miércoles, 17 de marzo de 2010

Impuestos y política

Agapito Maestre en Libertad Digital

El debate de los impuestos es siempre complicado tanto en regímenes dictatoriales como en los sistemas políticos democráticos, o falsamente democráticos como es el caso español. Es un debate, diría un sabihondillo, técnico. De acuerdo, no es sencillo fijar quién, cómo y cuánto se debe pagar; pero de ahí a mantener, como ha dicho el portavoz del grupo socialista en el Congreso, señor Alonso, que el PP quiere eliminar servicios públicos esenciales, por ejemplo, educación y sanidad, porque no desea que el IVA suba dos puntos, media un abismo. Estas declaraciones son de tal salvajismo intelectual que resulta difícil comprender cómo este hombre representa al partido del Gobierno.

Diseñada precisamente para eso

Pablo Molina en Libertad Digital

La chabacanería y los montones de basura que acumulan los manuales didácticos de la asignatura Educación para la Ciudadanía no son un exceso dialéctico fruto del apasionamiento sectario de sus redactores, sino la más perfecta consumación del objetivo que se pretende con ella.

La excepción en esta materia, si es que se produce, consistirá en algún libro de texto, marginal y marginado, que intente explicar a los niños el funcionamiento del sistema democrático y sus instituciones, porque EpC no fue diseñada para eso, sino para transformar la burricie académica provocada masivamente por la escuela pública en estulticia domesticada según el patrón ideológico de la izquierda.

La prueba de que el objetivo de EpC no es ofrecer a los alumnos un conocimiento aproximado del funcionamiento de las sociedades libres ni nada que se le parezca, es que las autoridades académicas ni siquiera cuidan las formas en los materiales didácticos para disfrazar el atropello. Sólo así se puede entender que un libro de texto destinado supuestamente a esparcir entre la chiquillería las bondades de la democracia, ofrezca en sus páginas un espectáculo grotesco de adulación babosa hacia los regímenes totalitarios más nocivos que jamás ha debido soportar el ser humano. El escarnio a la religión (católica; sobre la musulmana no se pronuncian) es sólo la guinda mefítica de la pastelada ideológica que produce habitualmente nuestra izquierda cuando se pone a pensar, porque no hay nada más apropiado para los palanganeros del marxismo genocida que injuriar también a Jesucristo y a los que creen en Él.

Este viernes se sustanciará ante el Tribunal Europeo para los Derechos Humanos de Estrasburgo una demanda formulada por centenas de padres españolas en defensa de su derecho a elegir la educación moral de sus hijos. No importa cuál sea el resultado porque ese derecho fundamental a transmitir a los hijos los valores en que uno cree es anterior y superior al Estado y los políticos, pero estaría bien que algún tribunal foráneo, ya que los españoles no creen oportuno hacerlo, dictaminara de forma decente sobre un asunto mucho más importante que la economía, aunque a Rajoy le parezca lo contrario.

Pase lo que pase, si Zapatero insiste en adoctrinar a nuestros hijos con semejante montón de estiércol izquierdoso tendrá antes que arrancarlos de nuestras manos yertas. El problema es que se le ve muy capaz de llegar a ese extremo.

¡Mamá! ¡Google ha dicho España!

Daniel Rodríguez Herrera en Libertad Digital

Algunos han montado un gran escándalo por el hecho de que Google mencionara a España en su lista de países que a lo largo de 2008 bloquearon alguno de sus servicios. Sentarse ante la bandera de Estados Unidos en un desfile no supuso ningún "desprestigio" para nuestro país ante el gigante norteamericano; tampoco incitar a otros países a desertar de Irak. Sin embargo, que una directiva de Google nos mencione junto a China o Irán, sí.

El caso es que el gigante de internet no hizo más que referirse a un hecho, puntual, sí, pero muy significativo. Un juez de lo mercantil de Barcelona solicitó al Ministerio de Industria el bloqueo ¡cautelar! de una serie de sitios web por el imperdonable delito de incitar a un boicot contra los productos catalanes. Al margen de que nos pueda parecer justo o injusto, conveniente o no, parece claro que ni es delictivo ni justifica la suspensión de un derecho –este sí, real– como es la libertad de expresión. Google no dijo que fuera algo generalizado, pero está claro que España pidió el bloqueo de uno de sus servicios, su proveedor gratuito de blogs, en un claro desprecio a las libertades de los ciudadanos.

El asunto es significativo porque aquella decisión judicial fue recibida con un atronador silencio. Nadie protestó, a nadie le pareció mal. Muchos seguramente ni se enteraron, porque los grandes medios no dedicaron ni una línea a la noticia. Los demás, con eso de que eran gentes de derechas y contrarios a la España plural y todas esas zarandajas, pues se callaron porque, quién sabe, posiblemente en el fondo no les pareciera mal.

Es lo que sucede con Willy Toledo. El actor, en una carta en la que demuestra ser un genio de la escena en comparación con su habilidad para la pluma, venía a decir que durante la semana pasada se atacó su libertad de expresión. ¿La razón? Que otros que no son él y no opinan como él hicieron uso de su libertad para criticarlo. Eso era una "caza"; se puso en marcha una "apisonadora"; algo inadmisible, en suma, fruto del contubernio del capital y demás estupideces que suelen soltar estos cuates cuando no tienen nada inteligente que decir, algo que ocurre con bastante frecuencia.

Willy Toledo, como buena parte de la izquierda que dice defender a ultranza la libertad de expresión, en realidad no hacen otra cosa que apoyarse en la ley del embudo. Las más altas garantías deben quedar reservadas para ellos; los demás no merecen ni la hora y si sufren las consecuencias, bueno, algo habrán hecho para merecerlo. Es lo mismo que hace El País atreviéndose a criticar a Google cuando no se dignó en su momento a informar del incidente al que el gigante de internet hizo referencia en el Congreso estadounidense.

A veces tengo la impresión de que muchos de éstos sólo se diferencian de un Chávez o un Castro en que no tienen el poder suficiente para ejercerlo como quisieran. Pero recuerden: es la derecha española la radical, la que no es "uropea", la culpable sempiterna de la crispación que acosa a sus sedes. Incluso, sí, la de Arriola. Cuánto amor por las cadenas. Por ponérnoslas, digo.

Zapatero y los democratófagos

GEES en Libertad Digital

El problema de origen de la política exterior española está en que Zapatero no cree en la civilización occidental, a la que considera causa de los problemas del mundo. Desde las guerras al hambre pasando por las dictaduras, todo tiene en la mente de la izquierda postsoviética –de la que ZP procede– su origen en el cristianismo, el capitalismo, el colonialismo, el imperialismo. Respuestas simples a preguntas complejas, pero que en su mente cuadran perfectamente. Su Alianza de Civilizaciones podrá ser una estupidez diplomática, pero muestra a las claras las intenciones y convicciones del Gobierno: rechazo a la democracia liberal, rechazo al sistema de libre mercado y rechazo a los valores intelectuales y morales de nuestra civilización. 

Dos tipos de reconciliación

Pío Moa en Libertad Digital

El Gobierno que se declara heredero del Frente Popular y reivindica su chekista legitimidad, vuelve a una "reconciliación" al estilo de la de Carrillo, a fin de vencer, con su clásico heroísmo, a Franco después de muerto. Un objetivo central de su política es el Valle de los Caídos, al que, de momento, quieren privar de contenido religioso, expulsar a los monjes haciéndoles la vida imposible, y quizá convertirlo después en un museo de los horrores de su "memoria histórica" o dejarlo arruinarse. Bastantes de ellos no han ocultado su talibanesco deseo de volarlo.

El retorno de los brujos

José García Domínguez en Libertad Digital

El espectro apolillado del fascio cumple una impagable función dramática con tal de recrear el universo maniqueo, de héroes y villanos, tan caro al relato progresista. De hecho, si los fachas no existiesen, tendrían que inventarlos. Al cabo, a eso, a fabricarlos, dedican lo mejor de su imaginación a diario.

martes, 16 de marzo de 2010

Aborto: ¿a qué juega el PP?

José Luis Requero en La Razón

Ya no caben medias tintas ni ambigüedades. Hablamos de miles de vidas humanas en juego, de libertades básicas en peligro; hablamos de una ley que forjará una nueva mentalidad, una nueva cultura; hablamos de no defraudar a tanta gente. En algunas autonomías el PP ha tenido la valentía de presentar iniciativas en defensa del no nacido, pero en el ámbito nacional todo se desvanece. Hace unas semanas me refería a la proposición de ley de protección y fomento de la maternidad que ha presentado en el Congreso. Lo que era un proyecto prometedor, que buscaba una protección eficaz del no nacido y así frenar la sangría de abortos, se ha desvanecido. Alguien ha eliminado todo lo relativo al no nacido. De verdad ¿a qué juega?

La paz social

Alfonso Ussía en La Razón

El gran criminal georgiano que gobernó con furor en la Unión Soviética durante decenios, tuvo mucho que ver con la Guerra Civil en España. Sucede que su gran aliado español, el que le abrió las puertas de par en par a sus comisarios políticos, sus soldados camuflados en las Brigadas Internacionales y sus miles de agentes distribuidos por toda la zona republicana, fue un socialista radical, Negrín, que le entregó además del culo, el oro del Banco de España. No todo, que algo se desvió por ahí. Stalin tuvo mucho que ver, como recuerda César Vidal, en la matanza de Paracuellos del Jarama y en infinidad de crímenes cometidos por su gente en las retaguardias y checas republicanas. Asesinatos que también sufrieron militantes de otras fuerzas de la Izquierda. Su bagaje, cuando los bigotes de Stalin estuvieron a punto de impedir que pudiera clausurarse su féretro, fue de casi un centenar de millones de personas asesinadas, veinticinco de ellas, en la Unión Soviética. Y no se cuentan las víctimas desaparecidas, fallecidas por las hambrunas o ejecutadas por sus agentes allá donde llegaba su poder omnímodo. Y ese personaje ha sido borrado de la «Memoria Histórica» por cinco partidos que se dicen democráticos, defensores de los Derechos Humanos, recuperadores de la verdad y amantes de la paz. 

Hambrunas progresistas

Cristina Losada en Libertad Digital

El estrecho vínculo que se ha dado en España entre los progresistas y el comunismo aumenta el grosor de la venda. El PSOE se ha negado a incluir, como tema de estudio en la enseñanza, la hambruna que Stalin provocó en Ucrania. Alega que no está claro que fuera un genocidio. Walter Duranty, célebre corresponsal del New York Times por entonces y premio Pulitzer, tenía claro que no se pasaba hambre. Los mercados de los pueblos, escribió, "están llenos de huevos, frutas, aves, verduras, leche y mantequilla... Hasta un niño puede ver que no hay hambruna, sino abundancia". Por eso murieron de tres a siete millones de personas. Nada que interese a nuestros progres. Su superioridad moral aún depende del borrado de crímenes y abusos. ¡Es tan frágil!

lunes, 15 de marzo de 2010

Antígona en Nuakchott

Gabriel Albiac en ABC

El padre que paga a ETA -o a quien sea- para salvar la vida de su hijo, es un sujeto moral admirable. Al cual la ley no tiene más opción que procesar; mientras la ley no se cambie. El Estado que paga -a Al Qaida o a quien sea- para obtener la libertad de una pobre secuestrada, actúa en modo moralmente irreprochable. Y delictivo. Legalmente delictivo. Y toda su autoridad moral se haría añicos si, para eludir riesgos penales, enfangase la belleza moral de su acto, ocultándolo como vergonzante.

Turismo solidario

Juan Manuel de Prada en ABC

Uno entiende que la gente resuelva sus traumas psicológicos como mejor pueda; y, aunque el turismo solidario le repugne, también comprende que el «señorito de nacimiento», para poder mirarse sin vergüenza ante el espejo cada mañana, necesite demostrar su inmenso amor a la Humanidad participando de estas expansiones que acallan su mala conciencia. Lo que uno no logra entender -aunque de veras lo intenta- es que el «señorito de nacimiento» que participa de tales expansiones no apechugue con las consecuencias de sus actos, cuando previamente se le ha advertido que no debe frecuentar ciertos andurriales del atlas infestados de terroristas de Al Qaida; y mucho menos que el Estado apechugue con su irresponsabilidad, sufragando con dinero del erario público el rescate de los turistas secuestrados, o propiciando su canje por terroristas encarcelados.

Bosé, un obrero cubano

Alberto Sotillo en ABC

Aquella Brigada de Escritores tenía al menos la coartada del miedo en un régimen en el que nadie se atrevía a ser el primero en dejar de aplaudir cuando Stalin acababa de pronunciar un discurso. Más incomprensible parece la crueldad de la farandulera «intelligentsia» española, que se solidariza con Willy Toledo, y al disidente cubano muerto en huelga de hambre Orlando Zapata -negro, pobre, olvidado y albañil-... que le den. Aunque tal vez se explique esa crueldad porque, como la Brigada de los Escritores, nuestros solidarios actores tampoco saben lo que es empujar la carretilla con una ración de castigo.

Aznar, una víctima más del doble rasero de la izquierda

Editorial de Libertad Digital

Las guerras malas son las de la derecha –las de Aznar y Bush– y las guerras buenas las de la izquierda –las de Zapatero y Obama. Por eso mismo, "los intelectuales" de izquierdas tampoco dudan a la hora de justificar y avalar las "guerras" que sus dictaduras, las de izquierdas, emprenden contra su población –"delincuentes comunes"– bajo la excusa de facilitar el camino a la revolución. También para ellos existen, como denunciara Revel, dictaduras buenas y dictaduras malas.

viernes, 12 de marzo de 2010

El nido de la serpiente

Antonio Robles en Libertad Digital

Conversación intensa y tensa en el despacho del Decano. Y de pronto, Quin Molins, profesor de la facultad de políticas y responsable de la organización de la conferencia, con determinación, casi rompiendo el aire a gritos, alzó la voz: "No puedes permitir que se suspenda la libertad de expresión una sola vez, porque si se suspende una, se suspenden todas". Y le cantó las cuarenta al Decano. Este sí que le cantó las cuarenta, al Decano y al Titular infame de El Público: "La universidad canta las cuarenta a Rosa Díez". Manera concisa y obscena de resumir la condescendencia con los violentos; porque en el fondo, en este caso también en la forma, el titular fue un descerebrado más de los muchos que esa mañana mancillaron a la inteligencia en la catedral de la razón.

Otro mundo (peor) es posible

Cristina Losada en Libertad Digital

Mientras en Nueva York abundaron los mensajes patrióticos y de unidad "basada en el miedo al terrorismo", en Madrid primaron los "positivos, pidiendo paz y la construcción de un mundo mejor". Tengo para mí que los neoyorquinos también vislumbraron que otro mundo era posible. Uno mucho peor. Uno donde se mata a los infieles, rige la sharia, se lapida a las mujeres y se cuelga a los homosexuales. Y que, por ese motivo, se unieron para defender su mundo, el que solíamos llamar civilización. Una actitud que, según el criterio del CSIC, sería negativa y mero fruto del temor. Pues si matan a cientos o miles de compatriotas, lo valeroso y constructivo es izar la bandera blanca, soltar unas palomas y dejarse de provocar a los agresores. Ah, y correr las cortinas. Así nos ha ido. 

Seis años después, el silencio oficial

Editorial de Libertad Digital

La ausencia de toda referencia al 11-M en las portadas de buena parte de la prensa española no deja de ser una consecuencia más o menos inevitable de su renuncia a la obligación periodística de intentar averiguar siempre toda la verdad. Una verdad que debería buscarse aún con más ahínco en lo referido al mayor atentado de nuestra historia, atentado que además tuvo unas claras consecuencias políticas que a nadie se le ocultan.