sábado, 21 de mayo de 2011

¿Reflexión?

Alfonso Ussía en La Razón

Han alcanzado, durante sus siete años gobernantes, el más alto nivel de incompetencia. Han demostrado tener una infinita capacidad para equivocarse. Han arreglado todos los problemas que España no tenía, creando más problemas aún. Han despilfarrado el dinero público. «El dinero público no es de nadie», dijo una ilustre ministra socialista. Lo contrario. El dinero público es de todos. Han mentido descaradamente en su momento negando la crisis económica. Mientras las naciones con Gobiernos serios adoptaban medidas urgentes para sobrellevar los malos vientos, Zapatero mentía, insultaba a los que anunciaban la crisis económica y prometía la idílica situación del pleno empleo. Cinco millones de parados es su pavoroso saldo. Han utilizado la Justicia en su favor, contando con la colaboración de fiscales y jueces dispuestos a ello. Han pronunciado en siete años el mayor número de sandeces y tonterías que caben en ese período de tiempo. Se han desdicho y han sido obligados a desdecirse. Han gobernado con sectarismo, resentimiento y compulsiva majadería.

Han borrado a España del respeto y el protagonismo en la política internacional. Han procedido a llevar a cabo recortes sociales que nunca habrían sido demolidos por esa «Derecha» a la que tanto aborrecen. Han actuado como socialistas de principios del siglo XX, y no como socialdemócratas de su tiempo. Han abierto heridas cicatrizadas y rencores dormidos. Se han cargado la armonía de la reconciliación. Han pretendido ganar con setenta y cinco años de retraso una terrible guerra civil que perdieron, con toda seguridad, por sus errores. Y han intentado instalar en España el ambiente de aquellos años insufribles. Han pactado con el entorno del terrorismo etarra su vuelta a las instituciones democráticas. Han sido unos paletos. Han gobernado en Cataluña con los que desean que Cataluña se deslinde de España. Han gobernado en Galicia con los que desean que Galicia se independice de España. Han sido desastrosos.

viernes, 20 de mayo de 2011

¿Revolución? No, pataleta

Jorge Valín en Libertad Digital

Vivimos en un mundo artificial carcomido por las apariencias y políticamente correcto. Llaman al pagador de impuestos, contribuyente. Al camionero, chofer. Al carcelero, funcionario de prisiones. A los asesinos, enfermos mentales. Si se puede estudiar una sociedad por el uso de su lenguaje, Occidente está en las últimas.

Lo estamos viendo ahora con los manifestantes de Democracia Real YA. Afirman hacer una revolución contra el establishment, cuando tal "revolución" no es más que una "pataleta" que legitima el Poder.

Los manifestantes de estos días piden al Gobierno Omnipotente: ¡más Gobierno Omnipotente! Algunas de las consignas usadas han sido tales como "la solución a la crisis no pasa por los recortes sociales". "Contra la temporalidad, la flexibilidad y la precariedad". Incluso cosas como "la juventud más preparada de la historia vivirá peor que sus padres". Tal vez nuestros padres no estuvieran "preparados", pero hacían lo único que es necesario para triunfar: trabajar como bestias, competir, ahorrar y mantener un mínimo de responsabilidad económica. Si no podían comprar algo, no tiraban de VISA, ni pedían más dinero a sus padres o al banco, ni se olvidaban de todo para salir de fiesta.

Imagínese que alguno de los partidos mayoritarios se vuelve más populista de lo que ya son y satisfacen una de las consignas de los "jóvenes sin futuro". Pongamos que les regala una casa con un televisor de LED de 40 pulgadas. Evidentemente esos "revolucionarios" dejarían de patalear y se quedarían en sus nuevas casas: "el amo nos ha dado una casa". Seguirían siendo los mismos esclavos sin futuro, pero con sus demandas cumplidas. ¿De verdad cree que esto significa arreglar algo? Sus demandas no son más que conformismo y mediocridad.

Privilegios y derechos no son lo mismo. Los manifestantes "revolucionarios" han olvidado el origen criminal de los derechos sociales. Estos nacen del latrocinio, del robo, de los impuestos y la deuda descontrolada. Los privilegios sociales son de suma cero: el Gobierno roba a Juan, se queda un 30% de lo saqueado, y da el resto a Pedro. Un sistema basado en algo así no solo crea pérdidas totales netas –ya que no aporta producción alguna– sino que convierte una sociedad libre en un Estado policial y confiscatorio. Más aún cuando todo nace del fraude y la mentira. Nuestros políticos llevan años y años diciendo que luchan por nuestros derechos sociales y eso les ha servido de excusa para llenarse el bolsillo mientras trabajan para las grandes empresas con nuestro dinero.

Sinceramente, los de Democracia Real YA son unos engañados. Dan motivos al Poder para crecer y que así todo siga igual. Una revolución de verdad es cambiar la tendencia. En nuestros tiempos significa demoler el Estado del Bienestar y los medios políticos (partidos, sindicatos, patronal, lobbies económicos y sociales). No somos más que sus esclavos que les pedimos las migajas. El objetivo es derrocar al tirano, no pedirle una casa, una pensión imposible de pagar y alguna subvención cochina.

Para obtener autonomía, riqueza y prosperidad solo podemos confiar en nosotros y la propia sociedad civil. Nosotros hemos de construir el futuro y no un partido único como el PPSOE. Basta de tributos, exigencias, permisos, licencias y limosna nacida del robo. Si no siempre estaremos igual. No podemos ser amos de nuestro futuro si no somos amos de nuestras vidas. La única solución es reducir el tamaño del Estado al de un puño para aplastarlo, y suprimir todas sus absurdas leyes contra la economía y nuestros estilos de vida.


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Resumiendo, que estamos en la era Twitter: "¡Queremos más caenas y las queremos YA!"

jueves, 19 de mayo de 2011

"Indignaos, que ya os diré yo contra quién..."



Viñeta de montoro en La Razón

El complejo de Luisa Fernanda

César Vidal en La Razón

No tengo duda alguna de que una parte notable de la sociedad española padece el complejo de Luisa Fernanda. Por pura sensatez, debería unir su vida a opciones de solvencia, nobleza, lealtad y bienestar. Sin embargo, prefiere a personajes que encarnan el resentimiento social, que carecen de dignidad, que se despepitan por coquetear con la jet set, que carecen de escrúpulos y que se vengan con saña de los que no los laminaron en su día como han tenido ocasión de ver, entre otros, Federico Trillo o José María Aznar. De vez en cuando, los Javier Moreno son derrotados por sentido común, pero su carrera no termina. Tras los GAL, un 24% de paro, la aniquilación del sistema educativo y la ruina económica, regresaron con ZP más obtusos, chulos, incompetentes y resentidos que nunca, y la España que tiene complejo de Luisa Fernanda volvió a votarlos. Todo parece indicar que el 22 de mayo, el PSOE sufrirá un revolcón considerable. No me tranquiliza. Hay suficientes españoles con complejo de Luisa Fernanda como para votarlos de nuevo el próximo año. Y es que yo lo siento mucho, pero si tuviera que definir de manera adecuada a Luisa Fernanda, diría pura, lisa y llanamente que es «tonta del culo».

Que la UEFA le juzgue

Ignacio Ruiz Quintano en ABC

El socialismo castizo ha enviado a uno de sus cómicos retirados a soltar el chascarrillo en Vallecas:

—No hay nada más tonto que un trabajador de derechas… —dijo allí Juanito Barranco.

Y los aplausos le impidieron concluir el pensamiento: «… pudiendo ser un parado de izquierdas».

El discurso izquierdista de que viene la derecha y los va a poner a trabajar ha calado en los jóvenes, que están en la Puerta del Sol exhibiendo su indignación.

La misma indignación que impulsó a Juvenal a escribir sátiras, impulsa a la juventud a proferir en el Kilómetro Cero frases de camiseta, con el apoyo moral de Toledo, el Cary Grant español, y de Cayo Lara, ese monstruo del marxismo científico que sumió en la estupefacción al Consejo Político del Partido con una cita falsa de «El Capital» que nunca ha leído:

—Los propietarios del capital estimularán a la clase trabajadora para que compre más y más bienes, casas, tecnología cara, empujándoles a contraer deudas más y más caras hasta que la deuda se haga insoportable. La deuda impagada llevará a la bancarrota de los bancos, los cuales tendrán que ser nacionalizados.

Leche de tigre.

Con eso, Cayo Lara se granjeó el respeto del periódico global en español, a cuya reportera decían (era 2009) los comunistas: «¡Si es que ya lo dijimos nosotros… hace 142 años!»

Ciento cuarenta y cuatro años después están en la Puerta del Sol jugando a la indignación «modelo revuelta árabe», pero sin «Tomahawks» autografiados por Zetapé cayéndote en el lomo.

—Por cierto, ¿cómo llevamos la guerra libia? No olvidamos la frase histórica de Méndez, el Largo de Badajoz, para justificar los bombazos: «En este momento, los segundos son preciosos.»

Todo indica que las urnas de Gadafi tendrán que esperar: los dos promotores de la democracia en las Sirtes, Sarkozy y Zapatero, andarán devanándose los sesos para liberar con un comando al bravo de Dominique de las mazmorras yanquis: Sarkozy, porque Dominique es francés («Dominique-nique-nique s'en allait tout simplement…»), y Zapatero, porque Dominique es socialista, no un «tonto de los cojones», que dirían el Besteiro de Getafe y Juanito Barranco.

Dominique tampoco es un cura, como François Houtart, ni un facha como Paul Wolfowitz, que subió el sueldo a su novia. Por no ser, ni siquiera es un personaje fascinante, como Mourinho, contra quien las fuerzas de progreso han soltado a los intelectuales de la piojera.

El caso de Dominique debería juzgarlo la Uefa, cuyo modelo de justicia, inspirado en el «No juzguéis» de san Lucas, es lo que se impone en Europa:

—Las cosas que suceden en el campo han de quedar en el campo.

Que ésta es, entre nosotros, la corrección que el Constitucional de Pascual hizo al Supremo en el zorzico del Norte, Maitechu mía, Maitechu mía, calla y no llores más.

Los indignados del M-15

Fernando Fernández en ABC

Basta ya de esperar y prometer milagros, de confiar en que papá Estado nos solucione los problemas y nos ponga cómodamente un puesto escolar, sanitario y laboral, un pisito para emanciparnos y una residencia para jubilarnos. El mundo no se va a parar a esperar que España resuelva sus incoherencias y obsesiones infantiles.

España se desmorona

Serafín Fanjul en Libertad Digital

Han pasado los años desde aquel entretenido sainete del "Cubillo en Argel" y los políticos en ejercicio han consentido (casi todos) que la hidra crezca y que –perdonen la frase, por lo repetida– en España no quepa un tonto más. No saben nada de historia, ni tienen la menor intención de aprenderla. Los esfuerzos, las pacientes políticas matrimoniales durante siglos (creen que todo se reduce al casamiento de Isabel y Fernando), la conjunción de intereses comunes, la acción coordinada frente al exterior, todo cuanto costó llegar a la unidad de España en un proceso de siglos, la documentación abrumadora que prueba cómo todos, aun en reinos separados, se sentían españoles, todo a la basura. Mezclan agravios económicos y sociales, ciertos o falsos, con reivindicaciones identitarias que nadie discute (cuando son reales) y sólo se les ocurre pensar en la independencia para resolver los problemas: ¡qué país de necios!

Menos democracia y más libertad

Manuel Llamas en Libertad Digital

Frente a la #DemocraciaRealYa, yo me apunto al movimiento #LibertadRealYa lanzado por el Partido de la Libertad Individual (P-Lib), cuyo manifiesto alternativo comparto casi al 100%, ya que sus propuestas sí otorgarían poder real al individuo (es decir, a usted), restándoselo a los políticos. ¡Eso sí que sería una revolución!

El Cacao Party

Cristina Losada en Libertad Digital

Un posible portavoz de los improbables árabes congregados en la Puerta del Sol declaraba, al parecer, que "los medios no se enteran de nada". Bien. Leído el manifiesto del asunto tengo para mí que sus autores aún se enteran de menos. Vaya empanada. Dos décadas logsianas y una larga tradición de desinterés por la res publica –aunque se vote en masse– han de traer consecuencias. El analfabetismo político es una de ellas. Pero esta empanada desprende un aroma conocido. Es anticapitalista y estatista. Unos ingredientes que gustan tanto a izquierda como a derecha y, en concreto, en los extremos de cada una de ellas. En esas zonas fronterizas siempre se le ponen apellidos a la democracia y fraguan movimientos antisistema, cual fueron el fascismo y el comunismo. Hoy, Sistema es sinónimo de economía de libre mercado. Y antisistema, un modo de externalizar la frustración: la cuenta de las expectativas incumplidas se le carga a la entelequia. Qué bonita irresponsabilidad, sentirse simple engranaje de una maquinaria pérfida.

Los indignados

José García Domínguez en Libertad Digital

Por no leer, ni siquiera han leído al tal Hessel. Indignaos, apenas treinta tristes folios a doble espacio. Acaso demasiada letra para la generación mejor formada –dicen– de la historia de España. Ni a Hessel, ni a Marx, ni a Bakunin, ni a Trotsky, ni a nadie. Y se nota. Lo peor es que se nota.

La privilegiada "indignación" mediática de la extrema izquierda

Editorial de Libertad Digital

Disfrutando de la privilegiada atención que le brinda la clase política y mediática de nuestro país, este movimiento liderado por la ultraizquierda viola impunemente con sus acampadas la legislación municipal y electoral, ante la pasividad de la delegación del Gobierno y del Ayuntamiento de Madrid. Dicen estar dispuestos a violar incluso la jornada de reflexión. No nos extrañaría que también lo hicieran con impunidad. No hay privilegio que no se conceda o abuso que no se permita a un grupo de "indignados"... siempre y cuando, claro está, se identifiquen con la izquierda.

He aquí la Spanish Revolution

Quim Monzó en La Vanguardia

Necesitados de una causa por la que luchar, los campistas se ven como revolucionarios, sin darse cuenta de que ese mismo nombre en inglés denota sumisión a todo un sistema de valores; no sólo lingüísticos. No seré yo quien defienda a los políticos con poltrona, que en general me dan arcadas. Que los campistas digan que luchan contra el bipartidismo es lindo, pero para eso están las urnas: para votar a otros partidos que no sean los dos que cortan el bacalao. La empanada que los campistas exhiben es tan grande que resulta difícil saber qué quieren. ¿Que, el próximo domingo, la gente no vaya a votar? ¿Ejecutar a González Sinde? ¿Enterrar al capitalismo? Vale, pero ¿para poner qué? Y, cuando hablan de acabar con la partitocracia, ¿qué piden exactamente? ¿Que no haya partidos? Miau, porque cuando no hay partidos es que hay partido único.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Las "fuerzas del progreso"

Se mueve (es un decir) la izquierda últimamente entre eso del Socialismo Real YA (¿o era democracia?) y el derecho de pernada, como acertadamente ironiza José García Domínguez, del Gran Kahn (o mejor Kahn Kahn, habida cuenta de su nacionalidad y aficiones.) Y en medio, ZP con sus cinco millones de parados. Porque "en este país" gobierna la izquierda. Hace siete años. Por más que algunos parezcan no haberse enterado aún. En resumen: el progreso que le dicen. Y a ver quién detiene al progreso. Como no sean los polis de Nueva York...

Viñeta de Montoro en La Razón

El trolas

Alfonso Ussía en La Razón

Entra con holgura en el ámbito de la honestidad ser el propietario de un hermoso chalé en Carranque. Espero no ser objeto de una perversa interpretación. Pero no entra con holgura en el ámbito de la coherencia hacer demagogia con el argumento de la gente común cuando no se forma parte de dicho apartado. Tener un chalé es legal pero no es común. Tener una parcela de quinientos metros cuadrados a cuarenta kilómetros de Madrid es tan agradable como legítimo, pero no es común. Presentarse como el candidato de la gente común sin ser común es otra trola de Gómez. Con lo sencillo que resulta decir la verdad. «Me llamo Tomás Gómez, quiero ser presidente de la Comunidad de Madrid, tengo un chalé en Carranque, Toledo, y les pido su voto». (...) Y finalizo recordando los nombres de los seis magistrados del Tribunal Constitucional que después de abrir las puertas de las instituciones a los proetarras, y cumpliendo la obediencia debida al Gobierno, pretenden tumbar la «Doctrina Parot». Pascual Sala, Eugeni Gay, Elisa Pérez Vera, Pablo Pérez Tremps, Luis Ignacio Ortega y Adela Asúa Batarrita. Nada tiene que ver con el artículo, pero es lo que hay.

Erótica del poder

Ángela Vallvey en La Razón

Si DSK es culpable la gente se preguntará: «¿En qué manos estamos, en las de personas que sólo poseen el talento de la ambición de poder, pero carecen de disciplina y autocontrol…?». Y si DSK resultara inocente, pocos se compadecerán de él; pensaremos que lo que está sufriendo el político francés son los «efectos colaterales» del poder, no una injusticia, y que alguna desventaja tenía que tener llevar el mundo colgando de las manos como si fuese un llavero. La pasión del poder provoca de todo menos compasión.

Strauss-Kahn no es Corcuera

Antonio Burgos en ABC

De ocurrir en España, lo de Strauss-Kahn no habría pasado, para ventura del euro y del FMI. Aunque el francés hubiese querido que una camarera del Ritz o del Palace le hiciera el ídem, se hubiera aplicado no la Ley Corcuera, que es una patada en la puerta, sino la Doctrina Corcuera, que es el «usted no sabe quién soy yo».

Cierto doble rasero

Ramón Pérez-Maura en ABC

La diferencia radica en que si el que estuviese encerrado hoy en la cárcel de Rikers fuese el actual primer ministro italiano, toda la «intelectualidad» de izquierda —disculpen la redundancia— así como los programas de telebasura —con la excepción de Tele5 y Cuatro, por supuesto— estarían desollando al cabrito. Bien estaría. Pero claro, eso a un señor de izquierda en el que tantas esperanzas se habían puesto para desalojar al réprobo Nicolas Sarkozy en Francia no se puede hacer.

Cría cuervos y...

Juan Morote en Libertad Digital

La verdad es que nos estamos enfrentando a un fenómeno complejo, causado por un conjunto de factores. En primer lugar, estos niñatos que protestan en el asfalto y bajo la luz artificial son los hijos de los que soñaron con haber estado en París en el 68, si hubieran sido franceses les llamaríamos bo-bos, o lo que es lo mismo ciudadanos bohemios, aunque, como señaló Brooks, los miembros de este colectivo sólo comparten sus patrones de consumo. En segundo lugar, son pseudomarginales desencantados con una sociedad que pretende obligarles a esforzarse y trabajar para tener una oportunidad. Y en tercer lugar, son una panda de andrajosos malcriados que suben al Mercedes de papá con los pantalones rotos bien arrastrados por el asfalto.

Indígnense, nenes

José Antonio Martínez-Abarca en Libertad Digital

¿Rebeldes, éstos? Son los mismos que, encuesta universitaria tras encuesta universitaria, dicen querer cambiar el mundo de mayores por el procedimiento de meterse a arrojados funcionarios. Son los que claman por la llegada de una fantasmagórica "Sociedad del Conocimiento" cuando ni se han molestado en saber que en castellano hay un signo de apertura de exclamación en el tontuelo "¡Indignaos!" (al menos, que se "indignen" ortopédicamente exclamando como es debido). Estos aspirantes a arreglar todo lo que está mal en el mundo volviéndolo mucho peor aún hacen estos días sentadas en la vía pública. Para eso sí sirven: para esperar a todo sentados. Llevan desde que Rodríguez Zapatero ganó sus primeras elecciones pasándoselo teta y corroborando que vivían "en la mejor situación española de la Historia", y ahora que parece que hay que ponerse a trabajar un poco para arreglar lo que ellos mismos han contribuido a perpetuar se acuerdan de que la paga que les había prometido el Estado se volatiliza y que tienen que madurar de repente, sin tener la edad para ello. Es decir, como si tuviesen esos mismos cuarenta o cincuenta años, en cualquier caso menos de sesenta, que ya tiene a sus espaldas el actor Willy Toledo, quien se sienta en la calle estupendamente, a mover el rumbo del planeta.

La izquierda europea pierde los pantalones

Pedro Fernández Barbadillo en Libertad Digital

La socialdemocracia ha constituido una clase moralmente superior y ha empapado a toda la sociedad de su pudibundez: no fumes, no hagas chistes, no discrimines, no pienses sólo en ti... Ahora se la juzga con la misma vara con la que mide a los demás. Un sacerdote italiano de izquierdas, Filippo di Giacomo, calificó así a los políticos izquierdistas de su país con motivo de un acto social y político: "en las primeras filas estaban sentados algunos de los personajes más ricos de Italia, todos ellos recién llegados de sus villas en el Caribe, Kenia o Thailandia. Esa es hoy la izquierda italiana, una especie de nouvelle cuisine, nada en el plato y todo en la cuenta. El más pobre tiene siete casas. Los mileuristas no fueron invitados al discurso, estaban en el guardarropa cuidando de los abrigos de piel". Los abrigos de piel, que antes llevaban las señoras de derechas ahora los llevan las queridas de los progres.

Y la gran esperanza de la socialdemocracia europea para recuperar el trono de Francia ha sido encarcelada en Estados Unidos por violación de una empleada de la limpieza. Un episodio de folletín del XIX: el casero que se aprovecha de la joven viuda que no puede pagar la renta, el marqués que acosa a las aldeanas de su feudo. Pase que el socialista Dominique Strauss-Kahn sea banquero y rico, pero que no pueda contener su lujuria como si se tratase de un mono en celo...

Tanto Twitter para esto

Daniel Rodríguez Herrera en Libertad Digital

En la concentración de este martes en Sol se gritaba como consigna "Queremos salir en Telemadrid". Tanto rollo dospuntocero, tanta cosa de que con internet no hacían falta medios de masas, y al final lo que quieren los revolucionarios de las redes sociales es salir en la tele, que si no parece que nadie les hace caso.

Discúlpenme que no se me levante el entusiasmo, pero la primera revuelta de Twitter en España se parece mucho a las manifas antifas de toda la vida, sólo que con un montón de despistados que se han unido creyendo que eso es otra cosa, gracias a lo cual hay más de dos gatos. Ha sido lo mismo de siempre, consignas anticapitalistas y piedras contras las lunas. Sólo que con gente de corbata y vaqueros de moda haciendo bulto.

En Twitter se puede poner #15m todas las veces que se quiera, pero cuando llega el día D y la hora H alguien ha tenido que organizar el cotarro, poner las pancartas, preparar las consignas, ejercer de equipo de seguridad y hasta pedir permisos a la delegación del Gobierno. ¿Creen que eso lo han hecho los internautas que empezaron repitiendo el #nolesvotes como unos posesos y ahora están en la puerta del Sol? No, claro. Lo han hecho quienes tienen la experiencia, capacidad e iniciativa de hacerlo y, gracias a ello, se han hecho con el liderazgo del movimiento.

Así, la organización de todo este sarao ha corrido a cargo de la extrema izquierda de siempre, de los okupas de toda la vida. La voz cantante ha corrido a cargo no del "pueblo" en general, sino de unos personajes muy en concreto. Allí se presentó Willy Toledo, uno de los principales apoyos de la tiranía castrista en España, sin que nadie lo echara a gorrazos, pese a que los organizadores se autodenominan "Democracia real ya", que debe ser el nuevo pseudónimo de las democracias populares de antaño. Antes lo hizo Carlos Taibo, uno de los más conocidos soportes dizqueteóricos de los antiglobalización españoles. El manifiesto es un recorrido por los tópicos de la izquierda más rancia, esa que lo pide todo del Estado y se cree que al mismo tiempo puede haber empleo y prosperidad y que los políticos no se conviertan en una casta.

Las manifestaciones contra la guerra de Irak fueron multitudinarias porque acudió gente de todo el espectro político. A una escala infinitamente menor, algo similar está ocurriendo ahora. Sin embargo, entonces mucha gente se fue descolgando según se dio cuenta de que aquella protesta teóricamente apartidista no era más que una pantalla para promocionar a la izquierda. Quizá el punto de inflexión fue aquel vándalo barcelonés que aprovechó el ambiente para asaltar El Corte Inglés y llevarse un jamón.

Cuando los del Twitter se den cuenta de que alguien quiere llevarse el jamón, abandonarán a la extrema izquierda. Y entonces acabará la #spanishrevolution.

¡Servidumbre Real YA!

Juan Ramón Rallo en Libertad Digital

Es cierto que las ideas de 'Democracia Real YA' no resisten un análisis de más de cinco segundos, pero no por ello hay que negar su existencia: de hecho, lo mismo sucede con nuestra clase política y con la mayoría de los autodenominados intelectuales. No ocultemos sus propuestas, saquémoslas a la luz y expliquemos cuáles son sus consecuencias: más desempleo, más impuestos, más déficit y más bancos (públicos) quebrados que rescatar. Quieren regenerar la política, pero no para incrementar la exigua esfera de libertad de los individuos a costa de la reglamentación estatal, sino para terminar de convertirlos en las mulas de carga de la casta gobernante. Sorpresa: la nueva izquierda no es otra cosa que la izquierda de toda la vida.


El socialismo del post-it

Pablo Molina en Libertad Digital

Los gobernantes de todos los niveles están de acuerdo en la necesidad de agilizar los trámites burocráticos y reducir el número de documentos en papel que maneja la administración, pero los socialistas les llevan al resto de competidores al menos dos décadas y media de delantera.

Porque esto de dictar actos administrativos en un papelito adherente no es un invento de los responsables del departamento de trabajo de la Junta de Andalucía, sino toda una tradición en el socialismo autonómico desde que la marabunta progresista se hizo con estos abortos jurídico-políticos que son las comunidades autónomas.

Éste que suscribe ha visto en sus tiempos de funcionario papelitos de esos, firmados por el consejero del ramo y dirigidos al jefe de servicio de personal, con la indicación "méteme en nómina a este amigo" (sic), y a continuación el nombre completo y el DNI del afortunado nuevo empleado público. El responsable de recursos humanos de entonces, hombre sabio proveniente de la administración franquista y por tanto legalista hasta la extenuación, guardaba esos papelitos como oro en paño por si algún día el fiscal le llamaba a declarar y, de paso, rezaba para que llegara pronto la fecha de su jubilación. Afortunadamente se jubiló sin que el asunto explotara, entre otras cosas porque lo primero que hizo el PP al llegar al poder en 1995 fue quemar simbólicamente esos varios cientos de papelitos y pasar página (o "post-it") como manda el centro-reformismo.

Como en Andalucía todavía no ha habido un cambio en las estructuras del poder autonómico, es lógico que perduren los procedimientos administrativos más queridos por el socialismo, con la nota adhesiva como principal herramienta para la agilización de los procesos burocráticos, siempre tan pesados.

Un pequeño billete de estos sirve para quintaesenciar las resoluciones administrativas haciendo mención expresa solamente de lo sustantivo. En el caso denunciado por Javier Arenas, en lugar del informe jurídico emitido por la oficina correspondiente y el necesario expediente administrativo que siga los trámites previstos por las normas dictadas por la propia comunidad autónoma, el director general resume en una sola frase manuscrita a quién hay que darle un trinque presupuestario y bajo qué condiciones, que es lo que realmente importa. El resto del proceso es un asunto mecánico, porque después de haberse pulido setecientos millones en "jere", que diría el campeón de Arenas, trincar un dineral sin tener derecho a ello es algo al alcance incluso del hermano de "mienmano".

Sólo cabe esperar que cuando llegue el equipo de Arenas al poder andaluz envíe todas esas notas manuscritas a la Fiscalía y no las queme como sus colegas en el resto de autonomías que han ido cayendo del lado popular. Más que nada porque a tenor del número de post-it emitidos, el fuego podría acabar arrasando el Palacio de San Telmo.

Salgado y el chimpancé

José García Domínguez en Libertad Digital

Salgado echa en falta más respeto. "Hay que ser un poco más respetuoso", se ha lamentado. Y ahí sí que no le falta razón. Esos yanquis, tan zafios ellos, ni el derecho de pernada respetan.

Movimiento 15-M: Títeres de la izquierda

Editorial de Libertad Digital

Basta echar un vistazo a las propuestas de Democracia Real YA –la plataforma ciudadana que promovió las manifestaciones del pasado domingo en más de 60 ciudades de España– para darse cuenta de que, lejos de ser un legítimo, espontáneo y transversal movimiento de protesta contra la falta de alternativas y de soluciones que ofrece nuestra clase política, se trata de un movimiento muy bien organizado por parte de la izquierda para apropiarse del justificado malestar social y proponer políticas aún peores que los problema que ya padecemos.

Más que a un mayor grado de democracia, a lo que parecería que aspiran los miembros de Democracia Real YA es a una adulteración de la misma. No en vano, la democracia no entiende de adjetivos, sean éstos real, orgánica o social. Siempre que se quiere matizar su clarísimo significado original asociándolo a diversos calificativos, sólo cabe descubrir un subyacente deseo por socavarla.

No es de extrañar, por tanto, que partidos como IU o el PSOE hayan querido sacar rédito de esta protesta ciudadana –por ejemplo, vinculándose a través de su página web con el manifiesto de la plataforma–, como si estos partidos no formaran parte de esa clase política que es legítimamente percibida por los ciudadanos como el tercer principal problema de nuestro país, o como si esta plataforma ciudadana de izquierdas no promoviera las ideas que en gran parte son responsables de la crisis que padecemos.

La izquierda es experta en el agitprop y en valerse electoralmente de la crispación, como bien quedó demostrado con los movimientos, también falsamente espontáneos, del "Nunca mais", el "Hay motivo" o el "No a la guerra". Ahora, con casi cinco millones de parados, y ante la nula iniciativa del principal partido de la oposición para liderar el malestar ciudadano, es evidente que esa izquierda quiere ocupar semejante vacío, aunque ello suponga convertir una protesta a favor de la democracia en una destinada a pervertir sus bases y a mejorar las perspectivas electorales del PSOE.

martes, 17 de mayo de 2011

Viñeta de Montoro en La Razón

Me pinchan...

Alfonso Ussía en La Razón

«Enhorabuena, Eva. Tu cartel tiene mucha fuerza». Estas palabras, pronunciadas por el ser superior, custodian un valor incalculable. No se trata de hablar por hablar para quedar bien. Rodríguez Zapatero no elogia para salir del paso y dejar un buen recuerdo. Si el ser superior dictamina que un cartel electoral tiene mucha fuerza no hay espacio para la duda. El cartel electoral tiene mucha fuerza, y se acabó la discusión. Y ustedes se preguntarán con sobrada y lógica curiosidad. ¿Qué dicen los carteles electorales de doña Eva Almunia para merecer el elogio del Presidente? Voy a intentar transcribir el mensaje textualmente si consigo dominar mis emociones. Bajo la fotografía de doña Eva Almunia, dos únicas palabras. Síntesis. Reunión de talento para llegar a los corazones de los votantes de Aragón. «Eva, Presidenta».

Tranquilos y tensos

Carlos Rodríguez Braun en La Razón

En «El País» pude leer: «Aznar, que venía directamente de la tradición franquista de la derecha». Me pregunto de dónde creerán que venía directamente Juan Luis Cebrián. En fin, se trata de crear alarma: todo se hunde, se hunde Europa, se hunde el delicioso, generoso y por supuesto gratuito Estado del Bienestar, y vienen unos tipos peligrosísimos que son «sistemáticamente enemigos de los impuestos». Ya nos gustaría que realmente lo fueran, ya.

Intifada 3.0

GEES en Libertad Digital

El problema de fondo de Israel es que mientras que sus enemigos no disminuyen en número, sus amigos sí. O, al menos, la voluntad de estos últimos en manifestar su comprensión de lo que ocurre en esa zona del mundo. Los dirigentes de Israel encuentran buenas palabras en privado, pero críticas, cuando no amenazas y condenas, en público. No es responsabilidad de Israel, sino de la descomposición del mundo occidental, sobre todo de una Europa antes temerosa de las represalias de los países árabes y ahora atemorizada ante una creciente bolsa de emigrantes musulmanes, cada vez más radicalizados y nada deseosos de integrarse en las sociedades de acogida

Strauss-Kahn y la doble moral de la izquierda

Editorial de Libertad Digital

Mientras que al republicano Paul Wolfowitz lo forzó a dimitir de la presidencia del Banco Mundial por contratar a su novia y subirle el sueldo, con Strauss-Kahn rápidamente ha blandido la importancia de la presunción de inocencia para evitar su cese. Parece que el nepotismo es asunto más grave que una violación o, más bien, parece que a la izquierda debe tolerársele todo aquello que se censura de la derecha.

La cruel igualdad americana

Cristina Losada en Libertad Digital

Qué curiosa paradoja ésa de que dónde más intervienen los gobiernos en la vida privada del ciudadano, se insista en conceder al político una esfera privada inviolable, no sometida a evaluación ni a escrutinio.

La izquierda extrema

Edurne Uriarte en ABC

Hay bastantes más argumentos a favor de izquierda extrema en el socialismo que a favor de la derecha extrema en el PP. Comenzando por los pactos con IU o ERC, la extrema izquierda, allí donde puede. Pasando por la reivindicación del mensaje de la izquierda extremista de la República. Y terminando con la negociación con ETA y la presión para la legalización de su brazo político.

En términos de manual de Ciencia Política, a todo eso se le llama coqueteo, simpatía y cercanía a la extrema izquierda. La izquierda extrema, la izquierda más izquierdista de Europa, la izquierda de la izquierda, es una realidad en España. Y gobierna.

Vicios privados, públicas virtudes

Tomás Cuesta en ABC

El abuelito Stéphan Hessel, que ha sido uno de los valedores de la candidatura de Strauss-Kahn a las presidenciales, tiene la indignación más disparada que Zapatero el índice de paro. Está indignado, sí, pero con los americanos.

lunes, 16 de mayo de 2011

Elogio de Chesterton

Xavier Antich en La Vanguardia

Semana de elecciones. Y, como cada vez, por una extraña paradoja, cuando las palabras más deberían referirse a la realidad y a las cosas concretas, más deserta el lenguaje de su consistencia para convertirse en una especie de jerga sólo comprensible para iniciados. Todo se puede decir y todo vale, incluso cuando nada se dice y cuando las palabras sólo oscilan entre la descalificación y la vacuidad, más cerca del titular, el chascarrillo o la ocurrencia. Hablar por hablar, la perversión suprema del lenguaje. Una lección, sin embargo, de dimensiones metafísicas, pues recuerda que el lenguaje, empleado habitualmente para referirse a las cosas, puede acabar convertido en un instrumento de la nada.

Por ello, cuando llega esta época, hay que armarse, primero, de paciencia y, después, de realismo y de sentido común, ese que, como todo el mundo sabe, es desgraciadamente el menos común de los sentidos. Y así, cuando la política se convierte en un territorio de ficción, y de la mala, hay que recurrir a la literatura para darse un atracón de realidad. Walter Benjamin lo dijo con más sutileza: frente a la estetización de la política, habría que politizar la estética.

Por eso hay que tener a mano antídotos dignos de una biblioteca de guardia. Y, en una lista ideal, Gilbert Keith Chesterton ocuparía, tal vez, el primer lugar. A Borges le gustaba pensar que Chesterton hubiera podido ser Kafka pero que, por un extraño acto de valentía, había preferido la felicidad. Sería difícil no reconocerle el acierto. Con los años, este gordinflón de aire bondadoso acabó pareciéndose, aunque sólo físicamente, al detective Hank Quinlan, el podrido personaje que encarnaría Orson Welles en Sed de mal, pero despojado de su cinismo y de su maldad: con casi dos metros de altura y más de 130 kilos, Chesterton fue uno de los pocos personajes positivamente shakespearianos del siglo XX. Desmesurado, brillante, apasionado, íntegro. Católico con el fervor del converso en el Londres anglicano; conservador en la época de los fanatismos utopistas que pretendiendo traer el paraíso a la tierra sembraron Europa de terror; defensor del sentido común en las décadas que triunfaba el psicoanálisis, la física relativista y la cháchara heideggeriana; biógrafo sutilísimo de santos en el siglo de la muerte de Dios; y, por fin, autor de la criatura más extraña de la narrativa policiaca, el padre Brown, ese sacerdote católico y papista que paseó su ingenio ensotanado y su paraguas por los vastos territorios literarios que pronto iban a ocupar los herederos, legítimos o no, del Philip Marlowe de Chandler y del Sam Spade de Hammett.

Siempre fue un azote de estúpidos, pero acaso ningún escritor en los tiempos modernos ha considerado tan inteligentes, y con tanto respeto, a sus lectores. Prefería el dogma al prejuicio y las cosas antes que la nada. En una época de frivolidades sin medida y de invenciones literarias extravagantes, su mundo era el del hombre común y ordinario, sin pretensiones ni manías, capaz de regir su vida con el tan despreciado sentido común, que Chesterton consideraba, y con razón, la cima de la inteligencia. Amante y defensor de la vida sencilla, detractor de las complejidades inútiles, siempre abominó de la falsedad, la impostura y la hipocresía, cosas que siempre conviene recordar en épocas de farsantes sueltos, cuando los lugares comunes adquieren carta de verdad y cualquier promesa pretende esconder la incompetencia.

Hace unos años que Chesterton, por fortuna, goza de cierto favor en nuestro país. Ahora, la editorial de Jaume Vallcorba, que lleva unos meses publicando maravillas como si estuviera sembrada, acaba de compilar un volumen que no tiene desperdicio: Cómo escribir relatos policíacos (Acantilado). La editorial ya dispone en su catálogo de algunas joyas recomendables con entusiasmo: desde El hombre que sabía demasiado hasta, claro, Los relatos del padre Brown, un volumen que debería estar en cualquier casa decente. "Cualquiera puede fingir que es sabio, pero no que es ingenioso", escribió Chesterton, y esa extraña virtud, que combina inventiva y agudeza, es la que mejor le define.

Convencido de que el progreso consiste en el avance de lo complejo a lo simple, siempre le fascinó la literatura policiaca porque, decía, permite disfrutar todos los beneficios de la alegría de la razón. Y también, como confesó a menudo, porque "una novela en la que alguien no mate a otro probablemente no contenga más que un montón de personajes hablando de trivialidades, sin esa silenciosa presencia de la muerte que constituye uno de los lazos espirituales más fuertes de la humanidad". No es mala norma esperar que la literatura contenga tanta vida como la realidad cotidiana.

Chesterton pensaba que la novela policiaca es la primera y única forma de literatura popular en que se expresa la poesía de la vida moderna: "No hay adoquín en las calles ni ladrillo en las tapias de la ciudad que no sean en realidad un símbolo deliberado, un mensaje de alguien, igual que lo son un telegrama o una tarjeta postal. El callejón más estrecho posee en cada rincón el alma del hombre que lo construyó, que tal vez lleve ya mucho tiempo en la tumba. Cada ladrillo contiene un jeroglífico tan humano como si fuese el ladrillo de un ídolo de Babilonia, cada teja de pizarra es un documento tan educativo como una pizarra llena de sumas y restas". Leer a Chesterton, cuando por todas partes se pretende secuestrar la realidad, es una forma de sentir que estamos vivos.

Semana de pasión

Gabriel Albiac en ABC

Los peores. Los peores, sin comparación posible con el resto. Aquellos a los cuales gandulería e ignorancia hicieron incapaces para vivir de otro modo que no sea a costa de la extorsión legal de todos. A eso quedó reducida una casta política que, en sus inicios, hace algo más de dos siglos, apostaba por la certeza de ofrendar su vida en grandilocuente —pero veraz— martirio sobre el altar humano. Lo único que sacrifica hoy el político es a sus conciudadanos, si no se ajustan al milímetro de cuanto se les exige.

Un socialista de Porsche

José María Carrascal en ABC

Monsieur Strauss-Kahn es lo que llaman un «socialista de Porsche». Podía añadirse, «de caviar», que devora, y «de suite», la que ocupaba en Nueva York costaba 3.000 dólares diarios. Por no hablar de los negocios turbios en los que se vio envuelto cuando ocupaba la cartera de Economía en el gobierno Jospin. Tal vez piensen que la «superioridad moral de la izquierda» les libera de tales engorros. En Europa, puede. En Estados Unidos, no. Sus amigos se lo advirtieron al irse a Washington. No les hizo caso y hoy, en vez de ir camino de la presidencia francesa, se encuentra en una celda neoyorkina buscando con su abogado la forma de salir de ella. No le deseamos suerte porque no se la merece.

Pormenores de Ben Laden

Paco Reyero en La Razón

Quizá Ben Laden debería varias mensualidades de luz, no daría las buenas noches a sus vecinos y saldría a conducir con el sello de la ITV caducado. Ya se sospecha que estamos ante un opiófago que para poner un pie en la esterilla se agarraba a media botella de anís machaco. Estos hábitos, delitos y faltas, que aquí le atribuimos, no suman nada a su principal condición. El andoba ha encarnado al diablo en nuestra era y por tanto, importa relativamente –ustedes dirán cuánto– que el diablo no esté al corriente en los pagos, le dé al frasco o, como acabamos de saber, le hayan detectado una póstuma tenencia de películas porno. Que se empieza, como vio de Quincey, declarando la guerra a las naciones libres, derribando las Torres Gemelas y de enemigo público número uno y se acaba convertido en un paria que se toca en VHS, como el muchachito de la estanquera de Fellini. Esta afición al porno ha concernido, porque, como según Primo Levi, monstruos hay pocos (Ben Laden), pero el verdadero mal es el que arraiga en el corazón de los hombres comunes. Este goteo de pormenores de Laden puede, paradójicamente, acercarnos al hombre, para descubrir que fue precisamente un individuo de carne, hueso, enfermedades renales y pulsiones (como tantos tiranos cuerdos) el causante de un agujero de terror en el mundo. Evitemos el riesgo: si le quedan estrechos todos los adjetivos del mal, no se le puede liquidar la factura como onanista. Ni siquiera como gran onanista.

Dos tazas

José Antonio Vera en La Razón

Bildu se presentará a las elecciones y no habrá recursos que valgan ni más camelancias como hasta ahora. La decisión política del Gobierno era que ETA volviera a las instituciones y eso ya está conseguido con creces, por mucho que Alonso diga que se va a estudiar si lo del etarra con la pancarta de Bildu puede dar pie a la ilegalización de la coalición alkarto-batasuna.
No hay nada que hacer porque todo fue una farsa montada para engañar al Partido Popular y para aparentar lo que no era ante los votantes socialistas. Y lo que viene ahora es más de lo mismo pero en doble ración. O sea, dos tazas. Bildu+Sortu. Los argumentos esgrimidos para favorecer a Bildu deben valer para que el Tribunal Constitucional diga que Sortu tiene todo el derecho del mundo a concurrir a las elecciones. No a las municipales del próximo domingo, pues eso es matemáticamente imposible, pero sí a las generales de 2012 o a las autonómicas cuando toquen. Así ya tendremos al mundo de ETA plenamente legalizado, integrado y dispuesto a seguir usando los ayuntamientos y parlamentos democráticos en beneficio de la banda, sin haberse arrepentido de nada. Zapatero ya puede irse satisfecho y Rubalcaba aspirar a sucederle en el trono con la satisfacción del deber cumplido. Ver para creer.

Séneca en Lorca

César Vidal en La Razón

No se trata sólo de que en Lorca no se han visto escenas de saqueos, de pillajes o de histeria sino que los lorquinos han reaccionado como lo han hecho por regla general los murcianos a lo largo de la Historia de España. Temo que si esta desgracia hubiera golpeado a cierta región norteña privilegiada fiscalmente, habríamos escuchado enseguida los cantos a la independencia porque el Gobierno central no impidió el terremoto y si la catástrofe hubiera recaído sobre Cataluña, los nacionalistas nos habrían acusado de quitarles los medios para evitar los seísmos y, acto seguido, habrían ideado nuevas maneras de vaciar el bolsillo de los españoles.

No les votes

José Carlos Rodríguez en Libertad Digital

Varios grupos, nacidos de entre lo más servil de la izquierda española, han convocado a los ciudadanos a manifestarse contra todo. Contra los políticos, o al menos contra los partidos mayoritarios, al grito de "no les votes". Contra los bancos. Contra los recortes en el gasto social y cabe pensar que también contra los recortes en cualquier tipo de gasto, incluido el de la paga de los funcionarios. Y contra todas las manifestaciones de la crisis económica: el paro, el difícil acceso a la vivienda, la falta de oportunidades... Se refugian bajo un paraguas de nombre Democracia Real Ya, quizá por añoranza de las dictaduras reales de antaño. Pese a no llevar la bandera de ningún partido, aunque no podría descartar que fuera una organización pantalla al servicio de Izquierda Unida. O que reaparezca en las elecciones generales pidiendo el voto para contra el PP.

Tiene un elemento muy interesante, y es el hastío hacia la clase política. Los políticos prometen a los electores parabienes sin fin, sin decirles que son los mismos ciudadanos los que tendrán que pagar las promesas que votan. Eso es la democracia, el engaño masivo para obtener el control del Estado que, como decía Bastiat, es esa "gran ficción a través de la cual todo el mundo trata de vivir a costa de todo el mundo". Es un juego de trileros en el que sólo salen ganando la clase dirigente y los grupos sociales que son lo suficientemente poderosos como para influir en quién toma las decisiones. Un juego en el que pierde la mayoría y sólo ganan unos pocos. Lo sorprendente no es que haya unos cuantos desencantados. Lo sorprendente es que no sea la mayoría de los ciudadanos.

Pero estos miles de españoles que han salido a la calle no se han desengañado. Su problema es que siguen creyendo todos los señuelos de la política, todas sus mentiras una a una. Tenemos un sistema tan perverso y tan perfecto que coloca el cartel de críticos a quienes son sus mayores defensores. No quieren privilegios para los políticos, pero los quieren todos para la política a costa del libre desarrollo de la sociedad. ¿Quiénes creerán que iban a tener privilegios en su España ideal? Su lema es "no somos mercancías en manos de políticos y banqueros". ¡No, hombre, no! Una mercancía tiene más dignidad que un esclavo que le pide al amo más comida y más horas libres, y que habla de derechos mientras pide más grilletes para todos. Es difícil describir a estos críticos sin insultar su inteligencia, pero es lo que hay.

Verde, ¿pero a costa de quién?

Jane Abel, de la Fundación Heritage, en Libertad Digital

Texto original

La semana pasada los ecologistas conmemoraron el Dia Mundial contra la Malaria. Mientras tanto, miles de niños africanos murieron de malaria (o paludismo).

Puede que, mientras estos activistas sienten que están salvando al mundo, en realidad están haciendo caso omiso a la mejor solución para el problema de la malaria de África: El uso del DDT para eliminar al mosquito anófeles.

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) volvió a promocionar el uso del DDT en septiembre de 2006 –al darse cuenta de que el DDT tenía el mejor récord, salvando las vidas de 500 millones de niños africanos– los ecologistas siguen poniendo el énfasis en el uso de las mosquiteras para camas. El uso del DDT prácticamente erradicó la enfermedad en Europa y América del Norte hace 50 años, pero un niño africano muere hoy cada 45 segundos debido a la malaria.

Suministrar mosquiteras para camas a africanos subsaharianos ha tenido poquísimo éxito en el nivel de protección necesario contra los mosquitos.

El Banco Mundial va pregonando como algo bueno de que el 50% de niños en Zambia ahora duerme protegido por una mosquitera, pero ¿qué pasa con la otra mitad que se queda indefensa ante una enfermedad asesina? La República Democrática del Congo tenía solamente al 38% de sus niños con mosquiteras en 2010.

Uno se pregunta por qué, en pleno siglo XXI, la gente tiene que vivir dentro de una red para protegerse de la malaria. El mundo tiene una mejor solución y no es poner en cuarentena a los niños africanos. El Dr. John Rwakimari, como jefe del Programa Nacional contra la Malaria de Uganda, describió el DDT, que es no tóxico para los seres humanos, como "la respuesta a nuestros problemas".

El Día Mundial contra la Malaria 2011 tenía como tema "Conseguir el Progreso e Impacto" y como objetivo, cero muertes por malaria antes del año 2015. Si el mundo quiere realmente hacer progresos y disminuir el número de vidas segadas por la malaria, le hace falta adoptar la mejor de las tecnologías disponibles para los africanos hoy en día. Y eso es nada menos que el DDT.

Zambrana y el socialismo

Carlos Rodríguez Braun en Libertad Digital

El economista y político socialista Justo Zambrana cree que durante los últimos 30 años hemos estado dominados por Hayek, nada menos. Claro, quien cree eso puede creer cualquier cosa, por ejemplo, que la crisis económica ha "negado la viabilidad del laissez-faire". Vamos, que los impuestos, las regulaciones, las multas y las prohibiciones que han padecido los ciudadanos durante las últimas décadas se corresponden a los de una sociedad de mujeres y hombres libres. Miedo da pensar qué sería para don Justo una bonita comunidad sin esos desorbitados niveles cuasi anarquizantes de laissez-faire.

Diagnosticada de forma tan disparatada la realidad, el señor Zambrana pasa a definir cómo debería ser el socialismo. Y nos da cinco pautas: equilibrio entre mercado y Estado, igualitarismo, internacionalismo, ecologismo y alianza con las nuevas tecnologías. Houston, tenemos un problema, o más bien varios.

Primero, este sistema político en el que vivimos es precisamente el que quiere don Justo, y el famoso "equilibrio entre mercado y Estado" ha dado lugar a unos Estados que usurpan directamente en torno a un 40 ó un 50 % del PIB todos los años, y condicionan y regulan severamente el resto. ¿Cuánto más debe aumentar la coacción para que lleguemos a un punto satisfactorio para los socialistas? Lo inquietante del asunto es que este no es un problema para don Justo: según él, el principio que debe orientar al Estado es la eficiencia. ¡La eficiencia, oiga! Cree que si la coacción es eficiente, no debe tener límites precisos. Y a esto llama don Justo "equilibrio" entre libertad y coacción.

Segundo: "las sociedades solo son moralmente aceptables si son igualitarias". Puede volver a leer esto usted todas las veces que quiera, pero no saldrá de su estupor: para este caballero la libertad no importa a la hora de aceptar moralmente una sociedad, sino la igualdad.

Tercero: "La economía actual es global y el capitalismo financiero actúa globalmente. Cualquier intervención política sobre la economía también debe ser global". El pensamiento único repite esto con tanta insistencia como falta de fundamento. En efecto, si las personas libres pueden efectuar transacciones libremente entre países, ¿por qué eso va a significar que es imprescindible un ministerio Regulador Internacional?

Cuarto: la ecología o el delirio verde. "Esta es una civilización cortoplacista que puede topar pronto con los límites del planeta. El mercado capitalista no prevé, ni puede prever, los costes externos que su funcionamiento produce... hay muchos bienes que no pueden ser entregados a la lógica de los mercados". O sea, don Justo de verdad pretende que creamos que la alternativa al mercado, es decir, los políticos y los burócratas, ellos sí prevén costes externos, ellos sí conocen los límites del planeta, ello sí hacen las cosas con una lógica mejor que la lógica de la libertad, ellos sí que atienden al largo plazo, y nunca a cosas ordinarias cortoplacistas como, por ejemplo, las próximas elecciones.

Quinto: alianza con las nuevas tecnologías. La tecnología ha sido siempre una fuerza a favor de la libertad. De ahí la pasión de los antiliberales por controlar, vigilar, prohibir y bloquear las tecnologías modernas. Pero don Justo dice que quiere aliarse con ellas. No sé qué tal les caerá su propuesta a los socialistas que quieren restringir la libertad con toda suerte de bonitas excusas como "neutralidad en la red", "defender la cultura", y demás apotegmas que nunca apuntan a salvaguardar la libertad individual. ¿No será precisamente esto lo que el señor Zambrana entiende por "alianza" con la tecnología?

Buscando el enfrentamiento contra Israel

Editorial de Libertad Digital

La inmensa mayoría de analistas internacionales venían pronosticando desde hacía meses que las revueltas internas en los países árabes terminarían degenerando en un conflicto militar, más o menos abierto, contra Israel. Las causas, básicamente, eran dos: por un lado, las revueltas estaban demostrando que el victimismo islamista consistente en culpar de todos los males del mundo a Israel carecía de base, en tanto en cuanto la Primavera Árabe no tenía su origen en el odio hacia el Estado hebreo sino en la exigencia de reforma de las autocracias gobernantes; por otro, la debilidad de los propios gobiernos ante las manifestaciones callejeras aconsejaba buscar un enemigo exterior que desviara el foco de atención.

Finalmente, parece que estamos asistiendo a un inicio de las hostilidades por parte de Siria, donde la autocracia de los Assad ha estado tambaleándose durante los últimos meses. Así, en el día de ayer, miles de palestinos cruzaron la frontera israelí por tres zonas distintas –la frontera siria, la libanesa y la gazatí– ocasionando alrededor de diez muertos. No es que los problemas fronterizos con Israel sean algo excepcional, pues ser un islote de libertad y democracia en medio de un océano de dictaduras no facilita precisamente una convivencia pacífica con los vecinos. Sin embargo, el hecho de que los conflictos se hayan producido simultáneamente en tres fronteras y que, al menos una de ella, la del Golán, se encuentre fuertemente controlada por el ejército sirio, sugiere la existencia de una cierta coordinación entre las autoridades de los tres territorios –Siria ejerce una poderosa influencia en el Líbano; y su aliado Irán la ejerce en Gaza a través de Hamás– para apuntalar el régimen de los Assad en estos momentos de zozobra.

Como cabía esperar, el primer ministro Netanyahu ya ha avisado de que harán todo lo posible para defender su soberanía de esta nueva agresión. Una advertencia cuyo sentido deriva del genuino derecho a la legítima defensa, pero que no obstante será recibida con críticas y reproches por parte del resto del resto del mundo (siempre más interesado en favorecer la avanzadilla del islamismo que en defender los valores occidentales en la zona). Nada a lo que, por otro lado, no esté acostumbrado Israel, salvo por un decisivo detalle: en esta ocasión, Estados Unidos podría alejarse definitivamente de su tradicional aliado y abrazar la causa palestina.

Obama está convencido de que será muy beneficioso para la zona que los Hermanos Musulmanes gobiernen Egipto y que una coalición entre Hamás y Al Fatah se sitúe al frente de un nuevo Estado palestino. A buen seguro que Israel no se amilanará ante la traición de la primera potencia mundial –pues les va la supervivencia con ello–, pero en esa coyuntura de completo aislamiento, será más necesario que nunca que todos aquellos que tenemos muy claro quiénes son el bueno y los malos en el conflicto de Oriente Medio les expresemos nuestra solidaridad y comprensión. Al cabo, por causas muy distintas a las que apunta la progresía, en Oriente Medio está en juego algo más que el futuro de Israel.

domingo, 15 de mayo de 2011

Ante la traición, una lección de dignidad

Editorial de Libertad Digital

La actuación del Tribunal Constitucional autorizando la presencia de la franquicia política de la ETA en los organismos democráticos recibió ayer la respuesta contundente de las víctimas del terrorismo, que son las primeras damnificadas por una decisión que olvida a la Justicia para someterse a un dictado gubernamental de una vesania sin límites.

Pero es la nación entera la que resulta atacada por las maniobras de un gobierno amoral, que ha dispuesto de la judicatura para validar unos enjuagues cuyo vergonzoso legado habrá de perseguir a sus protagonistas por mucho tiempo. En esta situación, la salida nuevamente a la calle de las organizaciones que defienden a las víctimas del terrorismo no era una opción, sino una cuestión de estricta necesidad y, como señalábamos ayer aquí mismo, perfectamente oportuna digan lo que digan los voceros de los partidos políticos, preocupados únicamente por el resultado electoral de este próximo domingo.

Los políticos, en el mejor de los casos, han decidido eludir el llamamiento de las víctimas para protestar por el desafuero del órgano -nos cuesta llamarlo Tribunal- presidido por Pascual Sala. En el peor, han intentado boicotear en la medida de lo posible el acto público previsto. Pero nada de esto importa. Lo sustantivo es que con frío, con calor, con lluvia o con nieve, las víctimas del terrorismo cuentan siempre con el apoyo de la parte más noble de una nación que se rebela contra las injusticias que sus órganos políticos perpetran contra ellas una y otra vez.

Ayer las víctimas del terrorismo volvieron a sentirse arropadas por una multitud de ciudadanos libres que quisieron expresarles una vez más su cariño y su respeto, al tiempo que se sumaban a la protesta pacífica contra una villanía que nos va a hacer retroceder una década en la lucha para derrotar al terrorismo y sus secuaces. El gobierno, ya lo hemos visto, está dispuesto a hacerse el sordo ante el clamor de una ciudadanía que asiste atónita a sus maniobras ilegítimas en una materia tan sensible como la lucha contra el terrorismo.

Algo parecido podemos decir de la oposición política, con las excepciones habituales que, a título personal y muy honrosamente, nunca fallan cuando las víctimas del terror realizan un llamamiento público. Mas las víctimas no están solas. Tienen a todos los españoles de bien con ellas, respaldándolas y sumándose a su voz para reclamar lo que el estado de derecho les debe, que no es otra cosa que justicia.

Modestamente, también nosotros estamos dispuestos a perseverar en nuestro apoyo, tal y como hemos hecho siempre desde nuestro nacimiento. Ochocientos cincuenta y un asesinados, varios miles de heridos y sus familias no merecen menos.

Carne de gallina

Antonio Burgos en ABC

Don Pascual Sala Sánchez, presidente del Constitucional, ha dicho que se le pone la carne de gallina al pensar que haya quien dude de la independencia de ese Tribunal, donde los papeles de las investigaciones de la Guardia Civil y de la Policía que demuestran la conexión de la ETA con Bildu sirven por lo visto para lo mismo que los rollos que anuncia el perrito simpático de Scottex.

Y a mí, al leer estas declaraciones de don Pascual, que es la leche, se me pone no carne de gallina, sino carne de granja avícola y de todas las pastillas de Avecrem y de caldo Maggi que hay en Carrefour, en Alcampo, en Hipercor y en Mercadona.

Se me pone la carne de gallina al pensar que la gente contemple como lo más normal del mundo la politización de los más altos tribunales según el partido que nombró a cada magistrado, y que acepte que haya una Justicia Progresista y una Justicia Conservadora, aberración semejante a la admisión de la existencia de unas Matemáticas Progresistas y unas Matemáticas Conservadoras.

Se me pone la carne de gallina al pensar que antes de que un asunto de extrema gravedad sea resuelto, ora por el Tribunal Supremo, ora por el Constitucional, se sepa por dónde va a ir la sentencia de sus señorías ilustrísimas, según sea el número de señorías ilustrísimas progresistas y de señorías ilustrísimas conservadoras.

Se me pone la carne de gallina al pensar que un tiparraco criminal de la ETA que acaba de salir de la cárcel donde debió pudrirse, tras cumplir por asesinato bastantes menos años de los de su condena, desmantela la monserga de la independencia judicial cuando va y saca una pancarta de propaganda electoral donde pide el voto para sus compadres de Bildu.

Se me pone la carne de gallina al pensar que el mismo gachó asesino de la pancarta pone en ella palabras que mueven más a risa que a respeto por la noble lengua vascuence, porque parece que se cachondea de ella cuando pide «Independentzia» y «Sozialismoa»; vamos, que se le entiende todo aunque no se haya pisado una ikastola.

Se me pone la carne de gallina al pensar que hay quien defiende al mentado etarra con la pancarta de Bildu porque dicen que eso es libertad de expresión.

Se me pone la carne de gallina al pensar que habrá miles de tíos filoterroristas con las orejas más grandes que la boina, y miles de tías proetarras, pelorratas modelo Nekanes, que harán que la lista de los asesinos gobierne en muchos ayuntamientos vascongados, que se gastarán el dinero de nuestros impuestos en lo que usted ya se puede imaginar.

Se me pone la carne de gallina al pensar que Navarra puede dejar de ser española por culpa de la presencia de Bildu en las elecciones del próximo domingo.

Se me pone la carne de gallina al pensar que ya les habrán dado las listas completas del censo electoral, con lo que los fichados no son los etarras, sino sus víctimas; ellos son los que nos tienen fichados a todos nosotros; y lo digo porque de ahí, del censo electoral, tomaron mi dirección los pistoleros del Comando Andalucía que vinieron a buscarme y que si no me quitaron del tabaco fue gracias a la Virgen de los Reyes.

Se me pone la carne de gallina al pensar que la más alta institución del Estado de Derecho cante de esta forma la gallina ante la ETA.

Justicia mutilada

Editorial de ABC

La posibilidad de que el Tribunal Constitucional, con el indisimulado interés del Gobierno, deje sin autonomía a la acción popular en el proceso penal es otro motivo añadido de preocupación sobre el futuro de la Justicia. La acción popular permite a cualquier ciudadano acusar a otro por un delito público. Es una institución de arraigada tradición en España, con antecedentes en las Siete Partidas, prevista en la Constitución de Cádiz para los delitos cometidos por jueces y regulada definitivamente en 1835. La Constitución de 1978 también se refiere a ella, junto con el jurado, como forma de participación de la sociedad en la administración de justicia. No se trata, pues, de una institución creada al capricho de un partido o de un momento histórico, sino que representa una fuente de legitimación de la justicia penal y, al mismo tiempo, de control democrático de su administración. Es cierto que la acción popular se ha prestado a abusos y que, en ocasiones, ha servido solo para politizar asuntos judiciales y filtrar documentos. Pero utilizar estas desviaciones en el ejercicio de la acción popular para desactivarla sería tan desproporcionado como utilizar los errores del fiscal en sus acusaciones para mutilar sus facultades públicas. Las leyes procesales tienen suficientes mecanismos de prevención y control para frenar estos abusos. Además, el Tribunal Supremo ya fijó, en los casos Botín y Atutxa, unos límites razonables al declarar que el acusador popular puede acusar al margen del fiscal, cuando se juzgue un delito contra intereses generales, es decir, sin víctimas concretas.

La sentencia que prepara el TC suprime esta autonomía de la acusación popular. Esto supone entregar al fiscal —libre de un régimen de responsabilidad adecuado a este monopolio acusatorio— el control absoluto en los procesos que investiguen, por ejemplo, delitos de corrupción, de cohecho o de enaltecimiento del terrorismo. Precisamente, son estos los delitos en los que históricamente la acusación popular ha permitido condenas que, de otra manera, no se habrían dictado por la oposición del Fiscal. Por eso, la acusación popular que molesta políticamente no es la temeraria, sino la que está bien fundada, cuenta con el respaldo de los jueces y produce condenas incómodas. Esa es la acusación popular que desaparecerá si el TC aprueba la sentencia proyectada, y así saldrán beneficiados los chivatos del Faisán, el dos veces suspendido Garzón o la «izquierda abertzale», y tantos otros que con igual o mayor motivo que Otegui preguntarán aquello de «¿lo sabe Conde-Pumpido?».

sábado, 14 de mayo de 2011

Magnolios

Alfonso Ussía en La Razón

Una mañana soleada de principios de marzo, César González-Ruano, en su mesa del Café Teide, escribió para ABC un texto redondo, prodigioso, en el que anunciaba que habían florecido los almendros. El entonces Director de ABC, el genial, volcánico y caprichoso Luis Calvo, se quedó sorprendido al leer el artículo de César. Y le llamó: -Ruano, ¿y qué coño, me pregunto yo, les importa a los lectores de ABC que hayan florecido los almendros?-. César no era de fácil dominio.-Director, ¿te imaginas lo que sucedería si un año no florecieran los almendros?

Víctimas a la intemperie

Tomás Cuesta en ABC

La consecuencia más visible del fallo del Constitucional a favor de Bildu ha sido la de un terrorista riéndose de vivos y muertos con un cartel de su franquicia electoral entre las manos. El «ex preso», acentuaban los propagandistas del régimen, ha pasado de las pistolas a las pancartas y eso les parece una «buena noticia». Con el calibre moral inutilizado, el mal menor es la utopía post-mortem del zapaterismo, memoria selectiva, impunidad y amnistía. Una vez desmantelada la arquitectura legal y policial contra el terrorismo, comienza el rito de las excarcelaciones. La euforia en los patios de las cárceles es el precio de los últimos presupuestos, el peaje del fin de ciclo y el ricino contra quienes sienten de nuevo el aliento de sus verdugos en la nuca, el regreso del hacha y la serpiente, la voladura controlada del Estado de Derecho, algo menos ya que una incierta sensación de seguridad jurídica y una apariencia de cordura política. Así, mientras la Fiscalía mira para otro lado, los taliboinas amenazan con querellarse contra quienes les recuerden su pertenencia y subordinación al clan de la goma dos. Desbordada cualquier ficción de línea roja, el respeto por las víctimas del terrorismo no es siquiera un lugar común, un pretexto o una formalidad, como ceder el paso.

Como algo había que disolver, hace ya tiempo que se optó por la disolución de las víctimas por la vía de los infundios, las infamias y la aplicación masiva de la luz de gas. Pisoteadas sus vidas, el proceso consiste en blanquear a los terroristas a costa de negar las consecuencias de sus actos, el dolor de los supervivientes. Sin memoria y sin justicia, cuya expresión plástica es el revelador testimonio de Pascual Sala sobre lo mucho que le irrita que se dude de su independencia, se trata de acabar con la dignidad, arrinconar la carne de cañón en el pabellón de los casos perdidos y suplantarla por un retén de abuelas argentinas y bisnietos del capitán Lozano, mucho más flexibles y desde luego menos concernidos en la última hora del horror.

Sin embargo, quienes lo han perdido casi todo, sobrevivido a un secuestro o gobernado en las fauces de ETA, Alcaraz, Ortega Lara y Regina Otaola, por ejemplo, se resisten a desaparecer, se niegan a callar y no acatan la aplicación de la eutanasia contra la libertad y la democracia, contra las leyes y contra el porvenir. Esas víctimas y muchas otras se concentran hoy en Madrid para alzar la voz y plantarse ante las carcajadas de los terroristas y su vuelta a las calles por la puerta grande, ante el jolgorio de los Usabiaga, Otegi, Troitiño, De Juana y Ternera, ante sus brindis por la «paz», sus «goras» por el socialismo y el hedor de su victoria. Las víctimas componen el último dique frente a ETA, la línea Maginot de la democracia en España, uno de los pocos motivos para aferrarse a la esperanza de que no todo está perdido, que no todo es política, cálculo electoral, cambalache y mentira.

Bin Laden y el 11-M

César Alonso de los Ríos en ABC

Apenas alusión alguna a la autoría del 11-M por el islamismo yihadista en estos días sobre Bin Laden y la Yihad islamista. Me pregunto por qué razón los políticos y analistas que impusieron sus tesis sobre el atentado de Madrid no han aprovechado la ocasión para reafirmarlas. Lo lógico es que los que desautorizaron otras explicaciones como teorías emanadas de un sentido conspiratorio de la Historia deberían haber aprovechado la revisión biográfica de Bin Laden para volver sobre el atentado de Madrid. Si el debate sobre los autores llegó a dividir a la sociedad española ¿no habría sido normal que la persecución y muerte de Bin Laden hubiera sido aprovechada para reafirmar la interpretación sobre la autoría del atentado más grave de Europa? La discreción, por no decir el silencio, resultan realmente sospechosos.

El show de Tommy Gómez

Juan Manuel de Prada en ABC

Para frases tronchantes, ninguna como la que Tommy Gómez profirió después de que se averiguara que había estudiado en un colegio privado; frase en la que, inflamado de sincero ardor socialista, confunde a Felipe González con Claudio Moyano: «Es que cuando hice la EGB en este país no había educación pública, porque yo estudié antes de que llegase Felipe González al Gobierno». Pero, a buen seguro, Tommy Gómez cree sinceramente que Felipe González fue el promotor de la escuela pública, como también creerá sinceramente que fue el inventor de la rueda y el descubridor de la penicilina, porque el humorismo socialista piensa sinceramente que el mundo era un caos informe, antes de que gobernaran los suyos; y así se lo han hecho creer a la pobre gente. A Tommy Gómez, para rematar su número, sólo le faltó dirigirse a Felipe González y decirle, reverencioso y solícito, como José Luis López Vázquez en «Atraco a las tres», cuando llegaba a la oficina bancaria la maciza que le sorbía el seso: «Tommy Gómez, un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo». Pero —¡qué culata ni qué piñones!, que diría Gracita Morales—, un siervo invictus, caramba.

Schengen de excepción

Hermann Tertsch en ABC

Los tremendos desequilibrios económicos en la zona euro tienen sus efectos también en la zona Schengen. Países con graves crisis como Grecia, Portugal y España y en buena medida Italia, son vistos ya como socios de riesgo por parte de otros países europeos. Que han hecho sus profundos ajustes y recortes antes, hoy se recuperan y no quieren sufrir los efectos perversos de las crisis meridionales, donde los gobiernos no quieren o no pueden aplicar las reformas necesarias.

Nos pasa con el euro. Y nos pasa con la inmigración. Dinamarca, con menos de la tercera parte del desempleo de España, considera un alto riesgo que inmigrantes en España, Grecia o Italia, lleguen a la lógica conclusión de que en el norte escaparán con mayor facilidad de la crisis. Es el origen del conflicto incivil entre París y Roma que estos supieron superar precisamente con la solicitud de medidas especiales ante situaciones especiales.

Pánico en el geriátrico

Pablo Molina en Libertad Digital

Hasta ahora sólo los ancianos que se ponían malitos en Andalucía y Aragón, progresismo obliga, corrían el riesgo cierto de que sus familiares instaran a los médicos a que les metieran un chute de sedación terminal y los mandaran al otro barrio, pero con esta ley inminente que legaliza la eutanasia disfrazada con eufemismos, el gobierno se ha propuesto convertir al país entero en una ratonera para la tercera edad.

Si en Holanda ha habido un éxodo de abuelitos hacia la frontera alemana para evitar la muerte prematura, aquí puede ocurrir lo mismo solo que con la dificultad de que el territorio es más amplio y hay muchas provincias alejadas de la frontera. Tener más de setenta años, vivir en Soria y ser propenso a los resfriados invernales va a ser gracias a ZP un deporte de riesgo, especialmente si en lugar de familiares se tiene a una bandada de buitres deseando heredar.

Ningún enfermo terminal necesita hoy en España una ley para poder morir "dignamente" como se ha empeñado en recetarnos la Pajín, porque los médicos conocen sobradamente los métodos para evitar el sufrimiento innecesario y además los aplican, de forma que los últimos días de estos enfermos transcurren en paz, sin dolor y rodeados del amor de los suyos.

Pero como siempre que los socialistas imponen una norma, el objetivo de esta ley no es solucionar un problema candente, sino aumentar la coacción estatal para que los derechos de los ciudadanos, aún el más elemental, no dependan de su voluntad sino del estado. Lo han conseguido ya con el derecho a vivir de los bebés no nacidos y ahora pretenden cerrar el círculo con esta ley de eutanasia que ya ha dado sus primeros pasos para adquirir carta de naturaleza en unos pocos meses.

Los socialistas primero intentan que no nazcas. Si lo consigues, te someten a un lavado de cerebro durante toda tu vida académica para convertirte en un zombi moral que sólo razone bajo sus premisas. Si llegas a viejo te roban hasta dejarte una pensión de miseria. Y si en el colmo de la terquedad consigues zafarte y labrarte un final de tu vida confortable, ahora amenazan con quitarte de en medio a la menor oportunidad.

Ser un obrero y votar a los socialistas es de cretinos, como demuestra la realidad. Tener más de setenta años y votar a la izquierda, a partir de ahora también.

¿Por qué nos empobrecen las catástrofes naturales?

Juan Ramón Rallo en Libertad Digital

Aunque se trate de un asunto muy manido y del que ya se ha hablado en numerosas ocasiones, el reciente terremoto de Lorca, y el no mucho más lejano en el tiempo de Japón, nos ofrece la oportunidad de volver a reflexionar sobre el tema.

Riqueza es toda aquella acumulación de bienes que nos permite, directa o indirectamente, satisfacer nuestras necesidades presentes y futuras. Tan riqueza es, aunque con distinta forma y probablemente dispar valor, un almacén lleno de trigo que un campo para cultivarlo: el primero lo podemos comer directamente para saciar nuestro apetito y el segundo nos puede proporcionar el trigo con el que hacer lo propio. En definitiva, para volvernos más ricos hemos de disponer de más bienes con los que directa o indirectamente satisfacer nuestras necesidades presentes y futuras. De ahí la muy elemental proposición de que la destrucción indeseada de bienes materiales nunca –insisto, nunca– nos vuelve más ricos. Tal vez sea por ello que a las catástrofes naturales se las llame "catástrofes" y no "bendiciones naturales".

Sentado lo evidentemente cierto, conviene, sin embargo, perder algo de tiempo refutando lo evidentemente falso y, sobre todo, explicando por qué son tantos los que compran las mercancías escacharradas de que destruir es crear y pobreza es riqueza.

Dos de los errores que más ha contribuido a popularizar el keynesianismo son: por un lado, que la medición más aproximada de nuestra riqueza no la constituye el valor de los bienes y servicios que producimos, sino la cantidad de trabajo existente; por otro, que la riqueza no nace de producir y acumular bienes que satisfacen nuestras necesidades, sino de gastar en demandarlos.

Recordemos, además, que el keynesianismo es un engendro teórico concebido en tiempos de estancamiento. En un momento de parálisis económica, como en las fases más depresivas de un ciclo, el desempleo tiende a ser muy elevado y el gasto suele congelarse. Es razonable: los empresarios todavía están recomponiendo sus planes de negocio y el conjunto de los agentes económicos está más preocupado por amortizar sus deudas que por mantener unos niveles de gasto (generalmente basados en un sobreendeudamiento previo) que son insostenibles. En esa coyuntura, pues, cualquier circunstancia, por desgraciada que ésta sea, que contribuya a reanimar el empleo y el gasto será considerada por los keynesianos como "estimulante" para el crecimiento.

Así, si un terremoto destruye varios millares de viviendas, por mucha crisis que haya, dos cosas son evidentes: la primera, que los afectados por el seísmo, aun cuando acumulen ingentes deudas y aun cuando sean muy reacios a gastar a ciegas, harán lo que sea –liquidar otros activos, endeudarse todavía más, recortar otros desembolsos...– para gastar en reparar sus casas; la segunda que, precisamente por lo anterior, existe una oportunidad de negocio bastante grande y bastante evidente en reedificarlas (sobre todo para las empresas que ya cuenten con el equipo para ello), de modo que por dubitativa que estuviera una parte del empresariado acerca de cuál debe ser su oficio futuro, durante un tiempo concentrará sus esfuerzos en construir nuevas viviendas, para lo cual contratará a nuevos trabajadores, reduciendo el nivel de paro.

Ahí lo tienen: si más gasto y más empleo equivalen a más riqueza para los keynesianos –y, por desgracia, para mucha gente que ha sido contaminada por sus ideas–, es consecuente que se tienda a pensar que las catástrofes naturales nos vuelven más prósperos colectivamente por generar, en ciertas circunstancias, más empleo y gasto a muy corto plazo.

¿Dónde está el error de tan primario razonamiento? Antes del terremoto, los agentes económicos estaban paralizados (trabajadores sin empleo, empresarios que no invierten, consumidores que no gastan...) porque no sabían cómo generar riqueza adicional sobre la ya existente. Después del terremoto se han empobrecido, de modo que esos mismos agentes pueden movilizarse durante un tiempo para reponer la riqueza que existía previamente. ¿Acaso se vuelven más ricos volviendo a producir una riqueza que previamente poseían? No, pierden tiempo y recursos; por tanto, se empobrecen. Cierto: hay más empleo que antes, pero no empleo dirigido a incrementar su riqueza sino a restituirla; cierto: hay más gasto en viviendas, pero también menos gasto, presente o futuro, en todos aquellos otros bienes que podrían haber producido y adquirido en ausencia del terremoto.

Ninguna devastación involuntaria mejora nuestro bienestar, ni siquiera cuando sustituyamos las antiguas casas –o la antigua riqueza, más en general– por otras de mejores y más resistentes. Pues, ¿por qué esperar al terremoto para remplazarlas? O, más simplemente, si de crear nuevos bienes desde cero se trata, ¿no sería preferible quedarse con los bienes viejos y con los nuevos? ¿Qué es mejor? ¿Un tractor nuevo o dos tractores, uno nuevo y otro viejo? ¿Una casa recién reformada o dos viviendas, una reformada y otra sin reformar? Puede, es verdad, que cuando vayamos justitos de espacio sí convenga destruir lo viejo para quedarnos sólo con lo nuevo –el espacio también puede ser objeto de economización–, pero en tal caso no necesitamos de terremotos, nos basta con dinamita. Al cabo, el único beneficio de los terremotos sería el de ahorrarnos el coste de los explosivos: claro que la ventaja de estos últimos es que permiten focalizar la destrucción allí donde nos conviene; la pequeña desventaja de las catástrofes naturalezas es que la generalizan de manera indiscriminada.

A diferencia de keynesianos y animistas, no confiaría demasiado en la sapiencia innata de Gaia para seleccionar con precisión cirujana qué obras deben ser derruidas con tal de maximizar nuestro bienestar colectivo. Seguro que al llenar de explosivos todo un territorio, algún error de bulto comete.

El 40% de lo que gana no es suyo

Manuel Llamas en Libertad Digital

Hacienda se apropió en 2010 del 39,6% del sueldo real (bruto) de los trabajadores frente al 38,3% de 2009, y eso sólo contando la tributación directa por IRPF y cotizaciones sociales. De este modo, Zapatero aplicó en España la mayor subida de impuestos directos del conjunto de países desarrollados, tan sólo superado por Islandia. Como resultado, los contribuyentes españoles pagan ahora casi cinco puntos porcentuales más que la media de la OCDE, soportando así una de las fiscalidades más duras de la UE ¡Todo un logro en un país gravemente empobrecido!

Pero ahí no queda la cosa. Si a los directos se suman los indirectos –que también han subido–, la imagen del contribuyente español es para echarse a temblar: un trabajador apenas dispone libremente del 53% de su sueldo tras cumplir con el Fisco o, dicho de otro modo, Hacienda se embolsa de media el 47% de la renta bruta anual. No está nada mal. Así, por ejemplo, un asalariado soltero y sin hijos con un sueldo bruto de unos 1.600 euros apenas ingresará en el banco 1.000 euros limpios al mes, cuantía que se reducirá a apenas 800 una vez satisfecha la extensa y gravosa tributación indirecta que impone el Gobierno. El Estado pasa factura, y todo apunta a que ésta se encarecerá aún más en breve. Recuérdelo la próxima vez que alguien del Ejecutivo argumente que la "presión fiscal en España es baja" porque, simplemente, es mentira.

Consecuencias del pecado original

Quim Monzó en La Vanguardia

Cuando una pareja se separa, lo habitual es que uno se quede en la casa o el piso en el que vivían y el otro se busque otro. De modo que el niño va de una casa a otra: tal y tal día duerme en el piso de la madre; tal y tal día en el del padre. Si los padres han quedado tan hartos uno del otro que ni ganas tienen de verse, el día del traspaso del crío quien lo ha tenido últimamente lo deja en la escuela por la mañana y el otro lo recoge por la tarde.

Saltándose esa costumbre, el juez Francisco Serrano, del Juzgado de Familia número 7 de Sevilla, ha dictado que la pareja del caso que juzgaba –con dos hijos, menores de edad– se turne en el uso de la vivienda que compartían. Tres meses vivirá el padre en ella y, a continuación, la madre los tres meses siguientes. Y así. Es decir: los hijos no irán de un piso a otro, y serán los padres quienes deberán buscar donde vivir cuando les toque no estar en la casa. Europa Press ha tenido acceso a la sentencia y explica que el juez "subraya el derecho de los niños 'a seguir disfrutando del inmueble que les ha servido de morada'" y que, como los hijos se sienten protegidos tanto por el padre como por la madre, la custodia compartida es "el mejor modelo de parentalidad". Momento sublime es cuando el juez valora la norma habitual –conceder la custodia a la madre– y dice que son planteamientos "de carácter trasnochado, reaccionarios al progreso y que siguen valorando la figura materna como referente de apego principal y la figura paterna como referente periférico". Ya puestos, carga contra el abogado de la madre: "Lo que no resulta admisible es afirmar, como hace la representación legal de la demandante en su escrito de conclusiones, que 'la madre manifiesta la seguridad, rutina, disciplina y hábito que necesitan sus hijos, y asimismo las atenciones que en razón a la corta edad de los menores, solamente una madre puede dispensar'". Añade: "No puede concluirse apriorísticamente que sólo las madres pueden preocuparse de dispensar a sus hijos la cobertura de sus necesidades afectivas y materiales. Se han de superar los prejuicios sexistas". Como diría Berto Romero: ¡zasca!

¿Reaccionarán ante esa sentencia todos esos jueces carcomidos que de forma rutinaria deciden que, en caso de separación o divorcio, aunque ninguna razón lo justifique, el padre es –siempre– el malo de la película, motivo por el que se da la custodia a la madre? He ahí un comportamiento sexista que complace al hembrismo imperante en nuestra sociedad, hembrismo que, así, goza de unas prebendas inimaginables en una sociedad igualitaria. Mientras, centenares de miles de padres separados son culpabilizados y apartados de sus hijos por haber nacido con el pecado original, que hoy en día no tiene ya nada que ver con la falta cometida por Adán y Eva y que significó su expulsión del Paraíso, sino con tener genitales externos.

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El señor Monzó está a punto de ser expulsado del Paraíso progre.


¿Quo vadis, Amnistía?

Pilar Rahola en La Vanguardia

No es la primera vez que tengo esta impresión al leer el informe anual de Amnistía Internacional (AI). Pero este año me resulta especialmente evidente que esta emblemática entidad hace años que se ha convertido en un ente ideológico. Es decir, que intenta vender ideología de extrema izquierda (o de izquierda extrema) con la excusa de los derechos humanos. Ello no significa, por supuesto, que no haya informaciones útiles en sus informes, pero también es cierto que a menudo caen en la tentación de proyectar un discurso ideológico que los sitúa fuera de la presumible neutralidad de un observatorio de derechos humanos. Es decir, que algunas cosas que dicen no las compraría nadie si no las presentaran bajo el paraguas de AI.

Veamos el ejemplo actual, referente al sensible tema del velo integral.Lejos de hacer un informe contundente contra la proliferación de imanes y organizaciones fanáticas que sitúan el punto de mira en el dominio de la mujer, Amnistía se ingenia la peregrina teoría de que la prohibición del burka en los lugares públicos va contra la libertad de expresión y la libertad religiosa. La cuestión religiosa ni la respondo, dado el evidente desconocimiento que tiene Amnistía sobre un punto tan fundamental. ¿O no sabe que ni el burka ni el niqab salen en ninguna sura coránica y que es una práctica reciente vinculada a la idea del dominio? Pero el otro uso de la palabra libertad, el de la libertad de expresión, ya no es una cuestión de ignorancia, sino un ejemplo del pensamiento inverso que tienen algunos iluminados de izquierdas. ¡Libertad y burka! ¡Cómo pueden juntar estas dos palabras y quedarse tan frescos! ¡Cómo pueden ignorar que los imanes radicales imponen el velo integral a las mujeres, que en los congresos salafistas se plantea como exigencia primera, y que detrás de una mujer emburcada hay una mujer segregada, víctima de una ideología misógina que la desprecia hasta el delirio! ¡Cómo no conocen las denuncias de las intelectuales musulmanas más valientes! ¡Cómo es posible que en lugar de poner el peso de la denuncia en el islamismo fanático, lo pongan en las instituciones que intentan prohibir una práctica de segregación como esta!


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Amnistía de la Internacional.

Cristianos en Egipto

Editorial de El País

Las comunidades cristianas en el mundo musulmán se han convertido en muchos casos en especies amenazadas, como lo muestran la sucesión de ataques y matanzas que las han tenido como blanco durante los últimos tiempos, se trate de Irak, Egipto, Pakistán, Somalia o Malasia. En estos y otros países, sin embargo, las reiteradas agresiones ni siquiera alcanzan la categoría de noticias.

En Egipto, los ataques contra cristianos coptos, alrededor del 10% de la población, se han multiplicado alarmantemente desde el atentado de Alejandría, en Navidad, y especialmente tras el derrocamiento de Hosni Mubarak. El último, la semana pasada, en un suburbio cairota donde fanáticos salafistas incendiaron una iglesia y causaron 12 muertos y más de 200 heridos.

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Más vale tarde que nunca, pero mejor hubiera estado publicar este editorial hace unos días, cuando se informaba así:

12 muertos en un enfrentamiento de musulmanes y cristianos en Egipto