sábado, 21 de mayo de 2011

Las rastas de Rubalcaba

Pablo Molina en Libertad Digital

Es indudable que en los primeros momentos del movimiento de manifestantes del pasado 15 de mayo había jóvenes sensatos, muchos apolíticos y algún liberal, que sinceramente protestaban frente a la realidad del ocaso de un régimen con evidentes signos de descomposición. No eran mayoría, claro, pero se les podía detectar fácilmente entre la fronda de rastas y otros atavíos étnicos de los grupos marginales que copan este tipo de protestas callejeras. Ahora han desaparecido todos y con razón.

En la primera fase de las protestas, cuando sólo se había esbozado el diagnóstico de lo que nos ocurre, el acuerdo era prácticamente general. Cualquiera de nosotros hubiera suscrito, en términos generales, los motivos que han llevado a esa parte de la juventud a salir a la calle para afear a la clase política sus desmanes.

Pero eso fue sólo al principio. En cuanto el núcleo duro de la algarada elaboró su catálogo de remedios, aquellos jóvenes sensatos, apolíticos o liberales volvieron a sus estudios y a sus trabajos, actividades que en general la parte más noble de nuestra juventud lleva a cabo de forma simultánea, porque lo último que desea alguien mínimamente formado es servir de cobaya a la izquierda para sus experimentos callejeros.

Para salvar a la sociedad española no se puede proponer como tratamiento una ración doble del veneno que la ha postrado en la UVI democrática, y eso es exactamente lo que pretenden los que todavía se mantienen acampados en la Puerta del Sol y en otras plazas céntricas de las grandes ciudades españolas. El hecho de que su recetario coincida prácticamente en su totalidad con el de las organizaciones políticas de obediencia marxista no es una casualidad.

Por eso Zapatero y su troupe se confiesan encandilados con esta chiquillería que, sin saberlo, les aplaude. Los que todavía se concentran en las calles no quieren que Zapatero rectifique sino que avance mucho más en la línea que ha llevado al país a la actual catástrofe, y eso es algo que la vanidad estratosférica de un personaje tan mediocre como el todavía presidente del Gobierno integra como un halago, por otra parte absolutamente merecido.

Esta movida coge a los Zetapés, las pajines y los tomases con dos o tres sueldos menos y más tiempo libre y los tendríamos en la Puerta del Sol durante al menos una hora diaria, el tiempo justo para recitar a los congregados su habitual compendio de chorradas antes de volver al ático de lujo en su coche oficial.

Son tal para cual, como supo desde el principio el gran Rubalcaba, un político que va siempre varios cuerpos por delante de la manada. Si este sábado ven a un rastafari de barba rala con megáfono pidiendo una oposición que no nos mienta y animando a los congregados a visitar las sedes del PP, no lo duden. Es él disfrazado.

El permanente desprecio a la Ley de Rubalcaba

Editorial de Libertad Digital

Tiene, por el cargo que ostenta, la obligación de hacer cumplir la Ley y esto consiste en devolver a la normalidad esa plaza y todas las del país que están ocupadas por manifestantes. De lo contrario, por muchos malabarismos que haga durante las ruedas de prensa, habrá quedado en evidencia y tendrá que afrontar las responsabilidades políticas pertinentes.

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¿Y penales?

¿Reflexión?

Alfonso Ussía en La Razón

Han alcanzado, durante sus siete años gobernantes, el más alto nivel de incompetencia. Han demostrado tener una infinita capacidad para equivocarse. Han arreglado todos los problemas que España no tenía, creando más problemas aún. Han despilfarrado el dinero público. «El dinero público no es de nadie», dijo una ilustre ministra socialista. Lo contrario. El dinero público es de todos. Han mentido descaradamente en su momento negando la crisis económica. Mientras las naciones con Gobiernos serios adoptaban medidas urgentes para sobrellevar los malos vientos, Zapatero mentía, insultaba a los que anunciaban la crisis económica y prometía la idílica situación del pleno empleo. Cinco millones de parados es su pavoroso saldo. Han utilizado la Justicia en su favor, contando con la colaboración de fiscales y jueces dispuestos a ello. Han pronunciado en siete años el mayor número de sandeces y tonterías que caben en ese período de tiempo. Se han desdicho y han sido obligados a desdecirse. Han gobernado con sectarismo, resentimiento y compulsiva majadería.

Han borrado a España del respeto y el protagonismo en la política internacional. Han procedido a llevar a cabo recortes sociales que nunca habrían sido demolidos por esa «Derecha» a la que tanto aborrecen. Han actuado como socialistas de principios del siglo XX, y no como socialdemócratas de su tiempo. Han abierto heridas cicatrizadas y rencores dormidos. Se han cargado la armonía de la reconciliación. Han pretendido ganar con setenta y cinco años de retraso una terrible guerra civil que perdieron, con toda seguridad, por sus errores. Y han intentado instalar en España el ambiente de aquellos años insufribles. Han pactado con el entorno del terrorismo etarra su vuelta a las instituciones democráticas. Han sido unos paletos. Han gobernado en Cataluña con los que desean que Cataluña se deslinde de España. Han gobernado en Galicia con los que desean que Galicia se independice de España. Han sido desastrosos.

viernes, 20 de mayo de 2011

¿Revolución? No, pataleta

Jorge Valín en Libertad Digital

Vivimos en un mundo artificial carcomido por las apariencias y políticamente correcto. Llaman al pagador de impuestos, contribuyente. Al camionero, chofer. Al carcelero, funcionario de prisiones. A los asesinos, enfermos mentales. Si se puede estudiar una sociedad por el uso de su lenguaje, Occidente está en las últimas.

Lo estamos viendo ahora con los manifestantes de Democracia Real YA. Afirman hacer una revolución contra el establishment, cuando tal "revolución" no es más que una "pataleta" que legitima el Poder.

Los manifestantes de estos días piden al Gobierno Omnipotente: ¡más Gobierno Omnipotente! Algunas de las consignas usadas han sido tales como "la solución a la crisis no pasa por los recortes sociales". "Contra la temporalidad, la flexibilidad y la precariedad". Incluso cosas como "la juventud más preparada de la historia vivirá peor que sus padres". Tal vez nuestros padres no estuvieran "preparados", pero hacían lo único que es necesario para triunfar: trabajar como bestias, competir, ahorrar y mantener un mínimo de responsabilidad económica. Si no podían comprar algo, no tiraban de VISA, ni pedían más dinero a sus padres o al banco, ni se olvidaban de todo para salir de fiesta.

Imagínese que alguno de los partidos mayoritarios se vuelve más populista de lo que ya son y satisfacen una de las consignas de los "jóvenes sin futuro". Pongamos que les regala una casa con un televisor de LED de 40 pulgadas. Evidentemente esos "revolucionarios" dejarían de patalear y se quedarían en sus nuevas casas: "el amo nos ha dado una casa". Seguirían siendo los mismos esclavos sin futuro, pero con sus demandas cumplidas. ¿De verdad cree que esto significa arreglar algo? Sus demandas no son más que conformismo y mediocridad.

Privilegios y derechos no son lo mismo. Los manifestantes "revolucionarios" han olvidado el origen criminal de los derechos sociales. Estos nacen del latrocinio, del robo, de los impuestos y la deuda descontrolada. Los privilegios sociales son de suma cero: el Gobierno roba a Juan, se queda un 30% de lo saqueado, y da el resto a Pedro. Un sistema basado en algo así no solo crea pérdidas totales netas –ya que no aporta producción alguna– sino que convierte una sociedad libre en un Estado policial y confiscatorio. Más aún cuando todo nace del fraude y la mentira. Nuestros políticos llevan años y años diciendo que luchan por nuestros derechos sociales y eso les ha servido de excusa para llenarse el bolsillo mientras trabajan para las grandes empresas con nuestro dinero.

Sinceramente, los de Democracia Real YA son unos engañados. Dan motivos al Poder para crecer y que así todo siga igual. Una revolución de verdad es cambiar la tendencia. En nuestros tiempos significa demoler el Estado del Bienestar y los medios políticos (partidos, sindicatos, patronal, lobbies económicos y sociales). No somos más que sus esclavos que les pedimos las migajas. El objetivo es derrocar al tirano, no pedirle una casa, una pensión imposible de pagar y alguna subvención cochina.

Para obtener autonomía, riqueza y prosperidad solo podemos confiar en nosotros y la propia sociedad civil. Nosotros hemos de construir el futuro y no un partido único como el PPSOE. Basta de tributos, exigencias, permisos, licencias y limosna nacida del robo. Si no siempre estaremos igual. No podemos ser amos de nuestro futuro si no somos amos de nuestras vidas. La única solución es reducir el tamaño del Estado al de un puño para aplastarlo, y suprimir todas sus absurdas leyes contra la economía y nuestros estilos de vida.


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Resumiendo, que estamos en la era Twitter: "¡Queremos más caenas y las queremos YA!"

jueves, 19 de mayo de 2011

"Indignaos, que ya os diré yo contra quién..."



Viñeta de montoro en La Razón

El complejo de Luisa Fernanda

César Vidal en La Razón

No tengo duda alguna de que una parte notable de la sociedad española padece el complejo de Luisa Fernanda. Por pura sensatez, debería unir su vida a opciones de solvencia, nobleza, lealtad y bienestar. Sin embargo, prefiere a personajes que encarnan el resentimiento social, que carecen de dignidad, que se despepitan por coquetear con la jet set, que carecen de escrúpulos y que se vengan con saña de los que no los laminaron en su día como han tenido ocasión de ver, entre otros, Federico Trillo o José María Aznar. De vez en cuando, los Javier Moreno son derrotados por sentido común, pero su carrera no termina. Tras los GAL, un 24% de paro, la aniquilación del sistema educativo y la ruina económica, regresaron con ZP más obtusos, chulos, incompetentes y resentidos que nunca, y la España que tiene complejo de Luisa Fernanda volvió a votarlos. Todo parece indicar que el 22 de mayo, el PSOE sufrirá un revolcón considerable. No me tranquiliza. Hay suficientes españoles con complejo de Luisa Fernanda como para votarlos de nuevo el próximo año. Y es que yo lo siento mucho, pero si tuviera que definir de manera adecuada a Luisa Fernanda, diría pura, lisa y llanamente que es «tonta del culo».

Que la UEFA le juzgue

Ignacio Ruiz Quintano en ABC

El socialismo castizo ha enviado a uno de sus cómicos retirados a soltar el chascarrillo en Vallecas:

—No hay nada más tonto que un trabajador de derechas… —dijo allí Juanito Barranco.

Y los aplausos le impidieron concluir el pensamiento: «… pudiendo ser un parado de izquierdas».

El discurso izquierdista de que viene la derecha y los va a poner a trabajar ha calado en los jóvenes, que están en la Puerta del Sol exhibiendo su indignación.

La misma indignación que impulsó a Juvenal a escribir sátiras, impulsa a la juventud a proferir en el Kilómetro Cero frases de camiseta, con el apoyo moral de Toledo, el Cary Grant español, y de Cayo Lara, ese monstruo del marxismo científico que sumió en la estupefacción al Consejo Político del Partido con una cita falsa de «El Capital» que nunca ha leído:

—Los propietarios del capital estimularán a la clase trabajadora para que compre más y más bienes, casas, tecnología cara, empujándoles a contraer deudas más y más caras hasta que la deuda se haga insoportable. La deuda impagada llevará a la bancarrota de los bancos, los cuales tendrán que ser nacionalizados.

Leche de tigre.

Con eso, Cayo Lara se granjeó el respeto del periódico global en español, a cuya reportera decían (era 2009) los comunistas: «¡Si es que ya lo dijimos nosotros… hace 142 años!»

Ciento cuarenta y cuatro años después están en la Puerta del Sol jugando a la indignación «modelo revuelta árabe», pero sin «Tomahawks» autografiados por Zetapé cayéndote en el lomo.

—Por cierto, ¿cómo llevamos la guerra libia? No olvidamos la frase histórica de Méndez, el Largo de Badajoz, para justificar los bombazos: «En este momento, los segundos son preciosos.»

Todo indica que las urnas de Gadafi tendrán que esperar: los dos promotores de la democracia en las Sirtes, Sarkozy y Zapatero, andarán devanándose los sesos para liberar con un comando al bravo de Dominique de las mazmorras yanquis: Sarkozy, porque Dominique es francés («Dominique-nique-nique s'en allait tout simplement…»), y Zapatero, porque Dominique es socialista, no un «tonto de los cojones», que dirían el Besteiro de Getafe y Juanito Barranco.

Dominique tampoco es un cura, como François Houtart, ni un facha como Paul Wolfowitz, que subió el sueldo a su novia. Por no ser, ni siquiera es un personaje fascinante, como Mourinho, contra quien las fuerzas de progreso han soltado a los intelectuales de la piojera.

El caso de Dominique debería juzgarlo la Uefa, cuyo modelo de justicia, inspirado en el «No juzguéis» de san Lucas, es lo que se impone en Europa:

—Las cosas que suceden en el campo han de quedar en el campo.

Que ésta es, entre nosotros, la corrección que el Constitucional de Pascual hizo al Supremo en el zorzico del Norte, Maitechu mía, Maitechu mía, calla y no llores más.

Los indignados del M-15

Fernando Fernández en ABC

Basta ya de esperar y prometer milagros, de confiar en que papá Estado nos solucione los problemas y nos ponga cómodamente un puesto escolar, sanitario y laboral, un pisito para emanciparnos y una residencia para jubilarnos. El mundo no se va a parar a esperar que España resuelva sus incoherencias y obsesiones infantiles.

España se desmorona

Serafín Fanjul en Libertad Digital

Han pasado los años desde aquel entretenido sainete del "Cubillo en Argel" y los políticos en ejercicio han consentido (casi todos) que la hidra crezca y que –perdonen la frase, por lo repetida– en España no quepa un tonto más. No saben nada de historia, ni tienen la menor intención de aprenderla. Los esfuerzos, las pacientes políticas matrimoniales durante siglos (creen que todo se reduce al casamiento de Isabel y Fernando), la conjunción de intereses comunes, la acción coordinada frente al exterior, todo cuanto costó llegar a la unidad de España en un proceso de siglos, la documentación abrumadora que prueba cómo todos, aun en reinos separados, se sentían españoles, todo a la basura. Mezclan agravios económicos y sociales, ciertos o falsos, con reivindicaciones identitarias que nadie discute (cuando son reales) y sólo se les ocurre pensar en la independencia para resolver los problemas: ¡qué país de necios!

Menos democracia y más libertad

Manuel Llamas en Libertad Digital

Frente a la #DemocraciaRealYa, yo me apunto al movimiento #LibertadRealYa lanzado por el Partido de la Libertad Individual (P-Lib), cuyo manifiesto alternativo comparto casi al 100%, ya que sus propuestas sí otorgarían poder real al individuo (es decir, a usted), restándoselo a los políticos. ¡Eso sí que sería una revolución!

El Cacao Party

Cristina Losada en Libertad Digital

Un posible portavoz de los improbables árabes congregados en la Puerta del Sol declaraba, al parecer, que "los medios no se enteran de nada". Bien. Leído el manifiesto del asunto tengo para mí que sus autores aún se enteran de menos. Vaya empanada. Dos décadas logsianas y una larga tradición de desinterés por la res publica –aunque se vote en masse– han de traer consecuencias. El analfabetismo político es una de ellas. Pero esta empanada desprende un aroma conocido. Es anticapitalista y estatista. Unos ingredientes que gustan tanto a izquierda como a derecha y, en concreto, en los extremos de cada una de ellas. En esas zonas fronterizas siempre se le ponen apellidos a la democracia y fraguan movimientos antisistema, cual fueron el fascismo y el comunismo. Hoy, Sistema es sinónimo de economía de libre mercado. Y antisistema, un modo de externalizar la frustración: la cuenta de las expectativas incumplidas se le carga a la entelequia. Qué bonita irresponsabilidad, sentirse simple engranaje de una maquinaria pérfida.

Los indignados

José García Domínguez en Libertad Digital

Por no leer, ni siquiera han leído al tal Hessel. Indignaos, apenas treinta tristes folios a doble espacio. Acaso demasiada letra para la generación mejor formada –dicen– de la historia de España. Ni a Hessel, ni a Marx, ni a Bakunin, ni a Trotsky, ni a nadie. Y se nota. Lo peor es que se nota.

La privilegiada "indignación" mediática de la extrema izquierda

Editorial de Libertad Digital

Disfrutando de la privilegiada atención que le brinda la clase política y mediática de nuestro país, este movimiento liderado por la ultraizquierda viola impunemente con sus acampadas la legislación municipal y electoral, ante la pasividad de la delegación del Gobierno y del Ayuntamiento de Madrid. Dicen estar dispuestos a violar incluso la jornada de reflexión. No nos extrañaría que también lo hicieran con impunidad. No hay privilegio que no se conceda o abuso que no se permita a un grupo de "indignados"... siempre y cuando, claro está, se identifiquen con la izquierda.

He aquí la Spanish Revolution

Quim Monzó en La Vanguardia

Necesitados de una causa por la que luchar, los campistas se ven como revolucionarios, sin darse cuenta de que ese mismo nombre en inglés denota sumisión a todo un sistema de valores; no sólo lingüísticos. No seré yo quien defienda a los políticos con poltrona, que en general me dan arcadas. Que los campistas digan que luchan contra el bipartidismo es lindo, pero para eso están las urnas: para votar a otros partidos que no sean los dos que cortan el bacalao. La empanada que los campistas exhiben es tan grande que resulta difícil saber qué quieren. ¿Que, el próximo domingo, la gente no vaya a votar? ¿Ejecutar a González Sinde? ¿Enterrar al capitalismo? Vale, pero ¿para poner qué? Y, cuando hablan de acabar con la partitocracia, ¿qué piden exactamente? ¿Que no haya partidos? Miau, porque cuando no hay partidos es que hay partido único.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Las "fuerzas del progreso"

Se mueve (es un decir) la izquierda últimamente entre eso del Socialismo Real YA (¿o era democracia?) y el derecho de pernada, como acertadamente ironiza José García Domínguez, del Gran Kahn (o mejor Kahn Kahn, habida cuenta de su nacionalidad y aficiones.) Y en medio, ZP con sus cinco millones de parados. Porque "en este país" gobierna la izquierda. Hace siete años. Por más que algunos parezcan no haberse enterado aún. En resumen: el progreso que le dicen. Y a ver quién detiene al progreso. Como no sean los polis de Nueva York...

Viñeta de Montoro en La Razón

El trolas

Alfonso Ussía en La Razón

Entra con holgura en el ámbito de la honestidad ser el propietario de un hermoso chalé en Carranque. Espero no ser objeto de una perversa interpretación. Pero no entra con holgura en el ámbito de la coherencia hacer demagogia con el argumento de la gente común cuando no se forma parte de dicho apartado. Tener un chalé es legal pero no es común. Tener una parcela de quinientos metros cuadrados a cuarenta kilómetros de Madrid es tan agradable como legítimo, pero no es común. Presentarse como el candidato de la gente común sin ser común es otra trola de Gómez. Con lo sencillo que resulta decir la verdad. «Me llamo Tomás Gómez, quiero ser presidente de la Comunidad de Madrid, tengo un chalé en Carranque, Toledo, y les pido su voto». (...) Y finalizo recordando los nombres de los seis magistrados del Tribunal Constitucional que después de abrir las puertas de las instituciones a los proetarras, y cumpliendo la obediencia debida al Gobierno, pretenden tumbar la «Doctrina Parot». Pascual Sala, Eugeni Gay, Elisa Pérez Vera, Pablo Pérez Tremps, Luis Ignacio Ortega y Adela Asúa Batarrita. Nada tiene que ver con el artículo, pero es lo que hay.

Erótica del poder

Ángela Vallvey en La Razón

Si DSK es culpable la gente se preguntará: «¿En qué manos estamos, en las de personas que sólo poseen el talento de la ambición de poder, pero carecen de disciplina y autocontrol…?». Y si DSK resultara inocente, pocos se compadecerán de él; pensaremos que lo que está sufriendo el político francés son los «efectos colaterales» del poder, no una injusticia, y que alguna desventaja tenía que tener llevar el mundo colgando de las manos como si fuese un llavero. La pasión del poder provoca de todo menos compasión.

Strauss-Kahn no es Corcuera

Antonio Burgos en ABC

De ocurrir en España, lo de Strauss-Kahn no habría pasado, para ventura del euro y del FMI. Aunque el francés hubiese querido que una camarera del Ritz o del Palace le hiciera el ídem, se hubiera aplicado no la Ley Corcuera, que es una patada en la puerta, sino la Doctrina Corcuera, que es el «usted no sabe quién soy yo».

Cierto doble rasero

Ramón Pérez-Maura en ABC

La diferencia radica en que si el que estuviese encerrado hoy en la cárcel de Rikers fuese el actual primer ministro italiano, toda la «intelectualidad» de izquierda —disculpen la redundancia— así como los programas de telebasura —con la excepción de Tele5 y Cuatro, por supuesto— estarían desollando al cabrito. Bien estaría. Pero claro, eso a un señor de izquierda en el que tantas esperanzas se habían puesto para desalojar al réprobo Nicolas Sarkozy en Francia no se puede hacer.