Un hombre armado intenta asaltar la casa del autor de la viñeta de Mahoma
¡ZP, ve a darle una charla!
El mal gobernante dedica su torcida voluntad a limar la fortaleza de los adversos, abandonándolos en sus necesidades, a la vez que satisface a los afines aun en sus excesos; o, sobre todo, en sus excesos, porque sabe que satisfaciendo esos excesos no hace sino convertirlos en sus esclavos, pues no hay mayor dependencia que la de quien ve encumbradas sus apetencias particulares, por egoístas o criminales que sean, sin corrección alguna.
El algoritmo indica que, tras del paso de Zapatero por España, en pie sólo va a quedar Belén Esteban.
Decía el viejo Herbert que en la época de Luis XIV el rey era «el delegado del cielo», mientras que la moderna autoridad parlamentaria no justifica su poder «ilimitado» ni siquiera echando mano del mandato sobrenatural o divino, al prudente estilo de antaño.
Esteban, por supuesto. Cuando un mal entendido laicismo va postergando los belenes navideños, esta Belén de San Blas se ha convertido en el irremediable y multitudinario icono final del año de la crisis, esa crisis sin rostro que se encarna en los de cuatro millones de parados y doscientos mil empresarios en quiebra.
Alberto Illán Oviedo en Libertad Digital
La democracia es tan débil (o tan fuerte) como lo son los principios morales de la sociedad que la asume. Si los ciudadanos no conciben la separación de poderes como un bien necesario, los poderes se fundirán en uno. Si los ciudadanos no conciben que la igualdad ante la ley es un derecho natural, se crearan castas de privilegiados. Si los ciudadanos buscan líderes que les salven de sus propias miserias, si no los vigilan, ni los controlan, ni los apartan del poder cuando se extralimitan, habrán ayudado a crear un monstruo, a su próximo carcelero.
Raúl Vilas en Libertad Digital
Pocas veces ha quedado mejor retratada la indigencia moral e intelectual de esos bípedos que llamamos progres como en aquella portada de El País tras la masacre de las Torres Gemelas. Con miles de cuerpos carbonizados entre los escombros aún humeantes del World Trade Center, el diario de Prisa abría así su edición del 12 de septiembre de 2001: El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush. Ni el mismísimo obispo Setién obró el milagro de convertir víctimas en verdugos en tan poco tiempo.
La bomba del terrorista nigeriano que volaba de Ámsterdam a Detroit no estalló. Por suerte y por la valiente respuesta de la tripulación, no por esos controles de seguridad tan molestos y, como se ha demostrado, absolutamente ineficientes. Nada más peligroso que un político con coartada para recortar nuestras libertades, es que les encanta, oiga. Los ciudadanos terminaremos subiendo a los aviones en pelotas sin que, no lo duden, logren impedir que algún terrorista más embarque armado hasta los dientes.
Pese al final feliz, la reacción del presidente de los Estados Unidos no ha podido ser más contundente: "No descansaré hasta apresar a los responsables", "utilizaremos toda nuestra fuerza como nación para vencer a los terroristas", "este intento sirve para recordarnos la grave amenaza contra nuestro país". Ojeo El País en busca de un titular acorde con las palabras del comandante en jefe del ejército del Imperio: "Terror en el globo ante la venganza de Obama", imagino. Nada, no lo encuentro. Escudriño las páginas, pero no hay suerte. A lo mejor están en cuadro por las vacaciones de Navidad, pienso, pero en esa casa no celebran fiestas tan retrógadas. Mi desconcierto aumenta.
¿Qué habrá cambiado? No es la primera vez que me hago la pregunta. Estos tipos, los progres, reparten alegremente certificados de buena conducta moral pero no son muy amigos de los espejos. Eso les permite defender una cosa y la contraria sin despeinarse. Determinan que una guerra es justa (Afganistán) o injusta (Irak) por un papelito de la ONU, que depende del chalaneo pecuniario entre Estados, como todas las decisiones de esa gran casa de la corrupción universal. Siguen siendo marxistas, pero se han pasado de Karl a Groucho, por aquello de los principios. Finalmente veo la luz, claro que ha cambiado algo: Obama es negro. Sí, también son racistas.
La fuerza del progresismo –idolatría de nuestro tiempo, fascinado como narciso consigo mismo– está empezando a cansar. Pura publicidad sin poder real, salvo contra los débiles; el castillo de naipes empieza a desmoronarse.
Así cierra el año el PP, renunciando a una de las principales señalas de identidad de todo partido liberal-conservador: la defensa de la libertad como principio rector de una sociedad, también en la enseñanza.
"Da casi pudor que un partido político, el PP, tenga que reivindicar la enseñanza del español en España. Y da algo que es muy corto llamar bochorno, constatar que eso le sea reprochado por el partido gobernante como una refinada variante de fascismo."
"Independencia, sí. Pero completa. Bajo el principio básico, sobre el cual la regla del juego constitucional se funda: una nación, un mercado. Sin ninguna excepción, sin ningún privilegio. Y, de una maldita vez, dejemos ya de hablar de tonterías."
José García Domínguez en Libertad Digital
La misma masa adocenada y pastueña que accede, sumisa, a contemplar cómo se persigue su lengua, aculturiza su prole y pisotean sus derechos civiles, ruge ahora por un agravio de charanga y pandereta, esto es, por un folletón de capotes y muletas.
Daniel Rodríguez Herrera en Libertad Digital
El resultado final que, tras los recursos, tenga para Daniel Anido y Rodolfo Irago me es bastante indiferente. Puede que algunos consideren que debe existir una suerte de compañerismo en la profesión que conlleve un cierto automatismo sentimental a la hora de evaluar estas cosas, pero entre que yo, en el fondo, sigo siendo informático, y que he visto que esa "solidaridad" sólo aparece cuando el periodista es progre, casi que me abstengo.
Ambos son, además, grandes profesionales. Irago fue quien descubrió el grave escándalo de que el nieto de la hermana de la madre del suegro de Zaplana tuviera un restaurante y radió en exclusiva la victoria de Kerry en las elecciones norteamericanas de 2004. Anido, por su parte, tuvo un papel fundamental en la movilización de las multitudes "espontáneas" que cercaban las sedes del PP el 13-M y fue quien descubrió la sorprendente decisión de Aznar de nombrar sucesor a Acebes . Esas son las grandes exclusivas de la cadena SER, propias de quienes ejercen "un oficio" que, según decía Anido, debía defenderse de "burgos, ansones, losantos, pejotas, ussías y alguna que otra schlichting" que cometían el pecado capital de criticar a las ministras de Zapatero, razón suficiente para llamarlos "puteros" y "pajilleros". Y es que ya se sabe que es pecado de leso progresismo criticar a una política de izquierdas, mientras que hacer lo propio con Esperanza Aguirre es de un mérito y un valor insuperables. Las contradicciones del feminismo de cuota.
Pero una cosa es el huevo y otra muy distinta el fuero. Tampoco aquí tienen excesiva razón los grandes profesionales de la excelsa cadena radiofónica. Una de las primeras cosas que aprendí del oficio de los "losantos" que pueblan esta santa redacción es que si se publicaban documentos en los que aparecían datos personales de los afectados, como el domicilio o el DNI, debíamos tacharlos o difuminarlos. Por otro lado, parece claro que los nombres de estas 78 personas que al parecer se afiliaron irregularmente al PP no tenían interés informativo ninguno pero es que, además, según la sentencia, se publicaron también sus domicilios. Algo que, a mi modo de ver, se aparta del derecho a la información para entrar de lleno en el gangsterismo político. No es una noticia, sino un mensaje: "Cuidado, no te afilies al PP si no quieres que todo el mundo lo sepa y además averigüe donde vives para darte tu merecido, so facha."
Y sin embargo... el juez también hace una cosa muy fea. Aunque parece accesorio en la fundamentación de la sentencia, argumenta que internet no es un "medio de comunicación social" como pueda ser un periódico o una radio, sino "universal", como el teléfono; por tanto, carecería de las protecciones de las que disfrutan los periodistas. Es decir, que si aquí en el "Grupo LD" doy una primicia en nuestra radio o nuestra televisión disfruto de las garantías adicionales de ejercer el derecho a la información, pero si lo hago en el diario digital no.
Tiene razón en parte el magistrado, porque "internet" así, en general, no es un medio de comunicación tal y como lo entendemos tradicionalmente. Sin embargo, cualquier web que está en internet puede serlo. Facebook quizá no lo sea, pero un diario digital o el blog de un señor de Albacete sí. Y si uno u otro publica una noticia, debe contar con las mismas garantías que cualquier periodista sesentón que lleva treinta años escribiendo en El País.
Curiosamente, en la SER también les deben enseñar lo mismo que aprendí yo en Libertad Digital. En la sentencia que han publicado, los DNI de los periodistas condenados están tachados. O han aprendido con el tiempo o consideran que eso de la intimidad sólo es aplicable a los suyos. Casi apostaría por lo segundo, pues no he visto que se rasgaran las vestiduras cuando Antonio Rubio fue acusado, con mucho menor fundamento, de lo mismo que ellos se han visto condenados.
La «grandeur de la France» está por encima de divisiones religiosas o políticas. Puede honrar a Luis XIV –lo ha hecho con una gran exposición este año– y a los protagonistas de la Convención que decapitaron a Luis XVI, puede tener una estatua dorada de Juana de Arco a unos pasos del Louvre y considerar que sólo ha habido un francés más importante que Calvino, puede sentirse orgullosamente republicana y, a la vez, asimilar los logros de la pasada monarquía. Buena lección para nosotros, que ni tenemos una colección literaria como «La Pleiade», que hemos logrado convertir en misión imposible el poder leer a algunos de nuestros clásicos – si es que no los hemos expulsado del sistema educativo– y que consentimos que un resentido aniquile la Historia y a la nación porque a uno de sus abuelos lo fusilaron los del bando al que pertenecieron buena parte de los padres de sus compañeros. Lo de Francia es «grandeur», lo nuestro, la mezquindad que explica nuestros fracasos.
Son como niños, dicen, pero niños muy mal educados y peligrosos. «Tenemos los mismos derechos que cualquier persona de nuestra edad», acostumbran a sentenciar. No. Un error de raíz. No tienen los mismos derechos que un estudiante o un joven que trabaja diez horas al día a cambio de un sueldo mileurista. Cuando se ganan más de seis millones de euros al año –y equiparo por lo bajo–, no se tienen derechos, sino deberes, obligaciones y plena dedicación.
Un Ejército para la paz tiene el mismo sentido que una funeraria para la vida, pero el Gobierno español se ha empeñado en convertir a nuestras Fuerzas Armadas en una ONG para apagar incendios forestales, socorrer inválidos y poner orden público en diferentes regiones devastadas por guerras anteriores.
Los dueños de la peculiar gallina, en cuanto vieron el primer huevo del color del uniforme de camuflaje de las Tropas de Defensa Biológica de las Fuerzas Armadas rusas, se asustaron, sintiéndose muy inquietos, preocupados y excitados. Pero en cuanto la gallina puso el segundo huevo, decidieron comérselo. Lo encontraron a su entera satisfacción, y hasta hoy. Así somos los seres humanos: lo infrecuente al comienzo nos horroriza, con amplitud y profundidad, y nos refocilamos en la tragedia de lo insólito hasta que pronto lo consagramos como cotidiano, asimilándolo en nuestro ser igual que un huevo frito metafísico, incorporándolo a nuestra propia naturaleza.
María José Navarro en La Razón
Me gustaría que hubiera más iniciativas legislativas populares que llegaran al Parlament, se debatieran y que se aprobaran, de tal forma que quedara prohibido el consumo de jamón ibérico, el cogote de merluza, y de hacer siesta. Contra la represión españolista, basta de importaciones.