad. Con la red no debe ser diferente. De hecho existen programas de filtrado que los adultos pueden instalar en sus ordenadores para que se encarguen de ello sin tener que estar todo el día pegados a sus vástagos para saber qué webs visitan.

Como buenos progresistas, los señores de la Confapa pretenden que sea el Estado el que haga de padre en su lugar y, de paso, del resto de los españoles con hijos. Y, como perfectos puritanos, no les importa si para eso se violan principios como la libertad de expresión, la intimidad o el derecho a educar a los hijos según sus propios criterios. Unos párrafos más arriba decía que este tipo de propuestas las pueden hacer los progres sin riesgo de ser tachados de carcas o inquisidores. No siempre están a salvo. Desde aquí acusamos a la Confapa precisamente de eso.

El desbarajuste

José T. Raga en Libertad Digital

Tirar la primera piedra

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos, en Libertad Digital

El español: ¿fácil o difícil?

Amando de Miguel en Libertad Digital

The people

David Jiménez Torres en Libertad Digital

Todos liberados

José María Marco en Libertad Digital

Palos de ciego

Maite Nolla en Libertad Digital

¿Y por qué no cerrarlas todas?

Pablo Molina en Libertad Digital

Ha tenido que venírsenos encima una recesión histórica para Zapatero diga algo inteligente, vaya lo uno por lo otro y alabado sea el Señor. La decisión de reducir la publicidad en la pública es, no obstante, una medida insignificante en el montante de agravios que las televisiones privadas vienen sufriendo desde que se les concedió permiso para competir contra el emporio estatal.

No hay ninguna razón ni filosófica ni práctica que justifique la existencia de veinte televisiones propiedad de las comunidades autónomas, además de las dos cadenas estatales analógicas y sus derivados digitales. Cuando un servicio es prestado a los ciudadanos por la iniciativa privada, la existencia de competidores que se financian con fondos públicos es un absurdo y un agravio comparativo que sólo tiene razón de ser en el deseo de los políticos por controlar los medios de comunicación.

Nada habría que objetar si el PP y el PSOE crearan cada uno su cadena de televisión con dinero de sus afiliados, pero hacerlo a costa del bolsillo de todos los ciudadanos que ya reciben un servicio mejor y más barato por parte de operadores privados es un lujo inadmisible, sobre todo en medio de una catástrofe económica como la actual.

Las televisiones autonómicas son tan innecesarias como TVE y, en conjunto, mucho más gravosas, por sorprendente que pueda parecer conociendo las pérdidas astronómicas de la televisión estatal. En la mayoría de los casos son un cementerio de elefantes para los políticos desahuciados y un vehículo excepcional para regalar dinero a los amigos a costa del contribuyente, con la única condición de que los gobernantes de turno aparezcan diariamente no menos de cinco veces, aunque sea inaugurando los mingitorios de un centro de la tercera edad.

Habría que cerrarlas todas previa subasta o, mejor aún, regalárselas directamente al grupo PRISA. Con la sagacidad empresarial propia de la casa, en un par de años no quedaría ni una. Eso que saldríamos todos ganando.

Madrid bien vale una Seguridad Social quebrada

Editorial de Libertad Digital