Oliver Stone dice que el "lobby judío" impide poner a Hitler "en contexto"
Lo que habrá que poner "en contexto" es la inteligencia y la catadura moral de este personaje. Por no hablar de sus películas, esos tostones...
Oliver Stone dice que el "lobby judío" impide poner a Hitler "en contexto"
Lo que habrá que poner "en contexto" es la inteligencia y la catadura moral de este personaje. Por no hablar de sus películas, esos tostones...
Preguntado por los chavales de los colegios sobre mis aficiones, cuando les mencionaba los toros, percibía en sus rostros los estragos del horror, y en sus labios una mueca de ofendido pasmo que no hubiese sido mayor si les hubiese dicho que me gustaba torturar niños para después comérmelos crudos. Esos chavales en quienes se inculca, mediante una propaganda emotiva, la aversión a los toros, son quienes en verdad deberían preocuparnos; porque lo peor no es que unos insensatos se quieran engañar, sino que sus insensateces, divulgadas con altavoces, acaben imponiéndose entre españoles a quienes se les está enseñando —de forma sibilina, pero imparable— a odiarse a sí mismos.
Los que niegan a Israel su derecho a defenderse, tienen aquí un excelente ejemplo de hasta dónde llega la hostilidad de una cultura formada por más de cuatrocientos millones de personas hacia una pequeña nación a la que se han propuesto destruir por todos los medios a su alcance. Si el multiculturalismo es la solución al conflicto entre árabes y judíos, la reina de Jordania tiene ahora una ocasión excelente para predicar con el ejemplo. Hasta que llegue ese momento, las lecciones de tolerancia mejor que las guarde para ella.
No sabemos si de «exceso de victoria», que dijera Ridruejo, la casa que se está arruinando es esta España del antifascista García, un concejal sevillano escapado del «Juan José» de Dicenta. Interpelado sobre unos coleguillas dedicados a currar para la dictadura del proletariado con cargo al Presupuesto, dice:
—Ese periódico (ABC) es un libelo de la extrema derecha. Por tanto, ningún respeto al fascismo, ningún respeto a los fascistas.
Pobre García, que no se sabe príncipe del nuevo fascismo: el fascismo de la vulgaridad.
Nuestra democracia no resistirá mucho más el proceso de balcanización que los nacionalistas llevan impulsando desde hace tres décadas. Fracasada la ingenua vía de la pacificación del independentismo, parece que, si queremos conservar nuestras instituciones y nuestras libertades, ha llegado el momento de reestructurar el estado de las autonomías, blindándolo de la extorsión sistemática a la que lo someten los secesionistas y oportunistas de todos los partidos. El problema es que ni el PP ni el PSOE parecen ni dipuestos ni capacitados para hacerlo.
José T. Raga en Libertad Digital
Frente a todos estos sufrimientos, su corte celestial o, mejor, infernal de ministros, ministras, ministrucos y ministrucas, ahí siguen sin saber por qué, mandando y disponiendo en un constante prohibir, puesto que hacer es mucho más complicado, reduciendo la libertad de los españoles a niveles que muchos pensábamos ya olvidados.
Antonio José Chinchetru en Libertad Digital
Cada cierto tiempo, y con una frecuencia relativamente alta, las agencias de noticias y los medios de comunicación informan de la cantidad de internautas que hay en China y nos recuerdan que es el país del mundo donde más personas se conectan a la red. Los responsables de las secciones de comunicación, tecnología o internet en numerosas redacciones deben de sorprenderse ante las cifras (la última habla de 420 millones de usuarios de internet, si bien nunca se explica que es en un país con más de 1.300 millones de habitantes) y se ve que optan por dar la noticia sin atisbo alguno de sentido crítico.
La fuente de estas informaciones siempre es el gobierno chino, a través de un ministerio o de algún otro organismo, con lo que la veracidad de la cifra ha de ser puesta en duda. Es de sobra conocido que las dictaduras suelen modificar todo tipo de datos bien para esconder sus miserias, bien para mostrar unos supuestos logros que o no existen o son menores de lo que se pretende hacer creer. Además, en todo lo relativo a internet en China, lo importante no es el número de internautas. Lo destacado es precisamente aquello de lo que no habla el régimen de Pequín: la ausencia de libertad.
China no sólo tiene la mayor población usuaria de la red del mundo, también es el país con más internautas encarcelados. Desde hace años, la cifra de ciberdisidentes en las prisiones del gigante asiático se mantiene en torno al medio centenar. El "delito" de esas personas no es otro que osar criticar al Gobierno o al dirigente Partido Comunista. Pero la realidad de la internet china no se queda en esa cuestión, por mucho que sea la más grave desde el punto de vista de los derechos humanos.
Mientras en el sitio web de la embajada del régimen de Pequín en Madrid se muestran banners a sitios propagandísticos sobre el Tibet o Xinjiang, todos los contenidos no controlados por el PCCh sobre estas zonas están vetados a los internautas chinos. Los resultados de las búsquedas sobre esas zonas, al igual que ocurre con los relativos a Taiwán o la matanza de la Plaza de Tiananmen en 1989, están filtrados y los sitios web con información sobre estos asuntos son sometidos a bloqueo. Esta última medida se aplica, además, a una gran cantidad de medios online y otros sites extranjeros.
En una nueva ofensiva contra la libertad online, el gobierno chino está dispuesto a terminar con el anonimato en la red y está próximo el día en el que sea obligatorio identificarse con el nombre real para poder conectarse a la red. Twitter está prohibido desde hace más de un año, y las redes sociales de microblogs autóctonas sufren últimamente un mayor acoso y control por parte de las autoridades.
Esa es la dura realidad de internet en China. Las cifras oficiales de usuarios de la red no son más que una pantalla para trata de ocultar la triste verdad. Meros cuentos chinos del régimen comunista de Pequín.
Rogelio Biazzi en Libertad Digital
Si lo último que se pierde es la esperanza, ya estamos en lo siguiente. La gente se ha convencido de que ya no hay nada que ZP pueda hacer para arreglar el lío en que nos ha metido por su inacción.
Juan Ramón Rallo en Libertad Digital
La conclusión es sencilla: nos volveremos tanto más naturales cuanto menos humanos seamos. Pues lo que molesta a los ecologistas, en el fondo, no es que el individuo modifique su entorno –al cabo, todos los seres vivos lo hacen– sino que lo modifique con algún criterio, con alguna finalidad, haciendo uso de su razón. Es la razón lo que les sobra: son una apoteosis del irracionalismo, del regreso a las cavernas y al salvajismo. La destrucción a toda costa que promueve Greenpeace y otros altavoces subvencionados del misticismo ecologista no es la del terruño de la costa sino la de la civilización humana.
Pablo Molina en Libertad Digital
Supongamos que un concejal de urbanismo tiene la brillante idea de colocar un vertedero justo al lado de un colegio público. Es una barbaridad, claro, pero resulta que los dueños de esa empresa de tratamientos de basuras mandan mucho en el partido del concejal, y de su apoyo depende que en la próxima legislatura siga apareciendo en las listas electorales. El expediente para la construcción se inicia, los padres de los alumnos acuden lógicamente a los jueces y obtienen una sentencia que declara la ilegalidad de construir ese tipo de industrias junto a un centro de enseñanza en virtud de la legislación actual sobre urbanismo e industria. Los padres de los niños correrían al concejal a gorrazos por las calles del pueblo, el tipo no volvería a presentarse a las elecciones y aquí acabaría la historia.
Acabaría ahí, en efecto, salvo que en lugar de un concejal y un juzgado ordinario se trate de Zapatero y el Tribunal Constitucional, en cuyo caso se procede a cambiar la legislación todo lo necesario para llevar a cabo la instalación declarada inicialmente ilegal, aunque la consecuencia sea la indefensión de todos los afectados.
La gravísima responsabilidad de José Luis Rodríguez Zapatero en el enjuague legislativo que el PSOE tiene previsto realizar a cuenta del estatuto de Cataluña no debería pasar inadvertida para los españoles. Se trata, ni más ni menos, de que el presidente del Gobierno está dispuesto a cometer un enorme fraude de ley, por más que el juego de las mayorías parlamentarias avale el despropósito.
El deterioro de la imagen de España en el exterior no puede ser muy profundo porque ya está suficientemente dañada en todos los órdenes, pero es evidente que muy pocos inversores van a confiar su dinero a un país cuyo principal mandatario vulnera los principios constitucionales que ha jurado cumplir y hacer cumplir. Sin seguridad jurídica no hay confianza y sin ésta, pocas posibilidades de contar con dinero de fuera. A ver cómo consigue Zapatero, después de consumar su operación del Estatut, que nos llegue un solo euro a un precio no demasiado astronómico.
El derecho a la vida proclamado por la Constitución e interpretado por la propia jurisprudencia del TC es el fundamento previo a cualquier otro derecho.
Jorge Valín en Libertad Digital
Todos los males que se atribuyen hoy día al capitalismo provienen del estado del bienestar. El gran malentendido tal vez proviene del término. Capitalismo no es el sistema actual. Lo que hoy gobierna nuestras vidas es el capitalismo de estado o economía del fascismo. Es la guerra de todos contra todos. Cada lobby y ciudadano intenta imponer su estilo de vida, ya sea conservador, socialista, militarista, católico, musulmán, pro-aborto, antiaborto, etc. apelando al Gobierno y a las leyes. Nuestra época será conocida como la de las prohibiciones e intransigencia. El hombre medio de hoy día partidario del socialismo y estado del bienestar no es menos retrógrado que el inquisidor medieval que perseguía herejes. No deja de hacer lo mismo, pero con el consentimiento del Estado en lugar de la Iglesia.
Antonio Robles en Libertad Digital
España no es un estado de ánimo. Tampoco un estado de ánimo provocado por el triunfo de la Roja, ni excitado por la exaltación sentimental del soberanismo catalanista, sino una constitución jurídica de ciudadanos libres e iguales sometidos a la ley. ¿Se lo podrá meter en la mollera el adulador de la Moncloa?
Florentino Portero en Libertad digital
Mientras los analistas de política interior valoran el Debate sobre el Estado de la Nación, si Rajoy ganó y por cuánto, el español de a pie ve con resignación que todo sigue igual. Ya sabíamos que Zapatero es un irresponsable, un mentiroso, alguien carente del menor pudor intelectual y, por lo tanto, capaz de decir una cosa y la contraria. Ahora, con la ayuda de Rajoy y otros destacados parlamentarios, lo hemos podido corroborar. Bien está. Pero lo importante, lo que realmente nos afecta, que es cómo salir de la gravísima crisis económica en la que nos encontramos y cómo rehacer una Constitución violada por el Gobierno y el Tribunal Constitucional, eso ha quedado fuera del interés de sus señorías.
El tiempo pasa y el Gobierno no es capaz de proponer un Plan de Estabilización que nos permita salir de la situación de insolvencia en la que nos encontramos. Nuestro presidente se limita a adoptar las medidas que le imponen desde el exterior, pero sin la premura ni la coherencia política que la situación exige.
Mientras por estos lares vivimos entre el subidón de autoestima del Mundial y la depresión por un presente con cinco millones de parados y un futuro incierto, en Bruselas y en las grandes capitales europeas se trabaja para perfilar el futuro de la Eurozona. ¿Cómo es posible que nuestros parlamentarios vivan de espaldas a esta realidad, a un proceso político de enorme trascendencia para el proceso de integración europea y, sobre todo, para nuestra economía y ese conjunto de servicios públicos a los que hemos dado en llamar "estado de bienestar"? ¿Qué va a ser de nuestras pensiones? ¿Cómo se va a ver afectada nuestra sanidad? Lo único seguro es que tendremos que enfrentarnos a ajustes drásticos.
Dejamos que los políticos de la Transición configurasen un sistema de partidos que se caracterizan por la falta de democracia interna y ahora padecemos sus resultados. Viven para sus intereses. Uno trata de aguantar y corteja descaradamente a los nacionalistas para lograrlo. El otro intenta desgastar al partido en el Gobierno para asegurarse un vuelco electoral. Pero, ¿quién se ocupa de hacer frente a nuestras crisis constitucional y política?
Me aseguran que Moratinos va a misa todos los domingos. Me parece bien. No lo digo sólo porque debe significar una enorme carga de conciencia el ser católico practicante y, a la vez, pertenecer a un Gobierno que ha convertido el aborto en algo tan trivial como tomarse un vaso de agua y que se complace en un laicismo sectario y tontilón. Fundamentalmente, lo señalo porque no me cabe duda de que necesita impetrar del Altísimo perdón por ser uno de los ministros de Asuntos Exteriores más miserables moralmente que han existido en Europa desde el final de la Segunda guerra mundial, lo suficientemente miserable como para confinar a unos refugiados políticos en un albergue para indocumentados en Vallecas.
David Jiménez Torres en Libertad Digital
Leer el triunfo en esta Copa del Mundo en clave de posibilidad ayuda a comprender que esto es sólo el principio. Las agresiones (aisladas, pero reales) en el País Vasco la noche del 11-J a gente cuyo único crimen era celebrar la victoria del equipo de todos evidencian que el Mundial no ha resuelto nada; sólo ha demostrado. Ha demostrado que es posible resolver nuestros problemas seculares, deshacernos de la herencia cancerígena de tiempos pasados; que los que por vivencias, prejuicios o ignorancia no se identificaban con la España del ayer pueden enamorarse de la del mañana; que gente como Xavi o Alonso pueden tener el orgullo de ser españoles sin detrimento de su orgullo de ser catalanes o vascos. Que podemos soñar con un porvenir menos mezquino, menos cainita, más pleno. Que podemos saltar hacia el futuro en vez de trazar circunferencias en el pasado.
Serafín Fanjul en Libertad Digital
Es una ilusión. Pues claro, una predisposición convencional generalizada a emocionarse a la que se ha llegado por acumulación, a lo largo de muchas décadas y por la difusión de los medios informativos. Pero aparece el sabio escéptico: ¿Merecen tales parafernalias y fervores unos tíos en calzoncillos dando patadas a un balón? Como si todos los móviles humanos debieran ser racionales, prácticos, de origen sublime (¿quién fija el canon de sublime?). Y como si las ilusiones no ayudasen a vivir, máxime colmadas, como en nuestro caso, contribuyendo a dulcificar las preocupaciones y sinsabores diarios. No por alienación, sino por necesidad de supervivencia. Cualquier actividad lúdica y masiva, o afición o creencia puede ser utilizada, manipulada, desvirtuada, por mucho que en sí misma sea inocente y benéfica. Cualquiera: ideologías, religiones, modas, costumbres, tecnologías, todas son aguas susceptibles de acabar en sucísimos molinos.
Alberto Gómez Corona en Libertad Digital
Que se entere esta dictadura de baja intensidad: ni somos iguales ni nunca lo seremos, a no ser que las circunstancias o una dictadura maten a las mujeres femeninas y a los hombres masculinos durante decenas de miles de años. El pretender que seamos iguales sin serlo demuestra la naturaleza autoritaria de este régimen y su enorme estupidez. El pretender esa igualdad en base a habilidades y valores masculinos no hace más que descubrir su naturaleza profundamente antifemenina.
No importa lo que se haga, lo esencial es decir lo contrario, siempre que se perciba que es lo más populista. Nuestros soldados están en guerra contra el islamismo y están ayudando a construir un Estado –la más pura Doctrina Bush–, mientras nuestros políticos gritan "No a la guerra" y defienden la equiparación de las lapidaciones de adúlteras o el ahorcamiento de homosexuales a las leyes occidentales.
José García Domínguez en Libertad Digital
El intelectual de cabecera del tripartito, Xavier Rubert de Ventós, después de buscar y rebuscar únicamente ha dado con un ejemplo empírico de ese federalismo descangallado y fané: el subcomandante Marcos. Sí, Marcos, el clon del pasamontañas. Por lo visto, el Estado Libre Zapatista de Chiapas, fantasía que sólo existe en la imaginación del ex vendedor del Corte Inglés, asegura poseer el derecho a intervenir –y en su caso vetar– en cualquier legislación mexicana que afecte a su territorio. Más allá de ese chiste, no hay ninguna otra plasmación del federalismo amontillado en el todo planeta Tierra. Ni una. Cero. ¿Lo sabrá el Adolescente?
Cristina Losada en Libertad Digital
El progre español vive en la no-España. Ese no-lugar es un poco diferente de la anti-España del secesionista, pero tan similar que ambos se entienden mejor entre ellos de lo que se entienden con los que viven en España. Para nuestro progre de manual, que suele ser un advenedizo, que alguien viva en la nación española, ¡y que llegue a darle vivas!, resulta no sólo incomprensible, sino impensable. En su mitología, España es una unidad impuesta a sangre y fuego a unos pueblos, que en su diversidad, eran muy felices, y que más que ninguna otra cosa desean recuperar su identidad nacional, oprimida durante tanto tiempo. Cálculos de poder al margen, ese tópico de baratillo es la clave del imaginario que guía a Zapatero.
Ante esa doble crisis por la que atraviesa España, Zapatero se ha vuelto a mostrar incapaz de ofrecer nada: ni siquiera esos conejos que se sacaba de la chistera en los tiempos en los que no tenía ningún escrúpulo en dejar en evidencia que para él gobernar es gastar. Y respecto a la rebelión que protagonizan los nacionalistas y su propio partido en Cataluña, no hay más que ver la suave y condescendiente réplica que le ha dirigido a un Durán i Lleida antes las amenazas separatistas, para saber que con este Gobierno la sentencia del Estatut va a quedar en papel tan mojado como ha quedado la Constitución.
Todos mis amigos saben que me aburre el fútbol. Pero no era fútbol, esto. Era la rara afirmación de que se puede ser feliz. Con poca cosa. Aun para el pascaliano animal mortal, muriente y muerto. Y supe que está bien que a veces pase.
La Copa del Mundo ha inyectado autoestima en el cuerpo ciudadano y ha sacudido el derrotismo de una nación resignada al sufrimiento histórico, pero también ha manifestado la falta de sintonía entre las aspiraciones de la gente y las de su dirigencia. Mientras el pueblo se ha agarrado con fuerza a los lazos de solidaridad emotiva e integración nacional que ha propiciado la épica gesta futbolera, la clase política se empeña en acentuar el divisionismo y la fragmentación a contracorriente de la opinión colectiva.
La llaman «La Roja», a la selección española. Me ha sorprendido lo estupendos que son los chavales que la componen, su concepto de equipo tan sofisticado, pero disciplinado y natural, la ausencia de egos en sus filas, lo sanos que se les ve, libres de envidias, rivalidades y malos rollos entre ellos. Son el ejemplo de una juventud trabajadora, con sentido de la unidad, desprejuiciada, amistosa, hermosa, triunfadora. Hacen una piña, se les nota en los gestos que se tienen afecto, que son conscientes de que, lo que hacen, no podrían conseguirlo solos, de uno en uno, sino que forman parte de un cuadrilla bien ensamblada, una máquina tan poderosa que ni la eficacia alemana ni la marrullería holandesa los pueden parar. Han hecho historia futbolística. Y le han llevado la copa triunfal a ZP que, si pasa a la historia, desde luego no será por poseer las mismas cualidades que «La Roja» (unión, elegancia, compromiso, talento, eficacia, sobriedad... Etc.).
Que alguien llegue al punto de decidir cambiar de sexo para escapar a la obligación de tener que casarse con quien no quiere sería un argumento fenomenal para una película –con Antonia San Juan de protagonista, por ejemplo–, porque lo de casarse a la fuerza es una tragedia cotidiana en buena parte del mundo. Yo, entre secuencia y secuencia, insertaría –en plano medio corto– imágenes de un conformista que, mirando a cámara con expresión bondadosa, recitaría: "Hay que comprender su cultura...". Y luego: "Hay que comprender la dificultad de adaptarse a nuevas costumbres...". Y más tarde: "Hay que comprender la postura de la familia...". Aunque, ahora que lo pienso bien, para describir mejor su empanada mental casi que sustituiría al actor por un autómata.
Ignacio Cosidó en Libertad Digital
La corrupción es sin duda un problema político en España que, según los datos de la Fiscalía, afecta en mayor medida al PSOE que al PP. Sin embargo, operaciones como la ejecutada estos días en Alicante intentan trasmitir la falsa impresión a la opinión pública de que es el PP la principal fuente de la corrupción en nuestro país. Los sucesivos fracasos cosechados hasta ahora por el Gobierno en esa estrategia no desalientan a un Rubalcaba que considera la criminalización del principal partido de la oposición como la única tabla de salvación tras el naufragio económico del Gobierno de Zapatero. Hasta las próximas elecciones todas las instituciones gobernadas por el Partido Popular serán escrutadas por la lupa de Rubalcaba, mientras los escándalos más numerosos y graves que acumula el PSOE serán silenciados y tapados por todos los medios posibles desde el Ministerio del Interior.
Juan Morote en Libertad Digital
El destierro que se impone a los disidentes hará que dejen de temer por sus vidas cada noche. Cuando apaguen la luz no habrá un esbirro de los Castro rondando su celda. En cambio, seguirán temiendo por la vida y por la libertad de sus seres queridos, porque serán el próximo objetivo de la red de delatores y policías del régimen socialista cubano. Cada llamada de teléfono les llenará de congoja. Su angustia seguirá mientras la democracia no sea una realidad en Cuba, aunque supongo que esto tampoco lo entenderá Moratinos.
El momento escogido para los atentados tampoco ha sido casualidad. Al Shabaab y otras milicias radicales prohibieron en Somalia ver los partidos de fútbol por la televisión a población de las zonas bajo su control, por considerar que iba contra el Islam y encarnar valores que desprecian. Qué mejor momento que esperara la final del Mundial, seguida por miles de millones en todo el mundo. Algunos expertos en terrorismo sospechan además que Uganda no era el objetivo primordial, sino el plan B de un atentado mucho mayor impulsado por Al Qaeda en la propia Sudáfrica y que por motivos de seguridad no se ha podido llevar a cabo.
Agapito Maestre en Libertad Digital
Al lado del beso del portero de la selección nacional, Iker Casillas, a su novia, la periodista de Telecinco, Sara Carbonero, el resto de la vida, incluida la política, suena a farsa. A engaño. El ósculo espontáneo, alegre y auténtico de Iker a Sara es la feliz expresión de la educación sentimental de todo un país. El resto es sombra. Deambular de un engaño a otro. Pongamos el caso de hoy: la "política" española, esa voraz voluntad de la casta política por agotar la vida pública en beneficio propio, volverá a ser este miércoles, 14 de julio de 2010, una gran farsa. El Debate de la Nación pasará sin pena ni gloria para los españoles, sencillamente, porque le faltará lo fundamental: los parlamentarios españoles no tienen voluntad de ser reales.
José García Domínguez en Libertad Digital
Basta con entender apenas un párrafo de Argumentos para el bilingüismo, lúcido ensayo de Jesús Royo Arpón, para descifrar al punto el enigma lingüístico catalán. En concreto, éste:
Ignacio Moncada en Libertad Digital
Mucha gente opina que el fútbol es el pan y circo de hoy, la cortina de humo permanente que nos distrae mientras la economía se derrumba. Puede que tengan razón. Pero creo que la Selección, y el deporte en general, es de lo poco que nos queda. No sólo ha hecho olvidar, aunque sea de forma transitoria, el sufrimiento de mucha gente que no encuentra trabajo, que ve cómo no puede dar a su familia lo que se merece. Además nos muestra a los ciudadanos que hay otro camino alternativo al cainismo fraticida en el que llevamos mucho tiempo instalados.
Manucher Motaki aterriza hoy en un país dichoso de su fútbol. Lo recibirá un ministro dichoso de sí mismo, tal vez porque aún no entiende cómo alguien de su brillantez y expediente puede tener en sus manos la diplomacia de un país más o menos moderno. Departirán como varones civilizados. Nos consuela saber que el ministerio español nos haya asegurado que su política exterior es siempre «muy exigente» con el respeto de los derechos humanos y con el cumplimiento de todas las convenciones internacionales. A la adúltera que aguarda a ser reducida a pulpa por piedras de grosor coránico, esa «exigencia» va a reconfortarla mucho.
La selección española funcionó como una máquina bien engrasada, en la que cada pieza cumplió la función que le habían encomendado e incluso dio de sí esa «milla extra», que suele traer la victoria. Y esto es tan extraño en la España de hoy, donde cada parte tira por su lado, que vale más que todas las copas mundiales.
Este Mundial de fútbol ha servido para que, siquiera por unos días, los españoles dejáramos de ponernos obstáculos y entorpecimientos; y, a rebufo de las victorias futboleras, hemos llegado a creer que meter goles en la vida puede ser mucho más sencillo de lo que con frecuencia parece.
Por muchas campañas de intoxicación y adoctrinamiento que se hayan perpetrado desde los poderes públicos para erradicar la idea de España en algunas partes de nuestro territorio, ésta perdura y emerge con fuerza incluso allí donde algunos la creían extinta. Ojalá la celebración de este tipo de gestas contribuya a que en lo venidero la exhibición de los símbolos nacionales se vuelva más habitual y corriente, especialmente en aquellas regiones donde existe una auténtica represión social y política contra quienes osan manifestarse como españoles.
La final del Mundial de fútbol sin Zapatero pierde humor y alegría de la buena. Porque personas tan divertidas como Zapatero se pueden contar con los dedos de una mano. Divertidas para los que no son españoles, quiero escribir, que a los españoles nos tiene envueltos en una interminable nube de desasosiego.
Somos mitad marxistas-leninistas, mitad franquistas, por mentalidad y por herencia. O sea, francomarxistas. Vivimos al Oeste de los Urales y al Sur de los Pirineos. Nos alimentan los consoladores tópicos propios de una vieja autarquía. Nuestra ideología tiene la profundidad de un eslogan bolchevique, el calado intelectual de una pancarta.
José Luis Rodríguez Zapatero es, en tanto que Secretario General del PSOE, el principal culpable de que su partido haya alentado una operación que busca sin disimulo acabar con la unidad de la Nación española, cuya existencia es el fundamento mismo de nuestro sistema democrático. Suya es la principal responsabilidad de que este golpe de estado difuso por institucional haya adquirido carta de naturaleza en las calles de Barcelona sin que quepa la menor matización, por más que los miembros de su gobierno intenten aparentar que lo normal en un país serio es que el partido que gobierna organice manifestaciones en contra del orden constituido que tiene la obligación de defender.
Javier Moreno en Libertad Digital
Cuando escribo estas líneas, el partido de semifinales de la Copa del Mundo de fútbol entre España y Alemania todavía no es historia. Si lo son, en cambio, todos los enfrentamientos, cruentos o ritualizados que a lo largo de cientos de miles de años han existido entre los grupos humanos, separados por la cultura, e impelidos por la escasez de los recursos a interactuar competitivamente. No cejamos, hoy, en nuestro empeño de diferenciarnos unos de los otros para resaltar nuestra identidad. Lo que en un remoto pasado pudo servir como mecanismo psicológico para vincularse al propio grupo, y colaborar y coordinar los esfuerzos de todos sus miembros en la lucha por la supervivencia en un entorno plagado de peligros naturales y de enemigos –es decir, de otros grupos humanos– ahora lleva a algunos a pergeñar estatutos de autonomía o a pegar tiros en la nuca.
La mente humana no está diseñada para entender y tratar al extraño. Los griegos dividían el mundo entre griegos y no griegos. A estos últimos los llamaban bárbaros. Tuvo que pasar un tiempo de hegemonía, decadencia y caída de un gran imperio mediterráneo, el romano, para que la palabra bárbaro adquiriese un significado más definido: los bárbaros eran los miembros de los pueblos incivilizados del norte que invadieron la sagrada Roma, de forma que bárbaro significó desde entonces incivilizado.
Durante unos pocos cientos de años Roma fue el más importante centro de civilización de Occidente. Tuvo dos etapas históricas claramente diferenciadas: la República y el Imperio.
En el esplendor del Imperio ser ciudadano romano era ser ciudadano de primera. Confería una serie de derechos y privilegios de los que no disponían los miembros de los pueblos conquistados y subyugados bajo el puño de hierro de la Pax Romana. Los residentes en la capital, los ciudadanos romanos en el doble sentido del término, tenían, desde finales de la República, pan y circo gratuitos. Y es que a finales de la República, los demagogos de los partidos aristocráticos y del pueblo competían entre sí por ganarse el favor de las masas ciudadanas ofreciendo, de su propio bolsillo, grandes juegos a la plebe, y pan suficiente para no tener que trabajar. Se suele utilizar pues la expresión Pan y Circo para referirse al uso y abuso que hacen los gobernantes de la mano visible que da de comer del Estado y de los espectáculos (generalmente) deportivos, con los que tratan de distraer la atención del público ciudadano de los problemas políticos.
Hoy los herederos de lo que queda de lo bueno y lo malo que tuvo aquella civilización siguen repartiendo panes para llenar las bocas y así acallarlas, pero el pan, dada su abundancia relativa, no es la moneda de cambio. La gente prefiere ingresos en cuenta. Y el circo no es, como muchos creen, el fútbol, ese enfrentamiento ritualizado, en el que dos ejércitos enfrentados en pantalón corto dan pié con bola. El Circo de hoy son los medios de comunicación de masas y gran parte de la cultura popular, del "mundo de la cultura", desde los que se transmiten a diario valores de decadencia.
¿Qué hay de malo, en definitiva, ver un partido entre la selección nacional y una extranjera? Canalizamos nuestros perversos instintos de agresión al extraño, al grupo enemigo, que se convierte en simple rival de un juego. Los bárbaros germanos de la época romana son ahora una de las naciones más civilizadas de la tierra. Pero siguen siendo distintos, y si se cerniera sobre Europa y el mundo una nueva época oscura de miseria e ignorancia muy probablemente volverían a ser nuestros enemigos.
Un deporte de grupo, como es el fútbol, hace surgir en sus participantes lo mejor y lo peor de nuestra naturaleza. Los jugadores colaboran, cooperan, se coordinan, asumen diversos roles, en resumen: trabajan en equipo. Deben además ceñirse a unas normas que les vienen dadas, tanto desde el entrenador como desde la naturaleza del juego, encarnada en el árbitro. También pueden fallar en su cometido, ir por su cuenta, o no cumplir las normas. Pero lo peor lo reservan siempre para los otros, los miembros del equipo contrario, con los que pueden ser crueles, o para el árbitro, ese representante de la legalidad y la moralidad al que es legítimo engañar.
La mayoría de la gente lo único que hará en mirar el espectáculo que ofrecen esos dos ejércitos de "seleccionados" por su superior mentalidad, fuerza, talento y/o creatividad. Es la segunda derivada: no sólo el combate no es a muerte, además la batalla se desarrolla como una película ante nuestros ojos, sin que la mayoría de nosotros participemos activamente de otra manera que jaleando a uno u otro bando en la contienda.
Dicen que el fútbol imita a la vida. Los juegos sirven para entrenarse para ella en un entorno controlado y de riesgo bajo, las representaciones nos muestran la conducta ajena para que aprendamos de ella, y los grupos enfrentados entre sí en cuyo seno ha de prevalecer la cohesión ilustran las tensiones inherentes a todo cuerpo social. Y lo mejor de todo es que comprender todo esto no nos hace cambiar nuestro modo de vivirlo. Algunos seguimos deseando que gane España. ¡A por ellos!
Bernd Dietz en Libertad Digital
Convendrá prever la posibilidad de que la olla estalle en pedazos y sobrevenga algo de catarsis. Esto es, que el hasta ahora exitoso runrún de un neocaciquismo cañí camuflado bajo retórica largocaballeresca, ese desgarbado travestismo almodovarianamente hortera e ideológicamente sincrético que a tantos satisface, se declare exhausto por sobrexplotación e, inoperante como un mamut entrado en años, se resista a continuar. Acaso, porque estando el sistema ya tan sobrecargado de trapacería, se torne insoportable e inmanejable incluso para sus perpetradores. O bien porque lo señale con desdén acusador incluso el último bebedor de sangría, hasta el turista más tercermundista y obnubilado, el guiri escoba, por haberse corrido ya la voz de lo que aquí rige del ecuador a los polos.
La diferencia, pues, entre lo que ocurrió con Aminatu y lo que ocurre con Fariñas es que a la izquierda simplemente no le interesa el cubano: ni habrá protestas, ni se emitirán comunicados condenando la atrocidad moral que supone dejar morir a quien pide libertad para aquellos detenidos por tener ideas diferentes de las de los hermanos Castro. Recuerden a los actores haciendo cola en el aeropuerto de Lanzarote y compárenlos con su compromiso actual: ¿alguien los imagina haciendo cola en el de La Habana? Bueno, quizá sí, pero haciendo cola para otras cosas.
José Antonio Martínez-Abarca en Libertad Digital
Valcárcel sería en efecto algo parecido a un "antisistema", como avanza la ministra de Igualdad, si aquí alguien respetase sistema alguno. Si estuviéramos sometidos a unas normas sistematizadas y de obligado complimiento para todos. No, como ocurre, de obligado cumplimiento para según quiénes y dependiendo del "acompasamiento" ocasional que lleven con el "sentir social" del momento.
Por muy graves que pudieran ser los delitos cometidos por Ripoll, a buen seguro no lo serán más que esta detención ilegal. Se vuelve imprescindible depurar responsabilidades dentro del cuerpo policial y si, como resulta previsible, una detención política de tal calibre no puede haberse llevado a cabo sin el visto bueno de Rubalcaba, éste deberá dimitir de inmediato. No es que sea ni el primero ni el más imperativo de los motivos que nos ofrece el ministro para que exijamos su cese; al fin y al cabo, el que fuera el portavoz del Gobierno que negó la existencia de los GAL acumula en su historial el siniestro mérito de haber convertido a España en un Estado policial. Razones sobran para que, como mínimo, se retire de la política. Pero aún así, no está de más denunciar todos los nuevos atropellos que perpetre.
De las dos formas de corrupción del sistema democrático, no hay duda sobre la peor. No es la del político chorizo que usa su cargo para enriquecerse o para vivir como un millonario. La peor es la otra, la del Estado que usa sus tres mecanismos de represión, el fisco, el fiscal y la Policía, de forma interesada, abusiva o injusta. Lo primero, el político chorizo, mina la confianza ciudadana en la clase política, pero lo segundo, el Estado abusivo, destruye la confianza en el propio Estado de derecho.
ZP –igual que el nacionalismo catalán– ha podido mantener su airosa posición política en España gracias, fundamentalmente, a dos razones: el control de los medios de comunicación y la ignorancia paleta de un sector no pequeño del electorado que lo escucha y se cree lo que dice. En España engañar a gañanes no resulta tan difícil si bien se mira. El problema es cuando abandonas la aldea y quieres convencer a otros más instruidos –e informados– de tus razones. Entonces queda el pelo de la dehesa más de manifiesto que nunca y no sirve de nada hablar del «encuentro planetario» o del «hecho diferencial». Bueno, sí, sirve para indicar que se es más cateto que las bellotas que ya nacen con la boina puesta. Las carcajadas de la UE ante las propuestas de Aído, la desairada sorpresa ante los intentos de Moratinos de ayudar a los Castro o el desprecio ante la soberbia incompetencia de Salgado son sólo algunos de los aspectos de la Presidencia de ZP. No puede extrañar todo lo que vertieron sobre él hace unas horas porque ZP ha quedado ante la UE como Rufete en Lorca… o como María Emilia en el Constitucional.
Y nada, todo el mundo tan conforme. Eso es lo europeo. Utilizar el aborto como el método más eficaz contra los embarazos. ¡Toma, y si matan a las embarazadas tampoco dan a luz! Hablan de las muchachas en flor como mi veterinaria Eva de los gatos, igual. Eva nos ha convencido de que hay que capar a los gatos, porque así no entran en celo, no se miccionan por toda la casa dejando el penetrante olor marcando su territorio y no se tiran desde la terraza si ven en la calle a una gata vistosona y hermosota que los requiebre de amores. Para Eva la vete de mis gatos, como para ZP el aborto, la castración es el mejor método para prevenir los embarazos no deseados de las gatas gatusonas y mimosonas. Que no se entere ZP, porque en una segunda etapa de su ley «de prevención, de seguridad y europea« es capaz de establecer la castración obligatoria de varones como el más eficaz método para evitar embarazos no deseados.
Fariñas se muere, anclado en su perseverante exigencia de libertad para los enfermos presos políticos. Moratinos, en entrañable arrebato, le larga al desdichado un preclaro consejo: «Lo mejor para él es que abandone la huelga de hambre». Hubiera podido, ya de paso, escupirle a la cara, pero no lo ha hecho. En realidad, ni siquiera se ha acercado al lugar en que agoniza para carcajearse un rato. Es un detalle. Si Fariñas va a morir, mejor no hacerle pasar el trago de aguantar la burla. La burla de quienes pavonean por la arruinada isla sus trajes caros, sus divisas, sus fantásticos negocios hoteleros con la banda de criminales que desangra a los cubanos desde hace ya algo más de medio siglo. Moratinos sabe que hay un dineral en beneficios para cuatro sinvergüenzas con pasaporte español, al benévolo precio de lamer las botas del Comandante. Y además están las fotos. Al costado de un dictador con sesenta años de ejercicio, cualquier cosa parece algo. Incluso un hombre.
La postura de Zapatero y Moratinos no sólo está equivocada, sino que es sobre todo profundamente inmoral. Mientras el Gobierno ha estado seis años llenándose la boca con la supuesta "ampliación de derechos" que ha tenido lugar durante su mandato, lo cierto es que en todos los casos donde ha tenido opción ha preferido apoyar a la tiranía frente a la libertad, a las dictaduras frente a las democracias, a los totalitarios frente a los demócratas. La visita de Moratinos a Cuba no es sino el último ejemplo. Regodeándose en las atenciones que recibe de los mandamases de un régimen sanguinario, ha dejado claro que no piensa visitar a Guillermo Fariñas, quien tras cuatro meses en huelga de hambre podría estar viviendo sus últimos días. Es más, en el colmo de la indignidad reclamó al periodista que dejara la huelga y "trabajara" como él para mejorar la situación en Cuba, como si Moratinos hubiera hecho algo en su vida en pos de ese objetivo y Fariñas no comiera porque desea adelgazar.
Fidel celebró el regreso y la victoria (siempre) con una misa. Hoy, Eliansito tiene 16 años y tremendo bigotazo. Ha asistido a otra misa en La Habana, abrazado a Raulito Castro, para celebrar que apoya la revolución y milita en el Partido Comunista. (Y quien diga que Eliansito milita en el Partido Comunista porque en Cuba no hay otro miente porque claro que hay otros partidos, lo que ocurre es que están en otros países).
La relación del régimen castrista con la Iglesia es primorosa. En Cuba, como en España, caló aquella bobada de que Jesucristo fue «el primer comunista». Verbigracia, Izquierda Unida, se formó, si no recuerdo mal, con algunos cristianos de base. En Cuba, la cáfila de «revolucionarios» que asisten a las misas de los Castro es incontable. Con tantas oraciones, Dios debe ser ya marxista-leninista.
José García Domínguez en Libertad Digital
Como bien sostiene Pío Moa, uno de los lugares comunes más vacuos de la jerga política hispana es el cargante latiguillo que prescribe "mirar al futuro". Ocurre al invariable modo, en cuanto el mando desea saldar el menor atisbo de debate ordena, imperativo, husmear en el futuro. Ahora, con ocasión del fallo del Estatut, tanto Rajoy como Zapatero han vuelto a aferrarse a esa absurda convención retórica. Y es que nada hay que ver en el futuro por la muy prosaica razón de que allí no hay nada. Al contrario, quien aspire a comprender la realidad habrá de girar la vista hacia el pasado. Siempre, sin cesar, constantemente.
Daniel Rodríguez Herrera en Libertad Digital
El poder no puede crear derechos. Estos pertenecen a todo ser humano por el hecho de serlo y son, como decía la Declaración de Independencia, inalienables. El poder lo que puede hacer es o bien reconocerlos y protegerlos o bien violarlos, que es lo que ha hecho casi siempre desde que el mundo es mundo. Son los derechos a la vida, a la libertad, a la propiedad; esos que se llaman "negativos" porque para respetarlos basta con no atacar a los demás.
Pablo Molina en Libertad Digital
La democracia sólo es aceptable para la izquierda cuando el resultado coincide con sus deseos. Si no es así se utiliza el accidente de un petrolero, una guerra lejana en la que no tenemos soldados o una masacre terrorista para hacer valer la voz de la calle, la misma que desprecia cuando ocupa el poder, vulnerando el estado de derecho y rebelándose contra los gobernantes legítimos.
La del aborto, redactada por las feministas al servicio de Zapatero, es una ley más que discutible desde el punto de vista moral y de la fría perspectiva jurídica. El aborto no debe nunca ser un método anticonceptivo, ni una solución de urgencia para parchear una irresponsabilidad cometida por adultos en uso pleno de sus facultades. Tampoco debe ponerse al alcance de las menores de edad ni fomentarse desde el poder como una presunta liberación para las mujeres. La ley que entró en vigor ayer consagra todo lo anterior y lo hace violentando los principios jurídicos que, hasta el momento, han fundamentado todas las cuestiones relativas al aborto.
Zapatero sugiere que "la mayoría social" puede saltarse la Constitución (Libertad Digital)
El presidente del Gobierno ha explicado su particular forma de entender el Estado de Derecho. Frente a los recursos del PP de la ley del aborto o el Estatuto ante el TC, Zapatero ha dicho que "las posiciones de fondo de los principios políticos son las que marca la mayoría parlamentaria".
La COGAM exige el cierre de Intereconomía "lo más rápido posible"
Primero fueron a por Intereconomía, pero como yo no la veía...
El aborto sólo podrá detenerse si se logra una verdadera «metanoia», un cambio o conversión social; y ese cambio no lo «producirán» las leyes, ni mucho menos el teatrillo de marionetas de los togados. Con el aborto entronizado como derecho sólo acabará el testimonio contagioso de las personas que acojan amorosamente la vida, que prediquen con el ejemplo teniendo hijos y mostrando a sus contemporáneos el inmenso bien que esos hijos traen al mundo; provocando, en fin, entre sus contemporáneos envidia (sana envidia) de ese bien que a ellos les falta. Esto mismo fue lo que hizo un patricio llamado Filemón, hace veinte siglos, acogiendo como un hermano a su esclavo Onésimo, en una sociedad que había encumbrado la esclavitud a la categoría de derecho: sembrar la semilla de una conversión social.
Ni judíos ni melancólicos merecen oficiar la liturgia que da escena al pintoresco código de Aído y de Zerolo. La verdad es que pocas tan ofensivas para la homosexualidad conozco cuanto esos cursis carnavales que se dan a sí mismo nombre de «Desfile del orgullo gay», y que, al cabo, sirven sólo para que una mafia, siempre al abrigo de un poder político corrupto, medre a costa de quienes con ingenuidad piensan estar trayendo algo de libertad y que no hacen, en realidad, más que perpetuar el tópico, cerrar herméticamente identidades sexuales en torno a folklorismos horteras, repetir los lugares comunes más restrictivos y, de paso, hacerle el caldo gordo a lo peor: el antisemitismo de, por ejemplo, un Moratinos. O bien de un Zapatero.
José Carlos Rodríguez en Libertad Digital
Esto de que Industria pueda multar a un medio de comunicación por no ajustarse a sus criterios es propio de la experiencia democrática venezolana, pero no de un país miembro de la Unión Europea. La cabra de Zapatero, que tira a los montes de Perijá. ¿Cómo hemos llegado a aceptar que Industria imponga multas a los medios de comunicación sin escándalo? Sin menoscabo de otros motivos más festivos, este sí que es motivo para salir a la calle.
Pedro de Tena en Libertad Digital
La España de hoy, descuajaringada por autonomías que han multiplicado sus costosos tentáculos amparando además el nacionalismo agazapado bajo estatutos de autonomía, carcomida por una gestión de Estado cercana a la dilapidación sin miramientos, sumida en un desierto educativo y cultural sin precedentes, hundida en una amoralidad social y civil que va y viene de nepotismos o corruptelas, desprestigiada hasta las cachas por la estupidez de su política exterior, desacreditada por su vacuidad ideológica y sus tonterías pseudointelectuales y estéticas e indefensa por la imbecilidad de su política de defensa de sus ciudadanos, nos exige a todos un esfuerzo.
Agapito Maestre en Libertad Digital
El fallo del Tribunal Constitucional, lejos de traernos más estabilidad y tranquilidad institucional, abre el portón para todo tipo de tropelías antidemocráticas e irresponsabilidades políticas. El fallo es un espaldarazo a las "elites" políticas que han negado la realidad nacional española. El estatuto catalán, y sospecho que todos los que se han reformado en esta época de Zapatero, ha hurtado la base clave de la democracia: la nación española. He ahí la única realidad de la trágica política española. Todo lo demás son ganas de hacernos perder el tiempo.
Importa mucho recordar los hechos ahora que quienes se sienten (¡y con razón!) herederos del Frente Popular, falsifican sistemáticamente el pasado bajo el nombre sarcástico de "memoria histórica", mientras otros, "miran al futuro". Mirando al pasado se aprende y se extraen lecciones valiosas. Mirando al futuro no solo no se aprende nada, sino que tienden a repetirse viejos errores. Pero ello define la descomposición de la política española, convertida, como tantas cosas, en auténtica basura.
Carlos Rodríguez Braun en Libertad Digital
Dirá usted: es lógico que el ex presidente extremeño desbarre; después de todo, es un político y un demagogo, no un intelectual. Pues si usted cree que tales limitaciones no afectan, por ejemplo, a los profesores, vea lo que dijo un catedrático de Econometría. El doctor Borrell tampoco parece entender que la política tenga papeles protagónicos y consecuencias nocivas. No, para él la culpa es del mercado, es decir, de la libertad. "La gran víctima de esta crisis ha sido la creencia del funcionamiento eficiente de los mercados". Es un economista profesional y sostiene que el dinero y las finanzas responden a mercados, vamos, que no hay bancos centrales.
José García Domínguez en Libertad Digital
El airado catalanismo de don José es tan sincero y profundo como el sentimiento republicano de aquel Fouché que votó la guillotina para Luis XVI antes de traicionar a Robespierre, venderse más tarde a Napoleón, y terminar como jefe de la policía de los Borbones, una vez aposentados de nuevo en el trono de Francia.
PSOE y PP están obligados a defender a la soberanía nacional de cualquier banda que pretenda subyugarla. El problema es que muy probablemente Zapatero y Rajoy son, junto a los nacionalistas, los primeros interesados en subvertir y patrimonializar el orden constitucional. La limitación del poder les incomoda. Es mucho más fácil negociar y entenderse con los señores feudales de las regiones de España que rendir cuentas ante el pueblo soberano. Zapatero así lo viene demostrando desde 2004 y Rajoy parece que comprendió la lección cuatro años después.
La nación, la que siempre será nuestra nación, está irremediablemente idiota. Basta ver a toda España pendiente del triunfo de una selección de fútbol que seguramente nunca volverá a jugar un mundial, salvo contra sí misma. Ahí están todos, sufriendo juntos, llorando juntos, aplaudiendo juntos y, sin embargo, pese a semejante plebiscito sentimental, ahí están separándose juntos, juntísimos, tan juntos que no cabe más. Con Bautizar a la Selección Nacional como "La Roja", hacen los progres como que España no está rota, pero lo está, vaya si lo está, como que la han roto ellos. Y acabe el Mundial como acabe, apeados o triunfantes ante Alemania, orgullosos o rencorosos, ya podemos irle, irnos diciendo adiós. Lo de España no lo para ni Casillas.
Óscar Ortiz Antelo en Libertad Digital
Generalmente, confundimos la democracia con una de sus características: las elecciones de autoridades a través del voto popular. Sin embargo, tan importante como el hecho de elegir a las autoridades mediante el sufragio es el conjunto de reglas que limitan el ejercicio del poder por parte de estas autoridades.
Alberto Gómez Corona en Libertad Digital
La respuesta existencial de este socialismo es, cómo no, el Estao. Un Estado que administra un mundo virtual, con amnesia y muerte digna. Para los más primitivos, los Montilla, el régimen ofrece un nacional-socialismo televisivo, con sardana, pantumaca y telebasura gratis, con su supermercado de derechos y creencias en supersticiones e historias inventadas. Para los descastados, el socialismo ofrece un mundo feliz huxleiano de individuos sin relaciones duraderas, con opciones reducidas a la estrecha lista de lo políticamente correcto, bajo amenaza de delito de lesa discriminación, con el juicio crítico sobre el poder en suspensión permanente, donde los idiotas se mueven a sus anchas y la sociedad languidece en la mediocridad.
Serafín Fanjul en Libertad Digital
La última ocurrencia, popularizada por Bibiana, Leire y la Valenciano y bien difundida por sus medios de comunicación –que son casi todos– es afirmar, sin soltar la carcajada, ni siquiera sonreír para que veamos cómo van de coña, que prohibir el burka perjudica a "la mujer", escapatoria que se comenta sola, porque ¿qué peor puede haber que llevarlo? Aísla más a "la mujer", dicen y hablan siempre de manera genérica sin entrar en los casos de las mujeres, tomadas una por una, con sus frustraciones, esclavitud y humillaciones individuales, que son las que de verdad existen.
Cristina Losada en Libertad Digital
La aristocracia obrera, la que forman los privilegiados cuyos empleos no corren peligro, ha resultado ser la hez del lumpen. Y a excitadores del resentimiento social del lumpen se han rebajado y reducido los sindicatos mentados. Incluso cuando Pablo Iglesias amenazó a Maura lo hizo con elegancia formal: "Hemos llegado a considerar que antes de que Su Señoría suba al poder debemos ir hasta el atentado personal". Entre esa frase y "por el culo te la hinco" media la distancia entre la civilización de un sindicalismo revolucionario y la barbarie de este sindicalismo reaccionario.
José García Domínguez en Libertad Digital
La configuración territorial de España iba camino de poder asimilarse a cualquier orden federal al uso. Como ha escrito Francesc de Carreras glosando la personalidad tan olvidada de Pi i Margall, ya apenas nos restaba coronar el nuevo edificio con un Senado en verdad territorial, y el preceptivo refuerzo de la lealtad entre las partes y el todo, fundamento último de la viabilidad del sistema. Momento procesal en el que irrumpió en escena la nación discutida y discutible del Adolescente. Tras un cuarto de siglo, vuelta a empezar. Y ahora, con la vista fija en la Edad Media, Nueva Jerusalén de su socialdemocracia flácida. Particularismo, asimetría, desigualdad, fueros pedáneos, endogamia fiscal y horizontes confederales. He ahí la gloriosa causa por la que las fuerzas del progreso andan prestas a blandir sus herrumbrosas lanzas. ¡Vivan las caenas, compañeros!
El problema de España, hoy, no es otro que el de la ausencia de una verdadera oposición, una alternativa clara y convincente que dé cauce al profundo descontento de millones de personas con una clase política corrompida hasta el tuétano, una verdadera chusma. Porque argumentos y hechos para defender la nación española frente a los falsarios y balcanizantes sobran y son conocidos, aunque ningún líder ni partido político los utilice hoy por hoy.
Pedir que se cumpla la ley incumpliéndola es el último aporte de una izquierda, la española, asediada por las circunstancias, por su propia ineptitud y por un horizonte electoral cada día más desesperanzador.
El alma de una Constitución no está en ninguno de sus artículos. Está en los Preliminares que, al definir la nación que opera como sujeto constituyente, fijan el límite para las sucesivas Constituciones, a lo largo de las cuales un pueblo permanece mientras sus normas cambian. La «nación catalana» del Prólogo del Estatuto no tiene «eficacia jurídica», en la medida misma en que concentra en sí toda la eficacia constituyente. Si Cataluña es una nación, el sujeto fijado por la Constitución de 1978, la nación española, ha dejado de existir, y la Constitución con ella. Y no queda ya más que convocar nuevas Cortes Constituyentes.
Pablo Molina en Libertad Digital
Quién nos iba a decir que un día acabaríamos apoyando las tesis soberanistas de Carod Rovira y el resto de la muchachada separatista, pero el hecho es que, desde ayer, muchos españoles apoyamos entusiásticamente el proyecto soberanista catalán. Más bien el propósito independentista español, pues en la tesitura actual lo más apropiado es que España se independice de Cataluña y así todos contentos.
De esta manera el resto de España no oprimiría a los jardineros de ERC, ahora con cochazo oficial y un sueldo diez veces mayor de lo que corresponde a sus merecimientos académicos, ni al resto de la clase política catalana, que ha hecho del agravio constante una letanía cansina con que justificar el latrocinio de los fondos comunes.
La iniciativa de independizarnos de Cataluña puede parecer injusta hacia los catalanes que quieren seguir siendo españoles. Tal vez lo sea y es una pena, pero lo cierto es que a muchos nos preocupan bastante más nuestros hijos, condenados a financiar durante toda su vida las francachelas de unos políticos regionales de los que sólo van a recibir el insulto y el menosprecio como pago. No estamos dispuestos a que nuestros descendientes paguen los pecados de un sistema que no eligieron, ni a que tengan que abonar la diferencia resultante para que Cataluña permanezca en un lugar de la clasificación financiera de las comunidades autónomas que no le corresponde por culpa del latrocinio y la locura estrambótica de sus dirigentes. Tampoco queremos que nuestros hijos vivan en un país que trata a una de sus regiones como si de otro Estado se tratara, negociando transferencias e infraestructuras de forma particular a despecho de la solidaridad entre todos los españoles tal y como establece la constitución, desde ayer derogada "por la fuerza vinculante de los hechos", que diría un famoso vendedor de informes jurídico-políticos al mejor postor.
Si es cierto que Cataluña se ve abocada al atraso secular por culpa de la rémora que le supone pertenecer a España, lo más apropiado es que se convierta de una vez en un Estado independiente, con su deuda pública, sus productos sujetos a los aranceles y cupos de la Unión Europea y el molt honorable Josep Montilla de comandante en jefe de sus fuerzas armadas.
Como la constitución del 78 no existe desde ayer, ni siquiera sería necesario guardar las formas previstas para su transformación. En todo caso, después de la sentencia del Estatut, el Tribunal Constitucional es muy capaz de confirmar "con eficacia jurídica interpretativa" que la secesión de un territorio es perfectamente factible de acuerdo con la carta magna.
Y después de Cataluña el resto de las regiones que quieran seguir sus pasos. No hay que escandalizarse ni recurrir al sentimentalismo histórico para evitar lo que ya es inevitable. Se trata únicamente de una decisión utilitarista. Estamos hartos de pagar y que nos insulten, y no estamos dispuestos a que nuestros hijos soporten también esa humillación. Spain is not Catalonia. Buen viaje, buena suerte y el último que cierre el gas.
Juan Morote en Libertad Digital
El lenguaje de los nacionalistas es asumido por quienes en teoría no lo eran. Hoy han salido miembros del gobierno valenciano a la palestra para decir que la Comunidad Valenciana no va a ser menos y que para eso se introdujo la denominada "cláusula Camps". Son razones poco sólidas. Si el PP sostenía ayer que el Estatut era inconstitucional de cabo a rabo, era porque tras un estudio de la norma habían llegado a la conclusión de que su contenido suponía un ataque a la nación española, como conjunto único conformado por todos y cada uno de los ciudadanos españoles. Si los populares argumentaban que el Estatut creaba ciudadanos de primera y de segunda, no dejará de hacerlo porque el constitucional haya evacuado una sentencia sólo comparable a la de Rumasa.
José García Domínguez en Libertad Digital
Absolutamente todos los habitantes de Cataluña habrán de acreditar pericia en la lengua vernácula, excepto los señores jueces y magistrados, claro está. Corporativismo se llama la figura. Y tampoco conoce patria.
Agapito Maestre en Libertad Digital
Zapatero, ese tipo curioso que algunos daban por amortizado, empieza a resucitar. Es el destino del listillo, del político-basura, que está en el sitio oportuno en el momento elegido. Zapatero aún dará mucho que hablar. Es el producto mejor destilado por un perverso sistema político, que algunos llaman despectivamente "régimen de derecho" y otros insultan, con sobradas razones, con la expresión "democracia morbosa". Un sistema encanallado, que hace de lo anormal algo ordinario, sólo puede estar liderado por un ser como Zapatero. Él, en efecto, es el responsable de las medidas "represivas" y de los "recortes" salariales, pero los sindicalistas salvajes le montan el pollo a los modositos del PP. He ahí una de las claves de lo que viviremos a partir de septiembre.
Juan Ramón Rallo en Libertad Digital
Al menos Kant exigía que prevaleciera la justicia para aceptar que reventara el mundo. Otros parece que tienen bastante con llenarse el bolsillo a fin de mes a costa de unos madrileños a los que machacan inmisericordemente tan pronto como se les toca el fuero. Mientras la maquinaria estatal cuente con gas suficiente para seguir extrayendo sus emolumentos de una economía moribunda, poco les importa que tengamos cinco o diez millones de parados y que el Estado impague o no a sus acreedores. Mientras prevalezca la injusticia –sus privilegios– el resto del mundo puede irse al carajo. Va siendo hora de que noten algo del frío que hace ahí fuera causado, entre otros motivos, por la hipertrofia de un sector público que ellos contribuyen a consolidar.
La Comunidad de Madrid debe mantenerse firme y no ceder en ningún momento. Necesitamos a un Reagan o a una Thatcher que devuelva un poco de cordura a este país. De momento, Esperanza Aguirre no parece haber caído en la tentación típicamente arrioliana o gallardonita de sacrificar el bienestar de los ciudadanos en beneficio de los grupos de presión y de la dictadura de lo políticamente correcto. Esperemos que no cambie de opinión. Muchos madrileños, sobre todo los de filiación más liberal, la votaron precisamente para que haga lo que está haciendo: defender a los ciudadanos de la rapiña política y sindical.