El Estado francés se puede permitir, con izquierdas y con derechas, tener una inmensa cobertura social porque desde la Revolución captó que los regionalismos –no digamos ya los nacionalismos– son un cáncer letal para una democracia dispuesta a avanzar y lo son porque siempre anteponen miras mezquinas y aldeanas a un gran proyecto nacional.
domingo, 3 de enero de 2010
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