miércoles, 28 de julio de 2010

Acosando a Al Qaida

Gabriel Albiac en ABC

No, no todos los Estados son iguales. Los hay que apuestan por socorrer a quien tortura y mata a ciudadanos propios que pagan sus impuestos. Los hay que, en la paciencia y el tiempo largo que es el de los servicios de inteligencia, invierten el dinero de los ciudadanos en defenderlos de místicos matarifes. Lo que es lo mismo, en hacer —con la ley por delante— que ningún acto terrorista salga gratis. Ninguno. Que cada cuál elija cuál Estado prefiere.

Mentira instituida

Alfonso Ussía en La Razón

El español no puede ser llamado nacionalista porque no quiere distinguirse de unos u otros, y menos aún, dar una patada al resto para confirmar su separación o instinto de superioridad. Es nacionalista el que quiere separar, no el que desea unir lo que lleva unido más de mil años.

Comienza el desacato al Tribunal Constitucional

Editorial de Libertad Digital

El Parlamento de Cataluña acaba de aprobar la llamada Ley de Veguerías que, lejos de limitarse a un cambio de nombre, suprime la demarcación provincial en Cataluña y la sustituye por siete veguerías (Barcelona, Catalunya Central, Girona, Lleida, Camp de Tarragona, Terres de l'Ebre y Alt Pirineu i Aran), en lo que supone un claro desacato al Tribunal Constitucional.

(...)

Todo este reaccionario y conflictivo galimatías, con la que los nacionalistas tratan de evocar una demarcación administrativa propia de la Edad Media, no sólo desafía a nuestro estado de derecho, sino que también constituye un desprecio a los problemas reales de los ciudadanos catalanes. 

martes, 27 de julio de 2010

Estética y moral

España es un país absurdo y ridículo en el que se prohiben las corridas de toros mientras nos obligan a "salvar" al "cine español", ese conjunto de bodrios perpetrados por nuestros cineastas y cineastos. Y luego nos obligan a pagar impuestos, de los que viven los individuos que cometen semejantes tropelías. A este paso, la evasión fiscal acabará conviertiéndose en una obligación moral. Y estética.

Wikileaks, libertad y responsabilidad

Daniel Rodríguez Herrera en Libertad Digital

En los viejos tiempos de la guerra fría todo parecía más sencillo. La gente que robaba documentos secretos y los pasaba al enemigo eran espías y no parecía haber ninguna excusa para semejante comportamiento, ni lágrimas si morían en actos de servicio. Y aunque doliera que pillaran a uno de los nuestros, no se consideraba injusto que se le aplicara la misma medicina.

Pero ya no hay enemigo común o, aunque exista, no todos lo reconocen como tal. El islamismo no es una organización centralizada como lo era el totalitarismo comunista soviético y entre sus métodos raramente se encuentra la confrontación directa, sino la llamada "guerra asimétrica", en la que el terrorismo, la guerrilla y la propaganda son las principales armas. Cierto es que ambas luchas tienen algo en común, como el uso de la libertad de expresión en Occidente para minar el esfuerzo de las democracias o el carácter totalitario de la ideología a la que nos enfrentamos, pero las diferencias parecen mayores que las semejanzas.

Quizá me exceda en mi ingenuidad, pero creo que la línea divisoria entre quienes defienden o se muestran "objetivos" ante las filtraciones de Wikileaks de documentación secreta norteamericana y quienes la critican no es ideológica y se reduce a si creen o no que estamos en guerra. De ahí que Wikileaks y su fundador, el australiano Julian Assange, se hayan convertido en traidores o héroes de la libertad de expresión, dependiendo de a quien se pregunte.

No creo que nadie se sorprenda cuando les comunique solemnemente que yo sí creo que estamos en una guerra contra el islamismo. De ahí es difícil no concluir que la labor de Wikileaks en lo que al Gobierno de Estados Unidos se refiere se parece mucho a la de Alger Hiss, los Rosenberg o el Círculo de Cambridge, por más que sus métodos hayan cambiado y en lugar de pasar microfilms en calabazas ahora lo publiquen en un sitio web.

Sin embargo, no es sólo eso. Quizá ni siquiera sea principalmente eso. No confío en Wikileaks ni en Assange. Primero, porque en su lucha por la transparencia no se limita a asuntos relevantes. No sé qué interés informativo tiene publicar vídeos de los rituales de los mormones o los masones, no digamos ya los de las hermandades universitarias. Publicarlos, como ha hecho Wikileaks, me parece equivalente a si colgaran un vídeo sexual robado, sea a un famoso o a una persona anónima.

Yo tengo secretos. Y usted también, no disimule. Seguramente tanto los suyos como los míos le provocarían la risa floja a cualquier observador imparcial ante su poca importancia. Pero el caso es que para la persona que los guarda suelen ser importantes. A Wikileaks eso le da igual; la transparencia es un valor ante el cual todos los demás palidecen. O, al menos, en el caso de los demás, porque Wikileaks es cualquier cosa menos transparente. Si siguiera las mismas reglas que parece exigir a los demás, colgaría en su web todos los correos, audios y vídeos de su trabajo, en el que se viera, se leyera y se escuchara cómo toman todas sus decisiones y por qué. Por supuesto, no lo hacen.

Seguramente tienen razones legítimas para ocultarse, como también existen muchas razones legítimas para no decirlo todo sobre todo. Evidentemente, los políticos de todo el mundo abusan del secreto para ocultar cosas que si se supieran sólo podrían en riesgo sus propios culos. Pero no parece que Wikileaks haga muchas distinciones entre una cosa y otra. La web no es un mero receptáculo digital que publica todo lo que le llega; Assange tiene la última palabra a la hora de decidir qué cuelgan y qué no. No parece la persona más responsable a la hora de tomar esa decisión.

El impuesto robolucionario del cine español

Pablo Molina en Libertad Digital

González-Sinde, la ministra más prescindible del departamento más inane del Gobierno de España (excluido el de Igualdad por razones evidentes), se lamenta profundamente de la resistencia de las televisiones privadas a pagar el impuesto "robolucionario" que les obliga a comprar películas españolas y, lo que es más perjudicial para las audiencias de las distintas cadenas, a emitirlas dentro de su programación.

Como el Estado les concede una licencia para ocupar el espacio radioeléctrico, sostiene la ministra, las televisiones deben devolver el favor a "la sociedad" financiando a la facción cinematográfica del clan de la ceja al margen de cualquier razonamiento empresarial o de simple buen gusto. El argumento es, dentro de su absurdez, típico de una mentalidad totalitaria, pues identifica a toda la sociedad con la ministra de Cultura y sus compañeros del Consejo de Ministros, que son, al parecer, los únicos que saben lo que conviene a cada uno de los cuarenta y seis millones de ciudadanos españoles

Gobierno y sociedad no tienen nada que ver entre sí. El primero está formado por un pequeñísimo reducto de demagogos que intenta mantenerse en el poder financiando con dinero ajeno a los grupos de presión con los que comparte ideología, mientras que la segunda es el acumulado de millones de individuos que hacen uso de su libertad en función de los fines particulares que pretenden alcanzar.

Pero es que, además, a poco que se eche un vistazo a las estadísticas del Ministerio de Cultura, incluso González-Sinde será capaz de percibir que lo que experimenta "la sociedad" por el cine financiado con nuestro impuestos es más bien un fuerte rechazo, acreditado en unas cifras de audiencia cada vez más paupérrimas en relación con el total de películas exhibidas en nuestro país.

Pues bien, como a la gente con cierto apego a la estética y a su dinero no le da la gana de pagar doblemente por ver un producto en general detestable, el Gobierno de Zapatero traslada a las televisiones privadas la carga de sostener financieramente a unos profesionales incapaces de vivir exclusivamente de su esfuerzo y su talento.

Lo más enervante es que, como buena socialista, a González-Sinde no le basta con coaccionar a las entidades privadas utilizando la fuerza del Estado en función de sus propios deseos, sino que, progre al fin y al cabo, riñe a las víctimas por no dejarse despojar de su dinero poniendo la mejor de sus sonrisas.

Los que identifican a los subvencionados del cine español con José María "El Tempranillo" cometen una grave injusticia, porque el famoso bandolero que robaba a sus víctimas en las estribaciones de Sierra Morena evitaba darles a continuación una lección de moral, lo que supone una gran diferencia. Él era consciente de la vileza de sus acciones. Estos no. Y la ministra Sinde menos aún.

El Cordobés prohíbe los toros

José García Domínguez en Libertad Digital

Frente a lo que barruntan nuestros pequeños polpotistas, la anulación de las corridas supondrá una prueba, otra, de su suprema españolidad. ¿O acaso existe deporte más genuino de esta pobre península que el de prohibir? Así, contra los toros ya pugnó Jovellanos, que algo de español tenía. Y los prohibió Carlos III. Y Carlos IV ratificaría después el regio repudio a tal práctica.

De vuelta a la aldea

Agapito Maestre en Libertad Digital

Cataluña es una pequeña dictadura. Los "ciudadanos" gozan de menos libertades que en el resto de España. Por eso, precisamente, sus politicastros proponen constantemente "normas" para restringir las libertades individuales y derechos subjetivos. La voluntad prohibicionista es propia de estas pequeñas dictaduras. Se trata de prohibir, prohibir y prohibir a cualquier precio con tal de que los ciudadanos se conviertan en súbditos.

lunes, 26 de julio de 2010

Más antisemitismo con dinero público

GEES en Libertad Digital

¿Mediante qué mecanismo el dinero que los españoles pagan con sus impuestos va a parar a mediáticas denuncias en la Audiencia Nacional? ¿Cómo el dinero destinado supuestamente a ayudar a los más necesitados se acaba destinando a violentas campañas publicitarias contra Israel y de apoyo al régimen genocida de Hamás? Puede ser legal utilizar la devaluada Audiencia Nacional para denunciar lo que uno considere apropiado, aunque lo sea por quienes están más cómodos con Hamás que con un gobierno occidental; lo que no lo es, es que el soporte sea el dinero de todos los españoles. No es escandaloso que los activistas de la flotilla presenten las denuncias que crean oportunas; lo que sí lo es, es que sus organizaciones se lleven el dinero que podría ir a parar a proyectos verdaderamente cooperantes y humanitarios. Urge un control para saber a quién y para quién van a parar los fondos públicos. Una cosa es que éstos se dediquen a organizaciones dedicadas a la construcción de canalizaciones, casas, escuelas, o a la alfabetización de niños y adultos, y otra bien distinta que millones y millones vayan a parar a grupos de activistas caracterizados por hacer propaganda de la violencia contra razas o pueblos, que además han mostrado su voluntad de volver a llevar la tensión y el enfrentamiento a aguas israelíes.

¿También lo ponemos "en contexto"?

Hamas instaura una "policía moral" en Gaza contra mujeres y homosexuales

Los "contextos" de Stone(face)

Oliver Stone dice que el "lobby judío" impide poner a Hitler "en contexto"

Lo que habrá que poner "en contexto" es la inteligencia y la catadura moral de este personaje. Por no hablar de sus películas, esos tostones...

La prohibición de los toros

Juan Manuel de Prada en ABC

Preguntado por los chavales de los colegios sobre mis aficiones, cuando les mencionaba los toros, percibía en sus rostros los estragos del horror, y en sus labios una mueca de ofendido pasmo que no hubiese sido mayor si les hubiese dicho que me gustaba torturar niños para después comérmelos crudos. Esos chavales en quienes se inculca, mediante una propaganda emotiva, la aversión a los toros, son quienes en verdad deberían preocuparnos; porque lo peor no es que unos insensatos se quieran engañar, sino que sus insensateces, divulgadas con altavoces, acaben imponiéndose entre españoles a quienes se les está enseñando —de forma sibilina, pero imparable— a odiarse a sí mismos.

domingo, 18 de julio de 2010

Ya nos faltan entre 9 y 12 millones de jóvenes y niños

Alejandro Macarrón Larumbe en Libertad Digital

Que ya nos falten entre 9 y 12 millones de personas, si no más, da idea del desastre que estamos engendrando por no hacer lo propio en materia de prole. Cuando el presidente Roosevelt instauró la Seguridad Social en 1935, en EEUU había 52 activos por pensionista. En España, actualmente, hay unos dos trabajadores en activo y cotizando por cada jubilado, y vamos poco a poco hacia proporciones del tipo uno a uno, sencillamente insostenibles.

Debates en Libertad, El estado de España -17/07/10 (esRadio-LDTV)

"Homosexualismo", "normalismo" y otras palabras-policía en Libertad Digital

Federico Jiménez Losantos en su blog de Libertad Digital

Hay tantos "heterosexualistas" como "homosexualistas", si no más, pero ayer como hoy suelen ser los primeros los que agreden a los segundos, en el aula o en la calle. También agreden ahora los zerolos, cierto, pero contra esa agresión insidiosa y liberticida luchamos, aquí, en Intereconomía y en todas partes. Claro que la homosexualidad "con discreción" nos evitaría todos los problemas. La máxima discreción, el pudor absoluto sería ocultar no sólo la homosexualidad sino nuestra orientación sexual. Así no habría problemas, ni aquí ni en Irán, pero ¿en qué quedaría entonces la libertad?

El multiculturalismo no alcanza a los judíos

Editorial de Libertad Digital

Los que niegan a Israel su derecho a defenderse, tienen aquí un excelente ejemplo de hasta dónde llega la hostilidad de una cultura formada por más de cuatrocientos millones de personas hacia una pequeña nación a la que se han propuesto destruir por todos los medios a su alcance. Si el multiculturalismo es la solución al conflicto entre árabes y judíos, la reina de Jordania tiene ahora una ocasión excelente para predicar con el ejemplo. Hasta que llegue ese momento, las lecciones de tolerancia mejor que las guarde para ella.

sábado, 17 de julio de 2010

Predicando con el ejemplo...

Rania veta el hebreo en la traducción de su libro sobre multiculturalismo y tolerancia

¡A Los Monegros!

A Greenpeace no le gusta que los españoles vivan cerca del mar

La España del antifascista García

Ignacio Ruiz Quintano en ABC

No sabemos si de «exceso de victoria», que dijera Ridruejo, la casa que se está arruinando es esta España del antifascista García, un concejal sevillano escapado del «Juan José» de Dicenta. Interpelado sobre unos coleguillas dedicados a currar para la dictadura del proletariado con cargo al Presupuesto, dice:

—Ese periódico (ABC) es un libelo de la extrema derecha. Por tanto, ningún respeto al fascismo, ningún respeto a los fascistas.

Pobre García, que no se sabe príncipe del nuevo fascismo: el fascismo de la vulgaridad.

PP y PSOE ceden de nuevo al chantaje nacionalista

Editorial de Libertad Digital

Nuestra democracia no resistirá mucho más el proceso de balcanización que los nacionalistas llevan impulsando desde hace tres décadas. Fracasada la ingenua vía de la pacificación del independentismo, parece que, si queremos conservar nuestras instituciones y nuestras libertades, ha llegado el momento de reestructurar el estado de las autonomías, blindándolo de la extorsión sistemática a la que lo someten los secesionistas y oportunistas de todos los partidos. El problema es que ni el PP ni el PSOE parecen ni dipuestos ni capacitados para hacerlo.