lunes, 23 de febrero de 2009
domingo, 22 de febrero de 2009
sábado, 21 de febrero de 2009
Intimidaciones
Zapatero, al PP: "No vamos a consentir que se intimide a los jueces"
Cuando los burócratas se pelean
Lo bueno de los burócratas y de sus jefes políticos es que en ocasiones no se dan cuenta de las armas de control que poseen. Lo malo es que, antes o después, terminan por verlo y las utilizan. O al menos lo hacen si quienes están en un organismo diferente al suyo pero con competencias similares no se lo impide. El intento de unas partes de la Administración Pública por meterse en el campo de acción de otras puede derivar en una pelea de la que, en ocasiones, salen beneficiados los ciudadanos. Y así ha ocurrido con la televisión por internet.
Hace unos años, de escondidas y sin que casi nadie se diera cuenta, el Ministerio de Industria se otorgó a sí mismo la capacidad de conceder o denegar licencias de retransmisión televisiva en páginas web. Lo hizo a través de ocho aparentemente inocentes palabras incluidas en un reglamento: "con independencia de la forma de acceso previo". Por algún extraño motivo no han utilizado hasta ahora dicho poder, pero no debe descartarse que pretendieran hacerlo en el futuro. De hecho, casi seguro que antes o después lo habrían empleado para impedir la transmisión on line de contenidos incómodos para el poder político.
Por fortuna, alguien llevó ante los tribunales este artículo y el Supremo ha eliminado del reglamento las ocho palabras en cuestión. Quien se dio cuenta no fueron otros que unos burócratas diferentes, igual de celosos por su capacidad de control y tan ansiosos por poder intervenir en la sociedad como los del Ministerio de Industria: la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones. La reclamación de la CMT, no nos engañemos, no está causada por una repentina preocupación por la libertad de expresión o una inesperada conversión al rechazo al intervencionismo administrativo en la sociedad. En absoluto. Se trata de una mera lucha de poder entre organismos de la Administración de la que, sin que seguramente ninguno de ellos lo previera, quienes han salido beneficiados son los ciudadanos.
Tal como estaba redactado el reglamento del Ministerio de Industria, cualquier página que incluyera vídeos –desde YouTube al videoblog– de un particular podría necesitar la autorización de dicho departamento para funcionar. Ahora, gracias a los celos de los responsables de la CMT, no va a ser así. Al menos por el momento, puesto que no se debe descartar que se prepare una nueva legislación en ese sentido en la que se equipare a las web con contenidos audiovisuales a las televisiones por cable. De hecho, dicha norma podría ser promovida tanto a nivel ministerial como desde la propia comisión del Mercado de las Telecomunicaciones.
La CMT no está en contra de las licencias, puesto que éstas justifican la existencia de dicho organismo. En su reclamación no pedía, por ejemplo, que no hiciera falta autorización para emitir televisión por cable. Al contrario, reclamaba ser ella quien las gestionara cuando la cadena en cuestión tuviera una difusión mayor un territorio que el de una comunidad autónoma (algo que no le ha concedido el Tribunal Supremo). Es cierto que con la web no puede agarrarse la Administración a la mala excusa de los límites del espacio radioeléctrico, pero tampoco lo pueden hacer con la televisión por cable y sin embargo el Ministerio de Industria es el encargado de conceder licencias para este tipo de emisiones. En este caso los ciudadanos hemos salido ganando de la pelea entre burócratas, pero no siempre ocurre así.viernes, 20 de febrero de 2009
España necesita una dama de hierro
Libertad Digital ha publicado algo tan escandaloso como poco sorprendente: la Junta de Andalucía viene subvencionando de forma directa a CCOO y UGT con unos 265 millones de euros, euro arriba euro abajo, y a la patronal CEA con otros 160 kilos. Y además sin cortarse un pelo pues no se trata de subvenciones para proyectos que hayan "ganado" estos sindicatos, sino subvenciones que llevan el nombre del adjudicado en el propio título de la convocatoria. Escandaloso, ¿no? Pues resulta que además de las subvenciones directas están las indirectas; que aparte de a la Junta de Andalucía tenemos a las otras dieciséis taifas subvencionadores de las respectivas agrupaciones autonómicas de los sindicatos; que luego están los tropecientos ministerios subvencionadores de las diversas federaciones sectoriales de los sindicatos (enseñanza, función pública, mujer, juventud...); la Comunidad Europea y los ayuntamientos. Y nada de esto incluye la financiación de sus congresos, las dietas de sus representantes, las sedes cedidas gratuitamente y los sueldos de los liberados sindicales para disfrazarse de médicos y agredir a los políticos del Partido Popular.
Paseando la otra noche por Madrid, me topé con el modesto pisito que hace de sede de la SGAE. Y al pensar en el palacete de los artistas subvencionados, en las subvenciones a los sindicatos y a las patronales, en los miles de Consejos Escolares, Consejos de la Juventud, Consejos de Participación, Consejos de la Mujer y no sé cuántos mil homólogos (todos ellos subvencionados como tales y en los que no falta la presencia, previo cobro de cuantiosas dietas, de los representantes de los sindicatos, que a su vez cobran como liberados), me vino a la cabeza una frase de Margaret Thatcher, "What Britain needs is an iron lady".
Han pasado treinta años y la herencia de Thatcher sigue presente en la política británica, tanto entre los conservadores como en el nuevo laborismo, que si bien es cierto que empieza a alejarse de la herencia de Blair también es verdad que es más liberal que muchas derechas de la Europa continental. Y los todopoderosos sindicatos que tenían paralizada la vida económica inglesa nunca recuperaron semejante protagonismo, entre otros, en el sector de la enseñanza.
Como en España el papel de lobby lo absorbe prácticamente por completo el separatismo, tanto dentro como fuera de los partidos nacionales, no sé si mandan tanto los sindicatos como en la Inglaterra de los años 70, pero sí sé que se han convertido en auténticos ministerios (y auténticas consejerías y concejalías). Los contribuyentes españoles no pueden seguir soportando la carga de tener que financiar 17 Estaditos con delirios de grandeza (embajaditas, parlamentitos, televisioncitas autonómicas, cochazos oficiales, y tal) y un Estado gobernado por la progresía más demagoga que se dedica a crear ministerios inútiles (Vivienda, Igualdad, Innovación...), observatorios inútiles, leyes inútiles (como la de Igualdad), asignaturas inútiles en las escuelas y, en resumen, a despilfarrar de forma escandalosa el dinero público de todos los españoles. Y si a eso le añadimos el subvencionar a estos sindicatos y a estas patronales de tamaño equivalente a los Gobiernos limitados del mundo anglosajón, la conclusión sólo puede ser una: lo que necesita España es una dama de hierro.
jueves, 19 de febrero de 2009
miércoles, 18 de febrero de 2009
¿El Gorila Bermejo?
Mariano Fernández Bermejo: "No dimito porque tengo que trabajar por este país" (Estepaís: país antiguamente conocido como España.)
¿Qué sería de Venezuela sin Chávez? ¿Qué sería de Estepaís sin el señor Bermejo?
martes, 17 de febrero de 2009
El futuro de la democracia en Venezuela e Irak
Próxima estación: dictadura indefinida, Ana Nuño en Libertad Digital
Obama y el milagro en el que no creyó, Charles Krauthammer en Libertad Digital